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Concepcion del Uruguay » Uruguayenses.com
Fecha: 14/01/2026 00:08
El último informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC indicó que la inflación de diciembre fue del 2,8%, cerrando 2025 con una suba acumulada del 31,5%. Sin embargo, más allá del dato estadístico, el costo de vida cotidiano muestra una realidad más dura: no ser pobre según el INDEC no garantiza llegar a fin de mes. De acuerdo a la Canasta Básica Total (CBT), una familia tipo de cuatro integrantes necesita alrededor de $1.050.000 para no ser considerada pobre. Ese monto cubre alimentos, servicios y gastos mínimos, pero deja fuera numerosos costos habituales que hoy resultan inevitables para millones de hogares. El costo real de vivir Si se toman en cuenta gastos reales de una familia urbana promedio, el ingreso necesario supera ampliamente la línea oficial de pobreza. Un cálculo mensual aproximado arroja los siguientes valores: - Alquiler de vivienda: $350.000 a $450.000 - Alimentos y artículos de limpieza: $320.000 a $350.000 - Servicios básicos (luz, gas, agua): $60.000 a $80.000 - Internet, telefonía y cable: $35.000 a $45.000 - Transporte (público o combustible): $90.000 a $120.000 - Salud (prepaga o gastos médicos): $80.000 a $120.000 - Educación y gastos escolares: $50.000 a $80.000 - Ropa y calzado: $40.000 a $60.000 - Imprevistos y gastos varios: $50.000 a $70.000 Total estimado mensual: entre $1.300.000 y $1.400.000 Este monto no contempla lujos, vacaciones ni ahorros, sino únicamente una vida sin endeudamiento permanente. La diferencia entre no ser pobre y vivir dignamente Especialistas señalan que la medición oficial de pobreza establece un piso estadístico, pero no refleja el nivel de ingresos necesario para sostener una vida normal en contextos urbanos, donde el alquiler, la salud y el transporte absorben gran parte del salario. En muchos casos, hogares con ingresos superiores a la línea de pobreza siguen recurriendo a tarjetas, créditos o ajustes constantes, especialmente cuando deben afrontar alquileres a valores de mercado o servicios privados de salud y educación. Alimentos y servicios, los que más pesan El IPC de diciembre volvió a mostrar que Alimentos y bebidas no alcohólicas subieron 3,1%, por encima del promedio general, mientras que Transporte (4,0%) y Vivienda y servicios públicos (3,4%) continúan presionando el presupuesto familiar. Esta combinación explica por qué, aun con inflación en baja, la sensación de ahogo económico persiste. Una realidad que excede los números La diferencia entre el millón de pesos que marca la pobreza oficial y los $1.300.000 que demanda la vida real deja al descubierto un problema estructural: los ingresos no acompañan el costo efectivo de vivir. En ese escenario, cada vez más familias quedan atrapadas en una zona gris: no son pobres según las estadísticas, pero tampoco logran cubrir sus gastos sin resignar calidad de vida. (Uruguayenses)
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