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» Clarin
Fecha: 13/01/2026 08:54
Por la baja de la inflación, el aumento de los montos de la Asignación Universal por Hijo (AUH), así como la ampliación del rango de edad de los que pueden cobrar la Tarjeta Alimentar y su incremento de valor a percibir, más una metodología de medición que ayuda; fue posible que se registrara una fuerte disminución de la pobreza infantil por ingreso en el país. En promedio las provincias disminuyeron 23 puntos la pobreza infantil entre el primer semestre del 2024 y el mismo período del 2025 según datos del Indec confeccionados con la base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares. Superaron a la Nación que logró bajar 20 puntos. Formosa (45), La Rioja (34,4), Viedma (33,2), Gran Santa Fe (32,1) y Bahía Blanca (30,6), fueron los cinco aglomerados urbanos, que toma el Indec, que más bajaron la pobreza infantil. En el otro extremo, en el grupo de aglomerados donde menos bajó la pobreza infantil se encuentran: Ciudad Autónoma de Buenos Aires (5,6); Gran La Plata (8,5); Gran Paraná (12); Corrientes (13,3) y Río Gallegos (14,7). Gran Resistencia es hoy el aglomerado que más pobreza infantil, tiene 65,1%; seguido por Concordia 62,3; Corrientes 54,4; Gran La Plata 52,6 y Posadas 51,1. Mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el 25,3 es el lugar con menor pobreza infantil, seguida por Ushuaia 28,6; Neuquén 31,3; Bahía Blanca 32,9% y Comodoro Rivadavia 35,8%. Hasta aquí los números. No queda margen para seguir postergando definiciones clave con relación a la pobreza en general y a la infantil en particular. Por suerte las cuestiones metodológicas para medir la pobreza por ingreso en función de los consumos que se toman se están revisando. De no haber cambios, la que viene será la última medición favorable para el Gobierno porque después se contrastará con niveles de inflación estables, por lo tanto, no habrá fuerte disminución en el indicador. Hay dos puntos en los que estamos lejos. Uno son las políticas públicas que deberían exceder la asistencia con la AUH y Tarjeta Alimentar. Los niños pobres necesitan muchas más cosas y más en un mundo que cada vez será más hostil con ellos. Muchos sufren deterioro cognitivo, enfermedades físicas y mentales, retraso o abandono escolar, entre otras complicaciones. Ni saben qué significa la palabra tecnología. Lo otro es la normalización de la pobreza en la sociedad. Estos números le importan a un puñado de personas, creo estar seguro que la gente se acostumbró a estos datos y ya le da igual. Si es más o menos, no es tema; ahora las prioridades y preocupaciones son otras: las mascotas, por ejemplo. En los ´90, en Unicef, solía decirse irónicamente que en Argentina una vaca vivía mejor que un niño pobre. Hoy, además de la vaca, también están mejor las mascotas que tiene la gente. Gobiernos organizan millonarios traslados a santuarios para que los animales estén en su entorno, mientras que las acciones por los niños pobres siguen siendo escasas. Alguna gente hace lo que puede para ayudar a los pobres, que seguramente no es poco, pero muchos cambiaron sus prioridades. Es obvio que una cosa no anula la otra, tener y cuidar una mascota no necesariamente implica no tener empatía por la pobreza; pero va quedando claro quiénes son los que pierden siempre. En el 2024, llegó el recurrente tema de los petardos y las molestias que le generan a niños con problemas y a los animales. En algunos lugares hasta se organizaron marchas para que el Estado controlara y no sufrieran los perritos. En el 2024, la pobreza infantil era del 66%. ¿Alguien vio una marcha? . Sobre la firma Newsletter Clarín
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