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» Clarin
Fecha: 14/01/2026 06:35
Dos cuestiones ponen a un nuevo estudio publicado en la revista Nature Aging en un lugar de relevancia. El primero, tiene que ver con lo desafiante que puede llegar a ser el envejecimiento poblacional respecto a sus trastornos asociados, el cambio más generalizado a nivel mundial, admiten los autores. El segundo, está vinculado con la posibilidad que habilitan las nuevas tecnologías de traducir idiomas en tiempo real, motivo por el cual muchas personas consideran que ya no vale la pena tomarse el trabajo de aprenderlos. Respondiendo de alguna manera a estas dos cuestiones, el mencionado estudio, encabezado por Agustín Ibáñez -neurocientífico argentino estudioso de la salud cerebral, el exposoma y de los factores que inciden en el envejecimiento-, señala que el multilingüismo (el uso regular de más de un idioma) se asocia con un menor riesgo de envejecimiento acelerado. El envejecimiento Tengamos en cuenta que el envejecimiento está relacionado con cambios en la estructura y la función cerebral, lo que resulta en una menor funcionalidad, deterioro cognitivo y neurodegeneración progresiva. Sin embargo, determinados factores catalogados como positivos, como la actividad física, la socialización y la educación, influyen en la calidad de ese envejecimiento, así como en el riesgo de trastornos relacionados con la edad. Y hasta incluso pueden retrasarlo. Entre los factores positivos, destacan la capacidad funcional como factor protector clave. El estudio El estudio -titulado "El multilingüismo protege contra el envejecimiento acelerado en análisis transversales y longitudinales de 27 países europeos"- analizó datos de encuestas más de 86 mil personas en 27 países europeos. Las edades rondaban entre los 51 y los 90 años. Luego, estimaron si el envejecimiento era más lento o más rápido de lo esperado, de acuerdo a los factores de salud y estilo de vida. Suscribite a Buena Vida Para lograrlo, usaron un reloj de envejecimiento bioconductual, mediante el cual cuantificaron las brechas de edad bioconductuales (BBAG), que se estimaron utilizando modelos de inteligencia artificial entrenados en miles de perfiles de salud y comportamiento. Dichos modelos, explican los autores, predicen la edad biológica de una persona a partir de características como afecciones físicas (hipertensión, enfermedades cardíacas, diabetes, problemas de sueño, pérdida sensorial como de audición) y factores de protección (educación, cognición preservada, capacidad funcional, actividad física). La BBAG -es decir, la diferencia entre la edad predicha y la edad real- indica si una persona presenta un envejecimiento más joven y saludable o, por el contrario, un envejecimiento acelerado. Los resultados El estudio halló que las personas de países en los que se habla al menos un idioma adicional, tenían menos probabilidades de experimentar un envejecimiento acelerado, mientras que las monolingües tenían más del doble de probabilidades de mostrar patrones de envejecimiento precoz. Estos efectos se mantuvieron significativos incluso después de ajustar por factores lingüísticos, sociales, físicos y sociopolíticos, precisaron. El impacto protector del multilingüismo fue consistente tanto en los análisis transversales, lo que refleja las diferencias actuales en el envejecimiento, como en los análisis longitudinales, que muestran que el multilingüismo predice un menor riesgo de envejecimiento acelerado con el tiempo. A su vez, el estudio señala que, a más idiomas, mayores efectos protectores. El efecto protector fue acumulativo: cuantos más idiomas hablaban las personas, mayor era su protección contra el deterioro relacionado con el envejecimiento, dijo Lucía Amoruso, autora principal del Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje y BrainLat. De hecho, hablar solamente un idioma adicional confirió un efecto protector moderado que disminuyó en los grupos de mayor edad, dice el estudio. En tanto, hablar dos, tres o más idiomas adicionales se asoció con un efecto protector constante que se acentuó con la edad. Aún así, un idioma adicional parece ser mejor que ser monolingüe, que presenta entre un 53 y un 67% más de riesgo. Por su parte, Hernán Hernández, coautor principal de BrainLat, añadió: Nuestros hallazgos demuestran que el multilingüismo es una herramienta accesible y de bajo costo para promover un envejecimiento saludable en todas las poblaciones, complementando otros factores modificables como la creatividad y la educación. Por qué sucede Ahora bien, ¿por qué aprender un idioma tendría este potencial? Según indica el estudio, aprender y utilizar otros idiomas es un factor prometedor para la reserva cognitiva, lo que ayuda a retrasar la aparición de algún deterioro. El aprendizaje y el uso de idiomas involucran redes cerebrales centrales relacionadas con la atención, la memoria y el control ejecutivo, así como la interacción social, mecanismos que pueden reforzar la resiliencia a lo largo de la vida, asegura Ibáñez, autor principal, director científico del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) y profesor de Salud Cerebral Global en Trinity College Dublin. El estudio dice: La evidencia sugiere que el multilingüismo puede retrasar la aparición de la demencia, promover un envejecimiento saludable al preservar la integridad estructural cerebral y la eficiencia funcional, mitigando así el deterioro cognitivo relacionado con la edad,. Tanto, que los autores la conciben como una posible estrategia global de salud cerebral que integre factores cognitivos, sociales y culturales, incluso como parte de políticas de salud pública y educación para mejorar la resiliencia cognitiva y reducir la carga social del envejecimiento. *** ¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? Escribinos tu consulta a buenavida@clarin.com. Sobre la firma Newsletter Clarín
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