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Fecha: 14/01/2026 05:54
Luego de la publicación de la inflación de diciembre -que fue de 2,8% en el mes y de 31,5% en el acumulado de 2025-, el INDEC se prepara para implementar la nueva metodología para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC). El método que hasta 2025 se utilizó para estimar la inflación tiene en cuenta la variación de los precios de los bienes y servicios de 39 aglomerados y localidades en seis regiones (GBA, Pampeana, Noreste, Noroeste, Cuyo y Patagonia). Desde 2017, el IPC releva los precios de todo el país y se estructura en una canasta que pondera los patrones de consumo de las familias de acuerdo a la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares 2004/05. El próximo indicador de inflación -que se publicará el martes 10 de febrero- propone varias modificaciones. En primer lugar, la metodología se basará en la muestra de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, por lo que tiene ponderadores más actualizados y acordes a los hábitos de gasto de los hogares. Esto implica una corrección en el peso de cada uno de los sectores que se relevan dentro de la canasta que conforma el índice final de precios. Leé también: Con el dato de inflación, las bandas del dólar se ajustarán 2,8% y el techo llegará a $1600 a fines de febrero Entonces, bajo la nueva medición, ganarán más terreno los servicios como vivienda, transporte y comunicaciones, mientras que perderán algo de participación rubros como alimentos y bebidas no alcohólicas, prendas de vestir o calzado y salud. El IPC aún vigente es con ponderadores de la ENGHO 2004/05, donde pesa más alimentos. Con el paso del tiempo, los hogares empezaron a consumir más servicios y el nuevo IPC que va a regir desde enero le da más peso en sectores como alquiler, expensas, prepagas, educación. Si bien en general las diferencias con la medición anterior son chicas, cuando las acumulas en el tiempo hay una diferencia más relevante, explicó el economista de la consultora Equilibra, Gonzalo Carrera. De acuerdo al relevamiento que realizó esa firma, Alimentos y bebidas no alcohólicas pasará de tener un peso de 26,9% en la canasta total de precios a 22,7%, por lo que perderá 4,2 puntos de su participación; seguida por los precios de Prendas de vestir y calzado, que pasará de los 9,9% actuales a 6,8%. En contrapartida, tendrán mayor relevancia los gastos en Vivienda, electricidad, gas y otros, que pasarán de una ponderación de 9,4% a 14,5%; al igual que Transporte, que representará 14,3% cuando antes tenía 11%. Incluso, según las estimaciones de Equilibra, el índice de inflación con la nueva metodología hubiera arrojado una cifra mayor a la que marcó el cálculo actual en los últimos años. En concreto, bajo la modalidad actual el IPC fue de 31,5% en 2025 y hubiera llegado a 32,2%. El impacto es aún mayor si se toma como referencia la inflación acumulada desde que asumió Milei, que fue de 259% entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, pero hubiera alcanzado 270% con el método que se empezará a aplicar a partir de ahora. Además, la medición nueva del IPC tendrá 13 divisiones en lugar de las 12 actuales, ya que agrega la categoría Seguros y servicios financieros, que hasta ahora estaba comprendida en el rubro Bienes y servicios varios. Leé también: La inflación de alimentos fue de 3,1% en diciembre: los productos que subieron y los que bajaron de precio Por otra parte, el relevamiento de precios que entrará en vigencia ampliará su muestra de 320.000 a 500.000 precios mensuales. A su vez, la medición se realizará, en su mayoría, de forma digital en tablets con cuestionarios adaptados a cada tipo de negocio de venta. Los cambios, en realidad, estaban listos desde marzo pasado, pero desde ese entonces en adelante no se destrabaron los avales institucionales para empezar a utilizar la nueva forma de medición de precios. Incluso, el Gobierno le había adelantado al Fondo Monetario Internacional (FMI) durante la primera revisión del acuerdo firmado en abril que publicaría los cambios en el mecanismo de cálculo a fines de 2025. El impacto del índice de inflación El índice de inflación, además de mostrar el reflejo de los precios del conjunto de bienes y servicios de la economía, también impacta en otras variables que se ajustan de acuerdo a su valor. Por ejemplo, hay tarifas de servicios que toman en cuenta la inflación para actualizarse mensualmente, tal como los alquileres que toman como referencia esa variable en sus contratos y los boletos de colectivo en CABA y PBA, que todos los meses aumentan de acuerdo con la inflación más 2% adicional sobre la tarifa previa. A su vez, los aumentos para las jubilaciones, pensiones y otras asignaciones de la ANSES se rigen por la fórmula de movilidad establecida por el DNU 274/24, que sigue la evolución mensual de los precios. Estas prestaciones se ajustan con el último dato disponible del índice de precios (IPC) desde marzo de 2024. De esta manera, el IPC de diciembre de 2025 determinó los incrementos que se aplicarán en febrero de 2026. Leé también: Con el dato de inflación del Indec, se actualizan Ganancias y Monotributo: quiénes y cuánto pagarán desde febrero En la misma línea, también incide sobre el esquema cambiario. Desde este año empezó a regir el nuevo mecanismo de actualización que fija que el techo y el piso de la banda de flotación se mueven todos los días hasta completar mensualmente el ritmo correspondiente al último dato de inflación informado por el INDEC, por lo que la cifra tiene dos meses de rezago. Por último, por la reforma fiscal de 2024, dos veces al año se actualizan las escalas, deducciones y topes de facturación del impuesto a las Ganancias y el Monotributo, respectivamente. Para establecer las subas, se toma como referencia la inflación acumulada en los distintos semestres para implementar los ajustes en julio y diciembre.
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