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  • Volvió el calor a Pinamar y los turistas se volcaron a la playa: "Cuando hay sol, todo se acomoda"

    » Clarin

    Fecha: 11/01/2026 16:55

    Después de varios días en los que Pinamar pareció más una postal invernal que un balneario de verano, este domingo la playa volvió a llenarse de gente. La sudestada, el frío persistente, el viento que no daba tregua y alguna que otra llovizna habían cambiado por completo la escena desde el viernes 2 de enero: arena fría, buzos cerrados hasta el cuello y mates compartidos mirando un mar más para contemplar que para disfrutar. Pero el clima dio un giro y, con él, regresó el ritual clásico del verano. Desde temprano, el sol empezó a pegar con fuerza, aunque sin llegar a superar los 30 grados, y la arena recuperó ese calor que obliga a caminar rápido o buscar refugio en las ojotas. Las sombrillas volvieron a clavarse una al lado de la otra, las reposeras reaparecieron frente al mar y el murmullo de la playa volvió a ser el de una temporada en pleno movimiento. El contraste con los días previos fue inmediato. Parecía que el verano se había tomado vacaciones, bromea Laura Castillo, llegada desde el conurbano bonaerense junto a su familia. Venimos todos los años y nunca nos había pasado de pasar tantos días de sudestada sin poder quedarnos en la playa. Hoy es otra cosa, no nos queríamos ir, dice, mientras acomoda las reposeras frente al mar. Durante la semana, muchos turistas habían optado por paseos cortos, recorridas por el centro, caminatas con campera o directamente por quedarse en el alojamiento esperando que el clima mejore. Este domingo, en cambio, el mar volvió a ser protagonista. Chicos corriendo hacia la orilla, adolescentes jugando a la pelota y adultos que, sin dudarlo demasiado, se metieron al agua. Mayra llegó desde San Lorenzo, Santa Fe, y vivió de lleno el cambio de clima. Llegamos el 1° de enero y atravesamos todos los días de frío, viento y sudestada. Empezamos con calor y terminamos con campera térmica. Hoy volvemos al calor de nuevo, cuenta. Durante los días grises, aprovecharon para moverse: Pinamar está muy lindo porque tenés cosas para hacer. Fuimos al centro, a Cariló, a Villa Gesell. Hoy por suerte nos tocó lindo día y nos vamos a quedar en la playa hasta la última hora. Nos levantamos y ya se sentía distinto, cuenta Marcos Sosa, que alquila en Pinamar Norte y decidió pasar el día en un balneario con su grupo de amigos. A la mañana temprano ya estaba lindo y a eso de las diez el sol picaba fuerte. Dijimos: hoy sí, hoy es día de playa. Para él, como para muchos, la mejora del clima cambió el ánimo general: Cuando hay sol, todo se acomoda. Mailén Planes estaba sentada leyendo en la arena, rodeada por sus primas, su tía y su mamá. Llegaron hace una semana. No pudimos disfrutar casi nada, estuvo horrible. Hoy por lo menos remontó, pero es nuestro último día, cuenta. Venían de Villa Gesell y notaron la diferencia: Allá no hay tanta gente como acá. Así que hoy disfrutamos a full el sol y nos metemos todo el día en la playa. Desde Santa Fe también llegaron Juan Bautista y su grupo de amigos. Llegamos el 8 de enero y los primeros días fueron fríos. Hoy es nuestro primer día real de playa, dice entre risas. El plan es claro: Vamos a tostarnos un poco y disfrutar hasta tarde. Los paradores sintieron el cambio de inmediato. Después de jornadas tranquilas y mesas vacías, el movimiento volvió a intensificarse. Se notó mucho, señala Sofía, trabajadora de uno de los balnearios céntricos. Los días de viento la gente venía un rato y se iba. Hoy desde el mediodía no paramos. Se llenó de nuevo. María Laura Escudero llegó desde San Nicolás junto a su esposo Matías y su hijo Benjamín. Ayer hacía mucho frío, pero la noche estaba hermosa. De día salimos a tomar mate y a comer churros bien abrigados, recuerda. Este domingo, en cambio, fue distinto: Vimos que iba a estar divino y nos vinimos temprano, llegamos a la una. Nos quedamos hasta tarde a disfrutar de la playa. Benjamín asiente con la cabeza, dice que la está pasando muy bien y anticipa que después va a jugar a la pelota en la orilla. La postal se repitió a lo largo de toda la costa: familias instaladas por horas, heladeras abiertas, música suave saliendo de algún parlante y ese calor que, después de varios días de ausencia, se sintió casi como un premio. Con el clima a favor, la playa recuperó su pulso habitual y el verano volvió a ocupar el lugar que parecía haber perdido. EMJ Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín

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