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Concordia » El Heraldo
Fecha: 08/01/2026 22:56
La cosecha de miel se adelantó y crecen las expectativas de una buena campaña apícola La campaña apícola 2026 se puso en marcha antes de lo habitual en Entre Ríos y las primeras señales son positivas para el sector. Favorecida por un comportamiento climático más estable y por el adelantamiento de las floraciones, la cosecha de miel comenzó de manera anticipada en varias zonas de la provincia, generando expectativas de superar los volúmenes registrados durante 2025. Aunque todavía resulta prematuro hablar de cifras definitivas, los productores coinciden en que el escenario inicial es alentador. Las marcadas variaciones climáticas de los últimos meses provocaron un corrimiento en los tiempos naturales de floración, lo que derivó en un inicio temprano de la cosecha. En algunos puntos, incluso, se comenzó a extraer miel en noviembre, cuando lo habitual es que la actividad se concentre a partir de diciembre. Así lo explicó Gustavo López, productor apícola de la zona de Maciá con casi cinco décadas de trayectoria y exdirigente de la Federación de Cooperativas Apícolas de Entre Ríos (Fecaer), quien analizó el presente de la actividad. Normalmente la cosecha de miel empieza en diciembre, pero este año en algunos lugares se adelantó a noviembre, aprovechando algo del algarrobo, y después se fueron juntando distintas floraciones, señaló. El clima, un factor determinante para la producción, acompañó en términos generales. Según explicó López, si bien hubo interrupciones temporarias en la entrada de néctar, la producción se mantuvo relativamente constante. Las lluvias se ubicaron dentro de parámetros normales en gran parte del territorio entrerriano y, aunque se registraron picos de calor, estos no fueron persistentes ni extremos al punto de afectar seriamente el trabajo de las abejas. Cuando se superan los 40 grados la abeja se queda ventilando en la colmena y no sale a trabajar, pero son situaciones puntuales. Esta vez no hubo un calor permanente que complique la actividad, detalló. Uno de los interrogantes centrales de cada campaña es la duración de la cosecha, estrechamente ligada al clima y a la disponibilidad de floraciones. En ese sentido, López se mostró prudente pero optimista. Actualmente, los productores esperan la floración de la chilca, considerada la última gran floración de la temporada en gran parte de la provincia. Si se desarrolla en buenas condiciones, puede extender la entrada de miel hasta mediados de marzo e incluso algunos días más si las temperaturas acompañan. La miel de chilca, sin embargo, requiere cuidados especiales, ya que presenta un alto contenido natural de humedad. Hay que esperar bien el sellado para poder cosecharla, y eso depende mucho del clima, explicó el productor. En otras regiones, como el norte entrerriano, las abundantes lluvias también generan expectativas en torno al eucalipto, una floración más tardía que suele prolongar la producción cuando el otoño ya está avanzado. Respecto a los volúmenes que podría arrojar la campaña, López insistió en la cautela. No obstante, reconoció que el panorama es claramente mejor que el del año pasado. Estamos con un buen porcentaje respecto al ciclo anterior, que no fue el mejor. Si todo sigue bien, seguramente vamos a estar en un año bueno, tal vez con cantidades un poco mayores, afirmó. En ese sentido, estimó que la producción podría ubicarse en valores cercanos a los promedios históricos de Entre Ríos en años considerados normales. En el plano comercial, los precios de la miel se mantienen estables, aunque con márgenes ajustados para los productores. Actualmente, el valor ronda los 1,90 dólares por kilo. López señaló que el mercado aún arrastra las consecuencias de la competencia desleal de mieles trianguladas, especialmente de origen chino hacia Europa. Sin embargo, en los últimos meses comenzaron a aparecer señales positivas, como mayores restricciones a la triangulación desde Ucrania, cupos más estrictos y avances en el etiquetado en países europeos. Europa está empezando a reconocer el valor de las mieles naturales, no de las mieles fabricadas. Eso es un buen augurio para nosotros, destacó. La demanda, especialmente de las mieles más oscuras que caracterizan la segunda parte de la campaña, se mantiene firme. Hasta ahora predominó la miel clara, pero se espera una mayor oferta de miel oscura, cuya colocación en el mercado internacional suele ser favorable. Pese a ello, los costos internos siguen siendo una preocupación. Hoy, con un kilo de miel no llegamos a comprar dos litros de gasoil, advirtió el productor. La apicultura ocupa un lugar estratégico dentro de la matriz productiva entrerriana. La provincia es la segunda productora de miel del país, detrás de Buenos Aires, y aporta entre el 23% y el 25% del total nacional. Se estima que alrededor del 90% de la producción se destina a la exportación, mientras que el resto se consume en el mercado interno, aunque esas proporciones pueden variar según la campaña y el contexto económico. Con un inicio anticipado y un clima que, hasta ahora, juega a favor, los apicultores entrerrianos transitan la campaña con moderado optimismo, atentos a la evolución de las floraciones y a un mercado que comienza a mostrar señales de recuperación.
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