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» Clarin
Fecha: 11/01/2026 17:40
Desde hace décadas, uno de los síntomas para diagnosticar si un gobierno se transforma en autoritario son las posibilidades de trabajar que tiene el periodismo. Tras la captura de Nicolás Maduro dentro de Venezuela por parte de Estados Unidos, el régimen que ahora conduce Delcy Rodríguez obstaculiza todavía más cualquier tipo de llegada de la prensa internacional a Caracas. No solo impide el ingreso de medios extranjeros, sino que torna todavía más peligrosa la labor para los periodistas venezolanos dentro de ese territorio. Sin aerolíneas comerciales que lleguen a Caracas, unos 500 periodistas de todo el mundo viajaron a la ciudad colombiana de Cúcuta como un embudo. En la frontera con San Antonio de Táchira, Venezuela, el fuerte control de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) del chavismo frena cualquier posibilidad de entrar en tierra venezolana. Y dejó a los periodistas solo tres caminos. Para cruzar y realizar la tarea, Venezuela exige una visa de periodista. Todos los que rebotaron en el paso fronterizo, terminaron en el consulado venezolano en Cúcuta. Ahí la burocracia chavista pide formularios, fotocopias y detalles de la futura supuesta estadía en ese país, algo que no ocurre en el resto de los países de América del Sur. La falta de información por parte del Gobierno venezolano, la claridad tanto de lo que pasa en el país como de cuál es el trámite y el tiempo que necesitan los periodistas para acceder a un permiso que les dé ingreso al país, señala a Clarín Fabiola León, oficial de investigación para América Latina de Reporteros Sin Fronteras. Uno de los puntos más claros que marca que el régimen no quiere periodistas en Venezuela, es el rechazo para ingresar a periodistas venezolanos con visa de trabajo que fueron deportados a los países de origen. Fueron varios deportados con cualquier pretexto, sin claridad de por qué los devolvían a sus países a pesar de tener los papeles en orden, destaca León. El día de la jura de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela, no solo hubo 14 periodistas retenidos en Caracas, sino también ocho trabajadores de prensa detenidos temporalmente por el personal del DGCIM en la frontera con Cúcuta. Entre los tres caminos que deja la dictadura venezolana, el primero es tramitar la visa de periodista. El formulario de "Visado de periodistas y medios de comunicación" plantea varios documentos. "Se otorgará a los profesionales de la prensa extranjera que viajan a Venezuela a realizar un trabajo periodístico especial de corta duración. El solicitante debe consignar la documentación ante la Oficina Consular de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en la República de Colombia, mínimo treinta (30) días hábiles antes de la fecha de llegada al país", dice el oficio. Y entre los requisitos, piden: Pasaporte vigente por un mínimo de seis meses; los solicitantes titulares de un pasaporte extranjero deben tener permiso de residencia vigente para la República de Colombia; planilla solicitud de visa; planilla de acreditación de enviados especiales; 2 fotografías tipo pasaporte; carta del director o editor del medio para el cual labora (en castellano, sellada y firmada) dirigida a la Dirección General de Articulación de Medios en la que se especifique; datos del equipo (nombre, apellido, pasaporte y función); tiempo de estadía en Venezuela; ciudad de procedencia (ciudad desde dónde saldrá hacia Venezuela);". Y continúa: "Contactos del periodista una vez en Venezuela (celular, correo electrónico); misión informativa que va a realizar (es obligatorio especificar los temas que quieren abordar y detallar qué entrevistas tienen planificadas y cuáles de ellas han sido confirmadas); itinerario de actividades diarias que tenga previsto efectuar en Venezuela para el cumplimiento del trabajo periodístico que realizará en el país; resumen curricular del periodista; listado de equipos que ingresarán al país; entrevista con el encargado de la sección consular a los fines de comprobar la veracidad de la información; boleto aéreo (únicamente luego de ser revisados los documentos). También fotocopias de documento y del pasaporte. Casualmente el consulado tiene una fotocopiadora dentro del predio, donde cobran dos mil pesos colombianos por copia. Todos los periodistas revisan a diario sus casillas de correo electrónico, pero desde el lunes a la mañana que abrió el consulado (de 8 a 10 y de 14 a 15), no otorgaron ninguna visa a periodistas. A partir de esta situación quedan otros dos caminos. Uno es intentar cruzar la frontera y aducir que la visita es por turismo. Pero el régimen reforzó los controles. Algunos se arriesgan a cruzar y son devueltos por no tener las condiciones, señala León. Pero antes de ser liberados, algunos son sometidos a fuertes interrogatorios. Jeff Martínez y Julián Mazoy, corresponsales extranjeros de México y Colombia fueron deportados después de 10 horas detenidos. Según revelaron fueron sometidos a lo que calificaron como "tortura psicológica", recibieron amenazas y les revisaron y vaciaron sus equipos de trabajo y teléfonos. Si no hubiera sido por las redes sociales, no nos habrían soltado, afirmó el mexicano y reveló que fue vetado para ingresar a Venezuela por los próximos diez años. Frente a esta situación, el tercer y último camino es todavía más arriesgado. Cruzar de forma ilegal por las trochas, como en esta zona le llaman a los pasos improvisados que comunican Colombia con Venezuela. Pero si intentar pasar legal como turista implica más de 10 horas retenido, de ilegal implica un proceso penal en la Justicia venezolana. Por eso esta alternativa fue descartada por los periodistas. Hoy, Reporteros Sin Fronteras pide la liberación de los periodistas venezolanos que están retenidos por el régimen. Sobre la firma Mirá también Mirá también Newsletter Clarín
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