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  • La astucia de Trump en Venezuela y alerta para Milei en el Congreso con el DNU de la SIDE

    » Clarin

    Fecha: 11/01/2026 20:17

    Espías: la oposición saca a bailar al Gobierno Los caciques de la oposición moverán desde este lunes piezas para reactivar actividades en el Congreso. Presionarán para que Victoria Villarruel y Martín Menem integren las vacantes en las comisiones permanentes que deben vigilar el sistema de espionaje y la legalidad de los Decretos de Necesidad y Urgencia. La pieza para discutir es el Decreto 941/2025 que reforma estructuras de inteligencia. El envión se entiende porque la primera vez que la bicameral de DNU volteó una firma presidencial fue el año pasado cuando derogó un aporte financiero excepcional de $ 100.000 millones para la inteligencia. Nunca había ocurrido y arrastró el apoyo de la mayoría legislativa. Hasta el PRO de Mauricio Macri se plegó al rechazo de aquel DNU. Sacarlo a bailar al Gobierno con la música de los espías es un recurso útil de la oposición, una contra-ola que puede frenar la presión para que sesione el Congreso en febrero. Hay una fecha abierta para tratar la reforma laboral. Es el 10 de febrero, pero no hay dictamen y todavía están todos de vacaciones. Los únicos movimientos son las presiones del Ejecutivo sobre los gobernadores a que muevan a sus legisladores. Este diario relató en diciembre pasado que la oposición política y sindical logró postergar el tratamiento de la reforma laboral. Empresarios y gobernadores concentraron el fuego sobre los ocho distritos cuyos legisladores estaban distantes del oficialismo. Le llamaron entre ellos operación Tetaz porque replicó el método con el cual voltearon el año pasado un proyecto de reforma del entonces diputado Martín Tetaz. Con el mismo método quirúrgico lograron voltear el polémico Capítulo XI del proyecto de Presupuesto. Luz amarilla en la comisión de DNU El DNU estará desde esta semana en la guardia de emergencia del Congreso. Los bloques legislativos tienen que constituir las dos comisiones bicamerales para tratarlo -Trámite Legislativo y Espionaje-. Lo han reclamado los bloques de Diputados de Provincias Unidas y de Unión por la Patria, y esperan la respuesta de Martín Menem y Victoria Villarruel. La comisión de Trámite Legislativo tuvo 16 miembros hasta diciembre pasado. Quedan 12 que tienen mandato hasta 2027 y tienen número para sesionar. La preside el independiente Oscar Zago, que entró por La Libertad Avanza, pero tiene un bloque propio. Le ha reclamado a Menem que complete la comisión, pero sabe que puede hacerla sesionar, pero hacerlo sin una señal del oficialismo sería una declaración de guerra inoportuna. Inteligencia perdió a su presidente, Martín Lousteau, y a los vices Leopoldo Moreau y Oscar Parrilli (por fin del mandato). Queda a cargo formalmente Enrique Goerling, senador del PRO por Misiones. Era el candidato preferido por Patricia Bullrich a presidir la bicameral, pero lo bajaron para acordar con Lousteau. Por los ociosos pasillos del Congreso circulan dos teorías. Una dice que las designaciones de las comisiones caducaron el 10 de diciembre. Otra afirma que siguen vigentes las de quienes mantienen su mandato. Con un verano tan inactivo, en donde no se han activado ni los WhatsApp de primera A, falta que los jefes de bloque propongan los reemplazos para intentar alguna respuesta al DNU de inteligencia. Con Patricia este decreto no salía Quienes ven bajo el agua entienden que la oportunidad de firmar ese DNU en tiempo de receso es para proteger su vigencia ante poderes a los que el Gobierno quiere jibarizar. Un DNU como este solo opera sobre una reorganización de las agencias dedicadas a la inteligencia del Estado y del flujo de los fondos con que funcionan. El Gobierno explica que es una medida que completa una reforma anterior, dictada en junio de 2024. En esa oportunidad (el DNU 614/2024), el Gobierno disolvió la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y restableció la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE). Esta nueva estructura se dividió inicialmente en cuatro agencias especializadas: el Servicio de Inteligencia Argentino (SIA), la Agencia de Seguridad Nacional (ASN), la Agencia Federal de Ciberseguridad (AFC) y la División de Asuntos Internos (DAI). Se buscaba, como en este nuevo decreto, reordenar la inteligencia para reparar lo que el oficialismo considera fueron desaciertos del gobierno de Alberto Fernández. El Gobierno dice haber recibido un mapa con multitud de agencias con autonomía propia y con manejo descontrolado de fondos reservados para espiar. En este decreto del 31 de diciembre se completa esa tarea. ¿Por qué no se hizo antes? Porque estaba en el gabinete Patricia Bullrich, que desde el Ministerio de Seguridad hubiera impedido que le reordenaran las tareas de investigación de las fuerzas de seguridad. Se pudo firmar porque Patricia ya no estaba en el gabinete y fue antes de que se asentara en el cargo la sucesora, la experta Alejandra Monteoliva. Hasta pudo decir: hagan eso en feriado y que no me entere. Redundancias La prosa del DNU emula la de los decretos más imaginativos de Carlos Zannini, que divagaban en los considerandos con narrativas más dignas de la ficción que del derecho. En el primer artículo del DNU se decreta que el espionaje es secreto ("Todas las actividades que se realizan en el ámbito de la Inteligencia Nacional revisten carácter encubierto en virtud de su sensibilidad, con el fin de minimizar el Riesgo Estratégico Nacional). Chocolate por la noticia, equivale a decir que el agua es mojada o que las comedias deben hacer reír. Claro que el espionaje es secreto. Es redundante decirlo. La primera acción del Gobierno fue proferir un tuit con un tirón de orejas a una periodista de La Nación que comentó el decreto. Le dicen, por ese medio no encubierto que es un tuit, que para escribir de espionaje se requiere conocimiento y especialización, y pone a disposición para esa finalidad al equipo de comunicación de la Secretaría. Desopilante: periodismo al dictado por una oficina de espías. Ni Graham Greene en sus astracanadas sobre el espionaje inglés llegó a tanto. También es imprudente poner en el DNU la flagrancia como una facultad de los espías, cuando la puede ejercer cualquier ciudadano que sorprenda a un delincuente con las manos en la masa. La flagrancia está reglamentada en varios artículos del Código Procesal Penal, que tiene además varias versiones en códigos de procedimiento provinciales. ¿Para qué introducir esa facultad de detención específicamente para los espías, que siempre han podido actuar dentro de la ley en auxilio del orden público y la justicia? Quizás por temor a que algunas porquerías se expongan y necesiten cobertura. El contrasentido de esta cláusula es que el espía tendría que identificarse ante la autoridad policial, cosa que los espías no pueden hacer. El antecedente Redrado 2010 Hay un antecedente jugoso para tener en cuenta. En enero de 2010 Cristina de Kirchner despidió por DNU a Martín Redrado como presidente del Banco Central. La comisión de DNU se integró de inmediato con los integrantes de las dos cámaras que tenían mandato. Estaban empatados 8 a 8 y era conducida por dos vicepresidentes, Luis Naidenoff por el radicalismo y Diana Conti por el Frente para la Victoria. Hubo empate de dictámenes, ocho para defenderlo a Redrado en su silla y ocho para destituirlo. Como no hubo resultado, el tema se judicializó y Redrado, a finales de enero de 2010, renunció al cargo. Sostenía que las reservas del BCRA no debían usarse para fondear proyectos del Gobierno. Ese 2010 fue el Annus horribilis (latín para "año horrible", no confundir) para el kirchnerismo: la oposición lo dejó sin Presupuesto después de que una diputada denunció que desde el Gobierno la querían incentivar para que aprobase el presupuesto. Un golpe de destreza de Elisa Carrió dejó a Cristina ese año sin presupuesto. Prisas inexplicables El sueño cesarista del conservador del siglo XXI es gobernar sin que nadie lo controle. En Washington mediante órdenes ejecutivas que se saltan el Congreso. En la Argentina es por DNU. El caso del último que reforma los organismos de inteligencia se dictó el 31 de diciembre, un día después del cese de las sesiones extraordinarias del Congreso. Es una manera de escapar a ese control. En la explicación que da ese peregrino tuit de la SIDE, (que debió ser una carta de lectores al diario que hizo un comentario que no le gustó), dice que había prisa porque salió justo un día antes del desalojo de Maduro de Venezuela por Estados Unidos. Es una explicación surrealista porque imagina una causalidad inversa. Profesionales o confidentes que te cuiden El otro sueño cesarista es controlar desde el panóptico del espionaje la conducta ajena. Los gobiernos boyan entre dos métodos para el manejo de las agencias de espías. Unos designan a políticos con experiencia; otros designan a amigos de confianza en la seguridad de que los protegerán de la intemperie. El primer caso ocurrió con los dos primeros gobiernos de la democracia. Facundo Suárez, Carlos Becerra, Hugo Anzorreguy, Miguel Toma, actuaron desde la política y cubrieron la tarea con discreción y sin escándalos. Otros gobiernos, en cambio, llevaron amigos de confianza: Fernando de Santibañes con De la Rúa o la familia Kirchner con Héctor Icazuriaga, Oscar Parrilli, Juan Martín Mena o César Milani, terminaron poniendo a los organismos en los titulares de los diarios. El gobierno de la Alianza cayó por una trama en la que se enredaron los servicios secretos; lo mismo le ocurrió a los Kirchner con el caso Nisman, que precipitó la salida del poder en 2015. No le fue mejor a Mauricio Macri, Alberto Fernández y Javier Milei, que también llevaron a los servicios a personas de su confianza. Este estilo desafía otra de las máximas que aprenden leyendo a Sun Tzu, de quien no está probado que haya existido en realidad, pero que tiene enseñanzas de sabiduría. Por ejemplo, cuando afirma: Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla. Cuando cayó De la Rúa, le preguntaron a su vocero Juan Pablo Baylac qué había ocurrido. Respondió con bahiense sabiduría: Creímos que los amigos eran los enemigos, y que los enemigos eran los amigos. Astucia estratégica El sistema de inteligencia tiene como deber adelantar hechos que puedan afectar el interés público. Debería hacerlo para ayudar al Gobierno a tomar decisiones y alineamientos, que se acercan más a ocurrencias personales que a decisiones meditadas. De ahí las consecuencias. La sorpresa y el silencio sobre el verdadero proyecto del gobierno de los EE.UU. para Venezuela es parte de la astucia estratégica del golpe de mano. Ese silencio, que surge de la contradicción entre las manifestaciones sobre el propósito de la captura de Maduro, se resuelve en la duda entre petróleo o democracia. Tampoco está claro cuál es el compromiso subjetivo en el entendimiento objetivo que hay entre la administración Trump y la de la interina Delcy Rodríguez. El estatus montado en esa administración, que confía en el antiguo régimen venezolano para que construya la nueva etapa, cabe dentro de las previsiones estratégicas más antiguas. Conviene repasarlas porque en esos libros de estrategia es donde aprenden los militares estas escaramuzas. En El arte de la guerra Sun Tzu recomienda que en un asedio es mejor conservar un país enemigo intacto que destruirlo. Es mejor capturar intacto a su ejército que destruirlo, mejor mantener una división intacta que destruirla, mejor mantener un batallón intacto que destruirlo, mejor mantener una unidad intacta que destruirla. Mientras no haya nuevos hechos es lo que Trump ha hecho en Venezuela. Trump como Nixon, Maduro como Allende Sobre los objetivos de esta misión el economista chileno Sebastián Edwards, que fue vicepresidente del Banco Mundial para América Latina, señala en estas horas que el método Trump tiene similitudes con la intervención de Richard Nixon en Chile en 1973 para destituir a Salvador Allende y que su objetivo, más que el cambio político, fue defender los intereses de empresas de los EE. UU. que habían sido expropiadas por el gobierno socialista de entonces. Tanto en el caso de Maduro como en el de Allende, el control sobre los recursos naturales estratégicos estuvo en el corazón de los intereses de Estados Unidos, afirma Edwards en una nota publicada en el Financial Times ("Trumps Venezuela operation echoes the CIAs Chile playbook: The US move against Maduro has eerie parallels to the coup that ousted Salvador Allende in 1973" -"La operación de Trump en Venezuela evoca el manual de la CIA en Chile: El movimiento de EE. UU. contra Maduro tiene paralelismos inquietantes con el golpe que derrocó a Salvador Allende en 1973", 8 de enero, 2026). Tras el golpe de Pinochet, agrega, el régimen militar llegó rápidamente a acuerdos con las compañías mineras estadounidenses y pagó las cantidades exigidas. La comparación entre Maduro y Allende revela más sobre la estrategia que sobre la ideología. También señala importantes diferencias, como el esfuerzo de Nixon para no permitirle a Allende a asumir la presidencia en una maniobra en que se pretendió secuestrar al general en jefe del Ejército. Conviene retener esta mirada porque Edwards es un gran conocedor de la economía del continente y es autor de libros fundamentales sobre la región. Es profesor en la Universidad de Los Ángeles y autor del libro American Default: The Untold Story of FDR, the Supreme Court, and the Battle over Gold ("El default estadounidense: la historia no contada de FDR, la Corte Suprema y la batalla por el oro", 2018), en donde echa luz sobre cómo la Argentina se inspiró en la experiencia de Roosevelt para salir de la crisis económica de 2001. Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín

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