10/01/2026 01:37
10/01/2026 01:37
10/01/2026 01:37
10/01/2026 01:37
10/01/2026 01:36
10/01/2026 01:35
10/01/2026 01:35
10/01/2026 01:35
10/01/2026 01:35
10/01/2026 01:35
» Nova Entre Rios
Fecha: 09/01/2026 13:12
En el marco de las crecientes protestas antigubernamentales que sacuden a Irán, el líder supremo del país, el ayatolá Ali Khamenei, aseguró que la República Islámica no dará marcha atrás frente a lo que calificó como actos de vandalismo y sabotaje, y lanzó duras acusaciones contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien auguró un eventual derrocamiento. En un discurso transmitido por la televisión estatal, Khamenei se refirió por primera vez a la ola de manifestaciones que se intensificó desde comienzos de enero. Allí acusó a Washington de instigar el descontento interno y afirmó que Trump tiene las manos manchadas con la sangre de más de mil iraníes. Según el líder religioso, el mandatario estadounidense correrá la misma suerte que la dinastía imperial derrocada durante la Revolución Islámica de 1979. Khamenei sostuvo que los manifestantes actúan como mercenarios de potencias extranjeras y denunció ataques contra edificios públicos y bienes estatales. Anoche, en Tehran, un grupo de vándalos y alborotadores destruyó un edificio que pertenecía al Estado, al propio pueblo, solo para complacer al presidente de Estados Unidos, declaró, al tiempo que instó a Trump a ocuparse de sus propios problemas internos. Las protestas, que comenzaron por el fuerte aumento del costo de vida y la inflación, se transformaron en las mayores manifestaciones registradas en el país en los últimos tres años. Según organizaciones de derechos humanos, hubo disturbios en todas las provincias y se reportaron decenas de muertos en el contexto de los enfrentamientos. La oposición iraní en el exilio llamó a redoblar las movilizaciones. Reza Pahlavi, hijo del último shah de Irán y una de las figuras más visibles fuera del país, instó a la población a continuar en las calles y afirmó que el mundo entero está observando. Sin embargo, Trump descartó reunirse con él y señaló que no estaba seguro de que respaldarlo públicamente fuera apropiado. Durante la noche, la televisión estatal difundió imágenes de autobuses, automóviles y motocicletas incendiadas, así como daños en estaciones de metro y sucursales bancarias. Las autoridades responsabilizaron a la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MKO), un grupo opositor surgido tras la revolución de 1979, por los disturbios. Un periodista de la televisión oficial describió escenas de destrucción en la ciudad portuaria de Rasht, sobre el mar Caspio, señalando que la zona parecía una zona de guerra, con comercios completamente devastados. Si bien el régimen iraní logró sofocar episodios de protesta más amplios en el pasado, el contexto actual es particularmente delicado. La economía atraviesa una situación crítica, con una inflación que superó el 40% en diciembre y una moneda que perdió cerca de la mitad de su valor frente al dólar durante el último año, a lo que se suma la presión internacional tras la reimposición de sanciones por el programa nuclear. Lo que comenzó como un reclamo económico evolucionó hacia consignas abiertamente políticas. En distintas ciudades, los manifestantes corearon frases como muerte al dictador y expresaron respaldo a la monarquía derrocada hace más de cuatro décadas, en un desafío directo al liderazgo de la República Islámica.
Ver noticia original