11/01/2026 14:49
11/01/2026 14:49
11/01/2026 14:49
11/01/2026 14:49
11/01/2026 14:47
11/01/2026 14:47
11/01/2026 14:44
11/01/2026 14:43
11/01/2026 14:42
11/01/2026 14:42
» Clarin
Fecha: 11/01/2026 07:45
En lo profundo del conurbano bonaerense y lejos de avenidas transitadas, una tosquera abandonada se transformó en un escenario inesperado: un circuito de motos donde cientos de jóvenes se reúnen cada fin de semana para correr, hacer piruetas y compartir una pasión que creció al ritmo de las redes sociales. Los encuentros de motociclistas se volvieron virales en TikTok e Instagram, pero también generaron conflictos en distintos barrios por el ruido, la velocidad y las maniobras peligrosas en la vía pública. Frente a ese escenario, muchos de los participantes decidieron trasladar la actividad a un espacio aislado, sin vecinos ni tránsito, para reducir riesgos y evitar enfrentamientos con la policía. En el circuito improvisado hay motos de todas las marcas y cilindradas, nuevas y usadas, propias o prestadas. Los jóvenes no solo corren: también arreglan, tunean y modifican sus vehículos. Allí practican willys, saltos y maniobras que en la calle serían un peligro, pero que en este entorno controlado buscan realizar con mayor cuidado. Ahora, el objetivo va más allá de la adrenalina. Los organizadores quieren darle un marco legal al circuito, sumar medidas de seguridad, contar con una ambulancia o bomberos para casos de emergencias. La apuesta es clara: mantener viva la pasión por las motos, pero bajar los riesgos y transformar una práctica informal en una actividad organizada y segura. Newsletter Clarín
Ver noticia original