Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Represión sin freno en Irán: un alto funcionario dice que las protestas ya dejaron 2000 muertos

    » La Nacion

    Fecha: 13/01/2026 12:02

    Represión sin freno en Irán: un alto funcionario dice que las protestas ya dejaron 2000 muertos En medio del apagón informativo, se multiplican los arrestos, las denuncias de ejecuciones y la presión internacional encabezada por Estados Unidos - 7 minutos de lectura' TEHERÁN. Irán se hunde en una de las crisis más violentas de las últimas décadas. La represión de las protestas desatadas por el colapso económico dejó un saldo que escala de forma alarmante: según un funcionario iraní citado por Reuters bajo condición de anonimato, la cifra de muertos ya asciende a 2000 personas. El número, imposible de verificar de manera independiente por el apagón informativo impuesto por el régimen, expone la magnitud del estallido social y la dureza con la que el poder busca sofocarlo. Las autoridades de Teherán atribuyen las muertes a la acción de supuestos terroristas que según el relato oficial atacan tanto a manifestantes como a las fuerzas de seguridad. En las calles de Teherán, sin embargo, el panorama que describen los testigos es desolador: un despliegue masivo de policía antimotines, equipada con cascos, armaduras, porras, escudos, escopetas y lanzadores de gas lacrimógeno, vigila las principales intersecciones junto a la fuerza Basij, un cuerpo de voluntarios de la Guardia Revolucionaria. A ellos se suman agentes de civil que ejecutan detenciones al azar entre los transeúntes. Edificios gubernamentales y bancos incendiados, cajeros automáticos inutilizados y una vigilancia asfixiante marcan el pulso cotidiano. En los barrios del norte de la capital, las autoridades realizan allanamientos para detectar terminales de Starlink y antenas parabólicas, en un intento por blindar el apagón informativo. La televisión estatal incluso leyó un comunicado anunciando que los servicios de morgue y funerarias serán gratuitos, una señal de la magnitud del número de víctimas y de los abusos denunciados por familiares para recuperar los cuerpos. La violencia no se limita a la capital. Rasht, sobre la costa del mar Caspio, fue descrita por uno de sus habitantes como una ciudad irreconocible. Todo está quemado, hay fuego por todas partes, relató, en un testimonio que refleja la extensión geográfica del estallido y la brutalidad de la respuesta estatal. El uso de munición real por parte de las fuerzas de seguridad para reprimir las protestas vino acompañado de una ola de arrestos y de una aceleración inédita de los procesos judiciales. Según la Hengaw Organisation for Human Rights, un joven de 26 años detenido el jueves pasado ya fue condenado a muerte. La organización denunció que la familia de Erfan Soltani fue informada de que será ejecutado mañana, sin haber recibido información sobre cuándo se celebró el juicio ni cuáles fueron los cargos formales en su contra. Nunca vimos un caso avanzar con tanta rapidez, dijo Awyar Shekhi, representante de la ONG, en declaraciones a la BBC. El gobierno está usando todas las tácticas que conoce para reprimir y sembrar miedo. Un hilo con el exterior tras días de silencio Tras varios días de aislamiento casi total, el martes se produjo un quiebre parcial: los iraníes pudieron volver a llamar al exterior desde sus celulares por primera vez desde que las comunicaciones fueron interrumpidas durante la campaña de represión. Varias personas lograron comunicarse con periodistas de The Associated Press, ofreciendo un atisbo de la vida cotidiana en el país tras días desconectado del resto del mundo. Los testigos señalaron que los mensajes de texto SMS seguían sin funcionar y que el acceso a internet continuaba restringido a sitios locales aprobados por el gobierno, sin posibilidad de conectarse al exterior. Comerciantes y taxistas describieron una ciudad abierta por orden, con poco tránsito peatonal y un clima de temor constante. En el Gran Bazar de Teherán epicentro inicial de las manifestaciones el 28 de diciembre los comercios reabrieron bajo presión de las fuerzas de seguridad. Varios comerciantes aseguraron que recibieron órdenes de levantar las persianas bajo cualquier circunstancia, aunque los medios estatales no reconocieron oficialmente esa instrucción. Bancos y oficinas públicas fueron incendiados durante los disturbios y las entidades financieras enfrentan dificultades para completar transacciones sin conexión a internet. Organizaciones de derechos humanos como Hrana (Human Rights Activists News Agency) contabilizan más de 10.700 detenidos y 646 muertes confirmadas de forma independiente 512 manifestantes y 134 miembros de las fuerzas de seguridad, cifras que contrastan con el número de 2000 fallecidos citado por Reuters y subrayan la opacidad del momento. Con el internet caído, determinar el alcance real de las protestas desde el exterior se volvió casi imposible, y el gobierno iraní no ha ofrecido cifras oficiales totales. Amenazas externas y presión máxima La crisis interna se ve agravada por la escalada internacional. El presidente Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que la opción militar está sobre la mesa para proteger a los manifestantes pacíficos y anunció aranceles inmediatos del 25% para cualquier país que mantenga vínculos comerciales con Irán. La medida golpea de forma directa a socios estratégicos como China, Rusia, Brasil, Turquía y Emiratos Árabes Unidos, y se inscribe en la política de presión máxima impulsada por Washington. Este lunes lanzó una nueva amenaza. En una publicación en Truth Social, instó a los patriotas iraníes a seguir protestando y tomar el control de sus instituciones, pidió que se registren los nombres de los asesinos y abusadores y advirtió que pagarán un alto precio. Trump anunció además que canceló todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que se detenga la matanza sin sentido de manifestantes y cerró su mensaje con una advertencia ambigua: La ayuda está en camino, acompañado del lema MIGA (Make Iran Great Again), una señal de respaldo abierto a las protestas que elevó la tensión con el régimen iraní. Pese a la retórica incendiaria, los canales diplomáticos permanecían abiertos hasta el momento. El canciller iraní, Abbas Araghchi, confirmó en una entrevista televisiva que continúa comunicándose con el enviado estadounidense Steve Witkoff antes y después del estallido de las protestas, aunque advirtió que las ideas y amenazas propuestas por Washington son incompatibles. Desde la Casa Blanca, la secretaria de prensa Karoline Leavitt reconoció que las declaraciones públicas de Irán difieren de los mensajes privados recibidos por Washington en los últimos días. El presidente tiene interés en explorar esos mensajes, dijo, aunque subrayó que Trump no tiene miedo de usar opciones militares si y cuando lo considere necesario. Colapso económico y miedo al futuro Detrás del estallido social late la caída estrepitosa del rial y un deterioro económico que arrastra a amplios sectores de la población a la asfixia cotidiana. Lo que comenzó como un reclamo por el costo de vida derivó rápidamente en un desafío directo al establishment religioso, cuestionado no solo por su incapacidad para ofrecer alivio económico, sino también por el carácter autoritario de su respuesta. En las calles, una multitud compuesta mayoritariamente por jóvenes expresa una mezcla de desesperanza y determinación: el hartazgo convive con la decisión de seguir protestando, pese al riesgo creciente. El líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, elogió las manifestaciones progubernamentales y lanzó una advertencia explícita a Estados Unidos, mientras la televisión estatal difundía consignas como Muerte a Estados Unidos y Muerte a Israel. En paralelo, el fiscal general recordó que quienes participen en protestas pueden ser acusados de enemigos de Dios, un cargo que en la República Islámica conlleva la pena de muerte, reforzando el mensaje de intimidación judicial como herramienta de control social. En el exterior, la crisis reavivó las voces de la oposición en el exilio. Reza Pahlavi, hijo del último sha derrocado en la Revolución Islámica de 1979, volvió a posicionarse como uno de los referentes más visibles contra el régimen. Desde fuera del país, llamó a las fuerzas de seguridad a no reprimir a los manifestantes y pidió a la comunidad internacional que aumente la presión diplomática sobre Teherán. Aunque su figura genera divisiones dentro de la diáspora iraní y entre los propios opositores, su discurso volvió a ganar espacio en medio del vacío de liderazgo interno provocado por la represión y el silencio forzado dentro del país. Agencias AP y Reuters

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por