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  • Por los cortes de agua, los vecinos de La Plata, Berisso y Ensenada hacen pozos para tener servicio

    Gualeguaychu » El Dia

    Fecha: 10/01/2026 19:21

    Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí Escuchar esta nota En los últimos veranos, pero con una intensidad inédita en los últimos meses, el mapa del Gran La Plata empezó a correrse hacia abajo, hacia el subsuelo. Allí donde durante décadas el agua salía de la canilla casi sin preguntas, pero hoy muchos vecinos miran con desconfianza la red pública y levantan el teléfono para llamar a perforadores. En La Plata, Berisso y Ensenada se atraviesa un fenómeno que crece: aumentan las consultas y las contrataciones para hacer pozos de agua y abastecerse directamente de las napas y los acuíferos, empujados por la sequía prolongada, la baja presión del servicio y la expansión urbana hacia zonas donde el agua corriente nunca terminó de llegar. Eduardo Herrera, perforador de la zona de 159 y 518, conoce ese termómetro mejor que nadie. Cuenta que el nivel del agua hoy está apenas uno o dos metros más arriba de lo que se registraba durante la última gran sequía, hace unos cuatro años. Fue más o menos en 2022, me acuerdo porque incluso me habían consultado muchísimo por las perforaciones y los niveles del agua, recuerda. Aun así, aclara que la mejora es mínima y que el escenario sigue siendo delicado. En ese momento se estaba perforando a 50 metros y hoy estamos un poco por encima, pero no es una diferencia grande, explica. Según Herrera, la profundidad necesaria para encontrar agua potable varía mucho según la zona, y esa diferencia es clave para entender por qué el costo de las perforaciones también se disparó. En los lugares más altos, como Los Hornos, San Carlos o Romero, hay que terminar una perforación entre 67 y 70 metros, detalla. Esos trabajos, dice, deben hacerse completos, todo encamisado, con filtro, prefiltro, portafiltro, cañería de impulsión, cable y bomba. En esos casos, el valor ronda hoy 1.900.000 pesos, aunque admite que si hay que perforar un poco más y usar más material puede llegar a $1.950.000. Edmundo, perforador de la zona de 72 entre 2 y 3, explica que los niveles de las napas dependen de la topografía y de la composición del suelo, pero traza un diagnóstico general. El acuífero Puelche, en promedio, está a unos 60 metros, señala, aunque aclara que en City Bell puede aparecer a 56 metros y en Los Hornos recién a 70. Lo que casi ya no se usa, dice, es el acuífero Pampeano. Está muy deprimido, casi agotado en algunos casos, por la sequía permanente y prolongada de los últimos cuatro o cinco años, afirma. La cifra baja cuando se avanza hacia otras zonas del partido, pero no siempre es una buena noticia. Herrera explica que en Ringuelet, Tolosa o sectores cercanos al Centenario, las perforaciones son más cortas y cuestan entre 1,4 y 1,6 millones de pesos, pero tienen una limitación decisiva: Ahí no se puede perforar muy abajo porque hay agua salada. Por eso es tajante cuando habla de Ensenada y Berisso. Toda esa zona, para el lado del río, no se puede hacer perforación para agua potable. Hay agua dulce arriba, a 20 o 25 metros, pero más de eso no, porque te metés en agua salada, advierte. En esos casos, el agua sirve apenas para lavar o regar, pero no para consumo. El contraste es fuerte con otras localidades del Gran La Plata. Saliendo del Centenario para el lado de La Plata sí se puede hacer perforación al acuífero Puelche, que ya es agua potable, explica Herrera. Arana, Villa Garibaldi, Sicardi, La Hermosura o la zona del Aeropuerto aparecen como lugares donde la demanda creció con fuerza. Ahí el pelo del agua puede estar a 37 metros, pero tenés que ir bien profundo, abajo de 60 o 70 metros, para asegurarte buena calidad, señala. Más allá de la cuestión técnica, Herrera pone el foco en el contexto social que empuja esta tendencia. Estamos con bastante trabajo, dice, justo en las semanas (desde diciembre hasta hoy) en las que más problemas por los cortes de agua. Cuando no hay agua, nadie puede estar sin agua. Entonces la gente recurre a hacer una perforación, reconoce el mencionado aunque aclara que no es una solución barata y que no todos pueden afrontarla, pero asegura que la demanda se dispara cada vez que cae la presión. El verano, explica, agrava todo. Hay mucho consumo por las piletas. Todos prenden, baja la presión y a veces se queman las bombas, relata. Incluso apunta a una cuestión cultural. Hay gente que no es responsable. Llenan una pileta de lona de 3.000 o 4.000 litros, se bañan un día y al otro día tiran el agua y vuelven a llenar. Eso no es una sola casa, son miles, sostiene. El resultado, dice, es una red sobreexigida y barrios enteros que se quedan sin suministro. Romero fue uno de los casos más críticos: Hubo días que no salía una gota, justo con casi 40 grados de calor. ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? Ingresar Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. Registro DNDA Nº RL-2024-69526764-APN-DNDA#MJ Propietario El Día SAICYF. Edición Nro. 6986 Director: Raúl Kraiselburd. Diag. 80 Nro. 815 - La Plata - Pcia. de Bs. As. 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