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» Clarin
Fecha: 10/01/2026 20:19
Aunque lleva casi 50 años en el exilio, el príncipe heredero de Irán, Reza Pahlavi (65 años), intenta posicionarse como una figura clave en el futuro de su país. En los últimos días, el hijo del último sha ha logrado convocar a los manifestantes a las calles, con mensajes retransmitidos en farsi en redes sociales, canales de noticias satelitales y webs internacionales. En su último posteo en X, llamó a los manifestantes iraníes a realizar nuevas protestas este fin de semana. "Nuestro objetivo ya no es solo salir a las calles; nuestro objetivo es prepararnos para conquistar y defender los centros urbanos", dijo. Los medios estatales iraníes, que durante años se burlaron de Pahlavi por estar desconectado de la realidad y por acusaciones de corrupción, culparon a "elementos terroristas monárquicos" por las protestas del jueves por la noche, en las cuales hubo vehículos incendiados y puestos de policía atacados. Además, este sábado, en la embajada iraní en Londres, un manifestante remplazó brevemente la bandera de la República Islámica de Irán por otra con el león y el sol, la bandera anterior y símbolo de la dinastía Pahlavi, durante una concentración de apoyo al movimiento de protesta en el país. Hace días que Irán atraviesa una masiva ola de protestas, que va en escalada. Inicialmente desatadas por la crisis económica del país, los reclamos se han convertido en un desafío serio para la teocracia del país, golpeada por años de protestas por Mahsa Amini y la guerra de 12 días que inició Israel en junio, en la que Estados Unidos bombardeó plantas de enriquecimiento nuclear. Lo que se desconoce es cuánto apoyo tiene realmente en su país Pahlavi, que vive exiliado en Estados Unidos. Cuanto más ha fracasado la República Islámica, más ha envalentonado a su antítesis, le dijo a la agencia AP Behnam Ben Taleblu, experto en Irán de la Foundation for Defense of Democracies. El éxito del príncipe heredero y su equipo ha residido en establecer un contraste marcado entre la normalidad de lo que fue y la promesa de lo que podría ser, frente a la pesadilla y el predicamento actual, que es la realidad de tantos iraníes, agregó. El perfil de Pahlavi resurgió durante el primer mandato de Donald Trump. Aun así, el presidente de Estados Unidos y otros mandatarios mundiales se han mostrado reticentes a apoyarlo, dadas las numerosas historias de advertencias en Medio Oriente y otros lugares sobre gobiernos occidentales que depositan su confianza en exiliados que llevan mucho tiempo distanciados de sus países de origen. El joven criado en el lujo que quiere un regreso de la monarquía Desde que nació, Pahlavi ha vivido en un mundo de lujo. De niño, fue educado en un colegio privado ubicado en el palacio real iraní y luego se formó como piloto en la Base Aérea Reese (Texas, Estados Unidos). Tras la salida de su familia de Irán, Pahlavi vivió la mayor parte del tiempo entre Los Angeles y Washington DC; y su madre, la emperatriz Farah Pahlavi (conocida también como Farah Diba), en París. Círculos de monárquicos iraníes en el exilio sueñan desde hace mucho tiempo con el regreso de la dinastía Pahlavi al poder. Sin embargo, él no ha logrado ganar un mayor atractivo por varios factores: los malos recuerdos del gobierno de su padre; la percepción de que él y su familia están desconectados de su patria; y la represión dentro de Irán, que busca silenciar cualquier sentimiento de oposición. También ha enfrentado críticas por su apoyo hacia y desde Israel, especialmente tras la guerra de junio pasado. Pahlavi viajó a Israel en 2023 y se reunió con el primer ministro Benjamin Netanyahu, quien desde hace años mantiene una postura de línea dura con respecto a Irán. Al mismo tiempo, las generaciones más jóvenes en Irán, nacidas décadas después del fin del gobierno del Sha, han crecido bajo una experiencia diferente: las restricciones sociales y una represión brutal por parte de la República Islámica, y la agitación económica debida a las sanciones internacionales, la corrupción y la mala gestión. "Mi objetivo ahora mismo es liberar a Irán, y encontraré todos los medios posibles sin comprometer los intereses nacionales ni la independencia con cualquiera que esté dispuesto a tendernos la mano, ya sean Estados Unidos, los saudíes, los israelíes o quien sea", le dijo Pahlavi a AP en 2017. En entrevistas de los últimos años, ha planteado la idea de una monarquía constitucional, quizá con un gobernante electo en lugar de uno hereditario. Pero también ha dicho que la decisión debe estar en manos de los iraníes. La caída de la dinastía Pahlavi Reza Pahlavi tenía 18 años cuando su padre, Mohammad, sha de Irán, fue obligado a abandonar el poder en la revolución islámica de 1979 impulsada por el Ayatolá Ruholá Jomeiní, que en 1989 fue sucedido por el actual líder supremo, Alí Jamenei. Mohammad Reza, a su vez, había heredado el trono de su padre, Reza Sha, primer rey de la dinastía Pahlavi, un oficial de Ejército iraní que se alzó al poder con un golpe de Estado con ayuda del Imperio Británico contra el rey Ahmad Shah Qayar, tras el caos en el que había quedado Irán tras la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, tuvo que abdicar en favor de su hijo Mohammad en 1941, tras la invasión conjunta de Gran Bretaña y la Unión Soviética, que temían la cercanía de Reza Sha con los nazis. Mohammad Reza asumió el trono con apenas 22 años. Su reinado quedaría consolidado en 1953 con el golpe de Estado contra el primer ministro Mohammad Mosaddeq, que en 1951 había nacionalizado el petróleo iraní, hasta ese momento bajo control de British Petroleum. La tensión entre ambos creció hasta agosto de 1953 cuando el Sha intentó destituir al primer ministro pero fracasó y tuvo que huir brevemente. Mohammad Pahlavi volvió al país tras el golpe de Estado de 1953, orquestado por la CIA -y probablemente el MI6-, en el contexto de la Guerra Fría y del temor a que Irán pudiera caer bajo la Cortina de Hierro. En 2013, la agencia de inteligencia estadounidense desclasificó documentos vinculados al hecho en los que se revelaba su participación: "El golpe militar (...) fue realizado por la dirección de la CIA como una acción de la política exterior estadounidense", dice un extracto. Tras el golpe contra Mosaddeq, Mohammad Pahlavi retomó el control de Irán y se convirtió en un aliado fundamental de Estados Unidos. Si bien Mohhamad Pahlavi llevó una serie de reformas para modernizar el país, sólo beneficiaron a una pequeña elite ligada al poder, lo que desató el descontento de la población. El Sha y su tercera esposa, Farah Diba se convirtieron en emblema del lujo desmesurado. Aunque logró sortear con éxito el aumento de los precios del petróleo en la década de 1970, la profunda desigualdad económica se apoderó del gobierno del Sha, y su temida agencia de inteligencia, la SAVAK, se hizo famosa por torturar a disidentes. Millones de personas en todo el país participaron en protestas contra el sha, las cuales unieron a izquierdistas laicos, sindicatos, profesionales, estudiantes y clérigos musulmanes. A medida que la crisis alcanzaba su punto álgido, el sha se encontró condenado al fracaso por su incapacidad para actuar y sus malas decisiones, al mismo tiempo que luchaba en secreto contra un cáncer terminal. Finalmente, Mohammad Reza y su familia tuvo que huir de Irán en 1979, aunque no abdicó a la corona. Los chiitas expulsaron a otras facciones antimonárquicas y establecieron un nuevo régimen teocrático que es el que gobierna a la República Islámica. Mohammad Pahlavi pasó por varios países desde Marruecos a México y Estados Unidos, hasta recalar finalmente en Egipto, donde falleció de cáncer en julio de 1980. Tras la muerte de su padre, Reza Pahlavi asumió el cargo de Sha en el exilio, tenía 20 años. Mirá también Newsletter Clarín
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