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» Clarin
Fecha: 13/01/2026 06:33
Mientras un porcentaje cada vez mayor de personas en el mundo padece trastornos de salud mental -entre los cuales la depresión y la ansiedad son los centrales-, el uso cada vez más extendido de plataformas de inteligencia artificial (IA) como espacios en los que compartir problemas, obtener respuestas válidas y consultar síntomas viene generando debate. Sobre todo en los más jóvenes. Recapitulemos: según informó la Organización Mundial de la Salud (OMS), mil millones de personas padecen en el mundo trastornos de salud mental. Tengamos en cuenta que se calcula que la población total ronda los 8 mil millones. En nuestro país, según un informe que difundió a fines del año pasado la Facultad de Psicología de la UBA, 1 de cada 10 personas está en riesgo de padecer un trastorno mental, entre los cuales la ansiedad y la depresión son los principales. Esta cifra se incrementa en los más jóvenes. En tanto, tres de cada diez porteños presentan síntomas de ansiedad o depresión, con síntomas que se agravan en personas con alto riesgo adictivo en el uso del celular, en el consumo de sustancias psicoactivas y en las apuestas en línea, según la Encuesta de Prácticas de Riesgo Adictivo elaborada por el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño junto con el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA). Depresión: ¿Estado, cuadro o trastorno? Ahora bien, el uso del término depresión está ampliamente extendido, y no siempre queda claro a qué se alude. En este sentido, Silvia Ongini, psiquiatra infanto-juvenil del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, diferencia: Hablamos de depresión como un estado, cuando es transitorio y su expresión es circunstancial, como un cuadro depresivo cuando las personas se manifiestan reactivas a un duelo u otro hecho o están pasando una situación particular, dice. Y contrapone: Hablamos específicamente de trastorno depresivo cuando nos referimos a un conjunto de signos o síntomas que no solamente afectan el estado de ánimo sino además varias áreas de la persona y perduran en el tiempo, diferencia Ongini. Como especialista y estudioso del tema, el destacadísimo psicoanalista y psiquiatra Juan David Nasio, en entrevistas con esta sección había especificado: Es una enfermedad que se caracteriza por 3 síntomas: la tristeza, la indiferencia afectiva, y la excesiva autocrítica, que se manifiesta en forma de rumiación. Para que sea considerada una enfermedad tiene que durar mínimo 15 días, resumía. La preocupación por lo jóvenes Si bien la depresión es un trastorno que se debe diagnosticar y tratar en cualquier grupo etáreo, desde la División Pediatría del Hospital de Clínicas alertan que se registró un incremento de casi el 30% en las consultas por problemas de salud mental, que se presentan a edades cada vez más tempranas. A nivel local, el Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires, advirtió que hay más de una internación diaria de niños, niñas y adolescentes (NnyA) por riesgo suicida, y que en más de un 90% se trata de adolescentes. Este fenómeno no parece ser exclusivamente local; el año pasado, la OMS, anunció que 1 de cada 7 personas de entre 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno mental y la depresión se encuentra entre los principales. El rol de la IA Muchas son las advertencias respecto al impacto que las redes sociales pueden llegar a tener en un momento de tanta vulnerabilidad como la niñez o la adolescencia, y a la cantidad de tiempo que pasan frente a las pantallas -el caso del documental Cómo ser feliz de la ex legisladora Ofelia Fernández, por ejemplo, indaga en el impacto de la hiperconexión en la salud mental de su generación, entre otras consecuencias-. En plena era digital, dice un relevamiento realizado por Avalian, la sobreexposición a pantallas se convierte en un indicador que preocupa y que, según especialistas, podría agravarse con el tiempo. Hay advertencias internacionales; el departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos asegura que los niños y adolescentes que pasan más de tres horas al día en las redes sociales enfrentan el doble de riesgo de sufrir problemas de salud mental, incluidos depresión y ansiedad. Esto plantea un interrogante sobre a qué desafíos nos enfrentamos a la hora de cuidarnos en una sociedad atravesada por la tecnología, ponderan. Suscribite a Buena Vida En tanto, en tiempos de dispositivos digitales que brindan información a una velocidad nunca antes vista, y de temporalidades que a nivel subjetivo no admiten procesos largos en los que medie una pausa; la gran mayoría de pacientes, sobre todo adolescentes, llegan al consultorio luego de haber intentado encontrar su diagnóstico en buscadores y conversaciones con asistentes de IA, refieren desde el Clínicas. Esto es preocupante, porque además de mostrar que están buscando respuestas en un interlocutor que parece personalizado pero que en realidad no lo es, también señala la falta de un interlocutor presencial cercano, que pueda darle algún tipo de respuesta, agrega Ongini. Sin embargo, esto no parece ser exclusivo de ese grupo etáreo: desde el hospital estiman que entre un 50 y un 70% de los padres y madres de los pacientes, vienen con diagnósticos sugeridos por las redes o por la IA. Es muy común que cuando uno les dice algo, lo confronten con algún dato que vieron a través de sus dispositivos digitales, dice la médica. Información inadecuada, mitos que operan, así como cierto estigma en torno a cuestiones de salud mental; pueden generar el efecto contrario, y demorar o directamente inhabilitar la consulta y el pedido de ayuda. Un tratamiento humano En este sentido, derivar la atención psicológica en una plataforma de IA de ninguna manera se asemeja ni a un tratamiento, ni a una conversación con una persona. Y, de hecho, preocupa a profesionales de la salud mental. Así lo planteaba en una nota con esta sección el psiquiatra Pablo Castañón: La IA es un modelo estadístico, una especie de máquina que busca, compara y tiene distintas funciones en cuanto a las palabras, y se va corrigiendo a sí mismo. El cerebro humano hace eso también con su propia información, pero hace algo que es distinto, que es buscar sentidos. La IA responde en base a estadísticas. No hay alguien ahí que está deseando algo, que está queriendo algo, argumentaba. Y, junto al psiquiatra Pedro Horvat, advertían respecto a los riesgos de compartir malestares psíquicos con la IA: Empieza a ser peligroso cuando comienza a sustituir la comunicación con terceros, cuando empieza a ocupar ese lugar porque no tengo ningún humano cerca, o porque no me puedo comunicar con ningún humano. En tanto, Ongini resalta la importancia de actuar: Pedir ayuda a tiempo cambia destinos y en la actualidad tenemos herramientas para que un NNyA no tenga que atravesar profundos sufrimientos como son estos cuadros de depresión. Podemos darles ayuda para que puedan superarlos y no dejen secuelas o marcas en su trayectoria vital, dice Ongini. Menos pantallas y más presencia Ongini insta a los adultos a estar presentes y atentos a lo que les sucede. La depresión es una de las entidades del estado de ánimo en las que los adultos más pueden ayudar en este sentido, siempre que estén disponibles. Los niños y los adolescentes, por la vulnerabilidad particular de la etapa vital que transitan, necesitan de ese adulto que esté al cuidado, sin invadir ni sobreproteger. Esta situación hoy no es tan frecuente y, por el contrario, se les da a los dispositivos digitales más lugar del que se debería, reflexiona. En este sentido, enumera cuestiones a las que se debe estar atento. Si bien no puede determinarse que se trata de causas de depresión, sí pueden estar incidiendo en el ambiente de ese niño o adolescente, como factor que que va gastando las defensas para poder tolerar la adversidad. Es importante poder detectar estos detonantes y pedir ayuda lo antes posible: - Estrés sostenido en el tiempo por múltiples factores (como separaciones abruptas, duelos; situaciones de maltrato como bullying, abuso sexual, acoso en redes sociales, entre otras formas), - Sensación de soledad y/o aislamiento, - Padecer alguna enfermedad y/o estar bajo tratamiento prolongado, - Situaciones de amenaza, - Carencias afectivas y/o económicas, - Depresión de la madre durante el embarazo. ¿Cómo detectar signos de depresión en NNyA? Las manifestaciones van a ser distintas de acuerdo a las edades en que se presenten. En los niños, según Ongini, a diferencia de lo que se suele pensar, verlos desganados sin salir de la cama no es lo más frecuente. Lo más probable es que estén irritables, tengan una baja tolerancia a la frustración y cualquier cosa los haga enojar o llorar o estén con berrinche, es decir, manifestando un malestar, describe. También pueden volverse impulsivos porque están desregulados emocionalmente, tener alteración del sueño, en el aprendizaje, cambios en el rendimiento escolar, dificultades para jugar, estar hiperactivos, tener alteraciones en la comida (comer mucho, aumentar de peso bruscamente, tener pérdida del apetito, hiper selectividad o cambios de conducta), refiere. En tanto, en adolescentes, suele haber un repliegue, así como cambios hábitos, y cambios incluso con en relación a los padres o las figuras de cuidado. También puede presentar falta de motivación para hacer cosas, pérdida del interés o de disfrute en cosas que le gustaban. Esto se suma a todos los otros síntomas que puede manifestar, como cambios en el peso, en el sueño, en el estado de ánimo, un tono bajo. ¿Dónde pedir ayuda? En Ciudad de Buenos Aires, en hospitales como el Clínicas de la UBA (Av. Córdoba 2351), Laura Bonaparte (que también cuenta con la línea 0800-999-0091), el Gutierrez y el Elizalde. También existe la línea gratuita y confidencial de atención telefónica Salud Mental Responde (0800-333-1665). En otros puntos del país, hospitales públicos cuentan con servicios especializados o pediatras y médicos clínicos que reciben a NNyA para una contención inicial y luego derivan a Psicoterapia y, de ser necesario, a Psiquiatría. *** ¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? Escribinos tu consulta a buenavida@clarin.com. Sobre la firma Newsletter Clarín
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