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» Clarin
Fecha: 15/01/2026 06:40
Esta semana el Gobierno eliminará de forma definitiva los aranceles de importación para los celulares, con la expectativa de que más equipos circulen por la vía formal y que el mercado gris termine acorralado por esta rebaja. Lo curioso es que, en simultáneo, el precio de las memorias DRAM escala cerca de 80% en el mundo y vuelve a tensar la cuerda desde el otro extremo, lo que vuelve a torcer la balanza. Mientras el discurso público promete acortar el margen de precios con los países vecinos, en la calle la pregunta es mucho más concreta: ¿cuánto me va a costar cambiar el celular? La medida, anunciada en 2025, apunta a recortar entre 30% y 40% los valores en góndola. En los papeles, eso significa que un teléfono que hoy ronda un millón de pesos podría pasar a costar cerca de 700.000 pesos. El anuncio funciona como un cambio de marcha en el esquema regulatorio. Por un lado, fija reglas más claras y nivela los precios locales con los de importación. Por otro, baja barreras que hasta ahora beneficiaban a algunos ensambladores y abre la puerta a una mayor variedad de esos modelos que antes resultaban inaccesibles o aparecían con sobreprecios, como es el caso del iPhone. El dato que genera mayor preocupación es que en el país, uno de cada tres teléfonos activados no ingresó por los carriles de importación válido, según datos de la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (Afarte). La tendencia creció en los últimos dos años y expone fallas de control, precios y acceso. Así, en 2025 según datos oficiales se detectó un flujo promedio, de unos 55.000 celulares de contrabando por semana. Sobre 9,4 millones de unidades comercializadas, más de 3 millones ingresaron por vías clandestinas. Ese flujo alimenta un mercado paralelo que se presenta como oferta: vende con garantías dudosas y se sostiene en una logística tan ágil como opaca. La geografía del fenómeno se apoya en fronteras porosas y en catálogos globales que aterrizan casi al mismo tiempo que su estreno mundial. En el Estado circula la sospecha de un ingreso mayoritario por Paraguay. Ya dentro del país, las ventas se canalizan en plataformas y redes, con Mercado Libre, Facebook Marketplace y grupos sociales como vidriera principal. Las marcas también leen este mapa. El mercado local se concentra en Samsung y Motorola y el resto se reparte entre varios jugadores donde asoman los nuevos jugadores chinos, como Huawei, Honor, Tecno, Infinix, Oppo, Realme y Nubia. Para Samsung Argentina, la compra informal representa el 36% de su segmento premium, donde la familia Galaxy S y los plegables Z Fold y Z Flip, figuran entre los más codiciados. Estiman que dos de cada diez equipos de esa clase se adquieren por vías ilegales. Ceden las barreras de los aranceles Desde el 15 de enero de 2026 rige en Argentina la eliminación definitiva de los aranceles de importación de celulares. El anuncio, quedó encuadrado en el Decreto 333/2025 y clausuró un esquema que arrancó en una alícuota del 16% y se recortó en etapas hasta llegar a cero. El actual Jefe de Gabinete de Javier Milei también anunció una quita en los impuestos internos que pagan los celulares, televisores y aires acondicionados importados del 19 al 9,5%, y para los producidos en Tierra del Fuego, del 9,5% al 0%. La desgravación llega en una etapa de consumo todavía frágil y una brecha de precios con otros países cada vez más difícil de justificar. En un contexto de inestabilidad, el Gobierno busca quitar el pie del acelerador fiscal y enviar al mercado tecnológico una señal clara de mayor apertura. En el sector privado ya hablan de un salto de volumen en 2026 y ponen el foco en China, que viene ganando peso como principal proveedor. Los datos oficiales muestran que en el primer semestre de 2025 las compras de electrónicos exhibieron un crecimiento del 152%, sobre todo en computadoras y celulares, provenientes de dicho país. Esta tendencia podría profundizarse con más modelos, mayor velocidad de reposición y un tablero de precios que obligue a recalcular márgenes. En ese escenario, los ensambladores locales aunque todavía conservan el beneficio del IVA reducido quedan ante una exigencia nueva: no alcanza con armar y vender. Deben apostar por la variedad y sumar promociones. La quita del arancel puede aliviar el total, pero no va a cambiar el importe de la etiqueta de un día para el otro. La baja potencial se enfrenta con una estructura que sigue intacta, desde el IVA del 21% hasta la logística, los insumos atados al dólar, los márgenes comerciales y el tipo de cambio oficial. Con ese piso de costos, parte del recorte puede diluirse antes de llegar a la caja. Memorias que se encarecen Mientras las medidas locales persiguen un alivio impositivo, el escenario global agrega presión por el lado de los componentes. La DRAM, memoria dinámica de acceso aleatorio usada en celulares y computadoras, compite hoy con la demanda de memorias de gran ancho de banda orientadas a centros de datos de IA, un segmento que concentra inversiones y capacidad productiva. El rumor de un importante sacudón en los precios de la electrónica se propagó rápido por los márgenes de internet. En paralelo, reportes del sector empezaron a ponerle números al temblor: subas interanuales de hasta 80% en memorias DRAM y picos que llegaron al 170% en algunos componentes clave. Frente a este giro, algunos colosos del sector, como Google, Meta, Amazon, Nvidia y OpenAI concentraron compras de memoria para el corto plazo, lo que ajustó la disponibilidad y empujó valores. La acumulación preventiva suele derivar en dos efectos inmediatos, precios más altos o menos unidades en circulación, con impacto directo en las cadenas que dependen de ese insumo. La memoria explica entre 15% y 20% del costo de materiales en un smartphone de gama media y entre 10% y 15% en un flagship, según la consultora IDC. La firma advierte que la escasez podría extenderse hasta 2027 y estima que en 2026 la oferta crecería 16% en DRAM y 17% en NAND, por debajo de lo habitual. Distintos análisis advirtieron que el encarecimiento de memorias puede elevar el precio promedio de los smartphones entre 3 y 5% en un escenario moderado y entre 6 y 8% en uno pesimista, además de restringir la oferta. La lectura final es que, aunque la política local puede recortar un tramo, la presión global suma otro. Ante este panorama alarmante, la industria vuelve a configurar equipos con menos memoria, reintroduce variantes de 4 GB en segmentos donde parecía superado y limita mejoras que antes se vendían como estándar. La memoria y el almacenamiento suelen representar una porción relevante del costo de materiales y esa fracción presiona sobre el precio final. El resultado para la Argentina queda sujeto a dos fuerzas en tensión. La baja arancelaria acerca los valores de la importación legal y le quita atractivo al mercado gris. Pero el encarecimiento global de componentes eleva el piso de toda la industria. En 2026 el precio se define tanto en la aduana como en la línea de producción de una planta distante. SL Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín
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