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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 11/01/2026 17:11
El satélite Pandora un telescopio de precisión inédito para el estudio de exoplanetas espera el inicio de su misión tras superar las pruebas finales. El aparato, que será lanzado próximamente a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, tiene como objetivo analizar exhaustivamente la composición atmosférica de al menos 20 planetas fuera del sistema solar. La operación tiene el potencial de transformar el conocimiento actual sobre atmósferas planetarias, ampliando considerablemente las posibilidades de encontrar mundos habitables, según explicó Daniel Apai, responsable científico de la misión en Universidad de Arizona. El satélite ya se encuentra instalado en el vehículo de lanzamiento, dentro del Complejo de Lanzamiento Espacial 4E de la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California. La ventana de lanzamiento se abre a las 6:19 horas en Arizona (8:19 horas EST) el domingo 11 de enero. La transmisión en directo se realizará por la señal oficial de SpaceX. La última imagen del satélite Pandora, completamente integrado tras exitosas pruebas en Blue Canyon Technologies en Colorado, muestra su complejo diseño: rastreadores estelares al centro, mantas aislantes blancas, el extremo del telescopio, y el panel solar en la estructura de lanzamiento. Detalles de una misión pionera El proyecto Pandora se distingue porque será el primer telescopio espacial dedicado a observaciones multicolor de la luz estelar filtrada por atmósferas de exoplanetas. El núcleo instrumental del satélite lo constituye un telescopio con un espejo de 45 cm de diámetro y un sistema científico capaz de capturar tanto los espectros de luz procedentes de estrellas distantes como las fluctuaciones sutiles en su brillo, datos fundamentales para caracterizar la composición atmosférica planetaria. Según detalló Apai, esto facilitará la interpretación de los registros tanto de misiones previas como el telescopio Kepler de la NASA como de operaciones vigentes, destacando el Telescopio Espacial James Webb. La singularidad técnica de Pandora reside también en su aporte a la comunidad científica. Los espectros de luz, como detalla Universidad de Arizona, funcionan como señales que relevan información de la composición química tanto de las estrellas como de los planetas que las orbitan. Además, la extremada precisión para detectar diminuciones en el brillo permitirá identificar el paso de un planeta frente a su estrella anfitriona desde la perspectiva del telescopio. Este enfoque, conocido como método de tránsito, es esencial para detectar cuerpos extremadamente lejanos. El desarrollo de Pandora forma parte de las misiones NASA Astrophysics Pioneers, a la que fue seleccionada en 2021 como iniciativa debut. Según Apai en Universidad de Arizona, estas misiones se caracterizan por su ritmo rápido y su capacidad para responder preguntas científicas novedosas y complejas. La misión Pandora destaca, además, por promover el liderazgo emergente: más del 50% de los cargos directivos están a cargo de científicos e ingenieros en etapas iniciales de la carrera, brindando así un espacio único para la formación de referentes en el sector espacial. El control operativo tras el lanzamiento quedará a cargo del Centro de Operaciones Multimisión (MMOC) del Instituto Espacial de Arizona, con base en el Edificio de Investigación Avanzada del campus principal. El MMOC, mediante contrato con la NASA, será responsable de supervisar la nave desde tierra, gestionar la telemetría transmitida desde el satélite y verificar el estado integral de Pandora durante toda la misión. Según declaró Erika Hamden, directora del Instituto Espacial de Arizona, esta es la primera vez que una misión astrofísica orbital se opera desde nuestro nuevo Centro de Operaciones de Misiones en la universidad. La ejecutiva destacó el antecedente exitoso de operaciones previas como el módulo de aterrizaje PHOENIX en Marte y la misión de retorno de muestras asteroidales OSIRIS-REx, ambas gestionadas desde la institución. El proceso de puesta en servicio previsto para Pandora será de un mes tras alcanzar la órbita baja terrestre. Posteriormente, comenzará la misión científica principal, de un año de duración, durante la cual el satélite observará cada uno de los 20 sistemas planetarios objetivo junto con sus respectivas estrellas durante bloques de 24 horas, antes de pasar al siguiente y repetir hasta completar 10 observaciones por sistema. Todos los datos recabados se divulgarán públicamente. Uno de los aspectos distintivos de Pandora es su capacidad para servir de base interpretativa para los datos del James Webb y futuras misiones en la búsqueda de indicios de habitabilidad planetaria. Al combinar las observaciones de Pandora con los datos de James Webb, comprenderemos mejor las atmósferas de estos exoplanetas, sostuvo Apai. El científico subrayó que la prioridad inicial no consiste en buscar vida, sino en analizar componentes atmosféricos como vapor de agua y, fundamentalmente, estudiar las características de las estrellas anfitrionas. La búsqueda de planetas fuera del sistema solar es un emprendimiento científico relativamente reciente. Hasta 1992, recordó Universidad de Arizona, no existía constancia de la presencia de ningún planeta extrasolar. Desde entonces, el desarrollo tecnológico y misiones como Kepler han permitido descubrir más de 6.000 exoplanetas en la Vía Láctea. La posibilidad de hallar mundos con potencial de habitabilidad concentra gran parte de la atención de científicos y del público general. El estudio de las atmósferas juega un rol central en estas investigaciones. Los especialistas buscan ciertas pistas, refirió Universidad de Arizona, como la presencia de firmas químicas compatibles con oxígeno o agua. Según declaró Tomás Díaz de la Rubia, vicepresidente sénior de investigación y alianzas: Con Pandora listo para su lanzamiento, nos encontramos en el inicio de una nueva era en el descubrimiento cósmico: una en la que, por primera vez, podremos observar en profundidad las atmósferas de mundos distantes y ampliar la comprensión de la humanidad sobre lo que se esconde más allá de nuestro propio cielo. Díaz de la Rubia añadió que programas como Pandora reflejan el compromiso de la Universidad con la excelencia en astronomía observacional y el bien común. El desafío de estudiar planetas a distancias que pueden superar cientos de años luz implica notorias dificultades técnicas, ya que estos cuerpos no pueden observarse directamente debido a que resultan demasiado fríos o débiles para los instrumentos actuales. Por ello, el método de tránsito, que mide la disminución de luz de una estrella al pasar un planeta frente a ella, se ha convertido en el enfoque indirecto dominante. Al llevar esta técnica un paso más adelante, equipos como el de Apai han implementado la espectroscopia para analizar la luz estelar atravesada por las atmósferas planetarias y buscar así rastros de elementos químicos y moléculas. Sin embargo, este procedimiento enfrenta limitantes considerables. Las estrellas, precisó Apai para Universidad de Arizona, no son los objetos inmaculados y uniformes que enseñan los libros: presentan superficies irregulares, plagadas de manchas solares y atmósferas con nubes que pueden alterar radicalmente las mediciones. Si un planeta está retroiluminado por una zona más limpia o por una sección borrosa de su estrella, las mediciones de luz variarán, y todo es posible. Pandora es la primera misión realmente diseñada para estudiar las estrellas y sus planetas en conjunto, apuntó Apai, asegurando que su equipo tendrá ahora una capacidad mucho mayor para separar la contribución de la estrella de la del planeta. El procedimiento instrumental de Pandora prevé que cada objetivo se observe bajo condiciones monitorizadas, lo cual permite distinguir la incidencia de neblinas, nubes y agua sobre el análisis espectral. Con ello se refuerza la fiabilidad de los datos, especialmente cuando se trata de sistemas con estrellas de características complejas. La visión de la Universidad de Arizona es que la misión Pandora apenas inaugure una nueva etapa en la exploración astrofísica desde su campus, al operar misiones orbitales de alto impacto científico.
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