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  • La historia de resiliencia de una exChiquititas que soñaba con volver a ser mamá: Fue muy doloroso

    » La Nacion

    Fecha: 09/01/2026 15:44

    La historia de resiliencia de una exChiquititas que soñaba con volver a ser mamá: Fue muy doloroso Daniella Mastricchio, la actriz que interpretó a Sol en la recordada serie, habló con LA NACION acerca de su lucha por agrandar su familia junto a su marido: hace un mes y medio nació Clara, su cuarta hija, luego de un largo y duro proceso - 10 minutos de lectura' Muchos todavía le dicen Sol. Así la conocieron hace 30 años, cuando irrumpió en la pantalla con el personaje de dulce niña en Chiquititas, la ficción infantil liderada por Romina Yan y producida por Cris Morena. Por caso, ella misma, Daniella Mastricchio tal como figura en su documento- llama Solazos a sus seguidores en las redes sociales, en donde comparte el contenido infantil que produce: cuentos, canciones de su autoría, sketches. Además, es profesora de teatro y dicta talleres virtuales para personas de cualquier parte del mundo. Todo esto con una beba de un mes y medio. Clara, su cuarta hija, que nació luego de una larga lucha y un duro proceso que incluyó tres pérdidas de embarazos y un diagnóstico de trombofilia que apareció en un estudio prequirúrgico para la extirpación de un tumor en una mama. Conmovida al recordar lo que vivió los últimos años, Daniella cuenta a LA NACION su historia que tiene un final feliz, pero que tuvo muchos dolores físicos y emocionales. Cómo la contención de su marido y también la de su médico obstetra fueron clave para seguir adelante. Con sus embarazos anteriores -es madre de Valentín (20), Sol (13) y Bautista (13)- no había tenido ningún problema de salud. Y todos fueron niños sanos, explica la actriz que está en pareja con Matías Fabiani desde 2019. Se casaron en 2022 con planes de agrandar la familia. E hicieron todo para cumplirlo. Ella, por su parte, se realizó los estudios pertinentes y según el médico que la atendía por ese entonces, estaban dadas las condiciones para que buscaran un embarazo. Después de la luna de miel decidimos empezar a buscar y llegó muy rápido: ese mismo mes, detalla. Una lucha que duró dos años Al llegar a los tres meses de gestación, un control indicó que hubo un embarazo retenido. Nunca lo había escuchado, no me había pasado ni había escuchado ningún caso cercano. Terminé en una operación. Y después de eso, tuve un tiempo de recuperación física y emocional para decidir una nueva búsqueda -continúa- Cuando nos sentimos más fuertes, buscamos de nuevo y en el mismo mes volvimos a quedar. Sin embargo, tuvo un aborto espontáneo. Al tiempo volvió a buscar, quedó embarazada nuevamente y otra vez tuvo un aborto espontáneo. Con la pérdida de tres embarazos, miedos lógicos, y el cansancio físico por exponer su cuerpo, le planteó su inquietud al médico y le pidió que le realizara estudios para ver si estaba sucediendo algo que se les hubiera escapado. No dejaba de ser algo que me llamaba la atención, expresa Daniella, y reproduce la respuesta del profesional: No te enrosques porque vas a terminar en una clínica de fertilización. Yo no entendía por qué me decía eso. No era mi situación: las veces que busqué, quedé embarazada. El tema era que no los retenía sostiene-, pero como con mis otros hijos no había tenido ese problema, lo adjudicaban a cosas de la vida o cosas que pueden pasar. Es cierto que puede pasar, pero cuando te pasa una, dos y tres veces, hay una alarma. Luego de cambiar de obstetra, Daniella y su marido decidieron dejar de buscar. Estaba exponiendo a mi cuerpo y a mi estado emocional. Nos afectaba muchísimo, fue un proceso muy doloroso. Y en uno de los controles anuales de rutina, llegó otro diagnóstico difícil para el cual debió volver a poner el cuerpo: le descubrieron un tumor en una mama y debían extirparlo. Le hicieron una cuadrantectomía. Gracias a Dios era benigno, pero era muy grande, cuenta la artista infantil. En medio de los estudios prequirúrgicos para aquella intervención, apareció una alteración en la sangre. ¿Eso tendrá que ver con la trombofilia?, se preguntó Daniella luego de haber escuchado testimonios en los medios de comunicación. Yo no sabía mucho, pero tocaba un poco de oído porque había habido casos públicos, como el de Flor Peña, que lo había visibilizado. Y, de alguna manera, te llega la información, recuerda Mastricchio. Al respecto, sostiene la importancia de contar su experiencia y poder ayudar a otras mujeres que pasaron por lo mismo. Y de la posibilidad de poder hacerse a tiempo el estudio adecuado. A pesar de tanto dolor que atravesé, me hizo muy bien saber que pude acompañar desde algún lado, reflexiona. Luego de la operación, realizó una consulta con una hematóloga y le pidió que le hiciera un estudio de trombofilia. El resultado dio positivo. Con el diagnóstico me llené de miedos. Me preguntaba ¿cómo es esto? ¿podré? Los miedos los tenés hasta el último día del embarazo, cuando tenés a tu hijo en brazos. Pero más allá de eso, me dio la tranquilidad de tener un diagnóstico porque por fin pude explicarme qué es lo que había pasado con los embarazos anteriores. Me apena un montón que el proceso haya estado tan manoseado, de no haberme podido hacer los estudios antes. Además, no es más que una extracción de sangre. Es indignante haber pasado por eso. Y ya con un diagnóstico certero, siguió cambiando de obstetra y buscando alguno con el que se sintiera cómoda para buscar un nuevo embarazo, ya sabiendo que existía un tratamiento para llevarlo adelante: la heparina. Por caso, todavía guarda de recuerdo todos los frascos de la medicina que utilizó durante la gestación y que se inyectó a diario. A veces se la colocaba ella, a veces su marido. Finalmente, decidió volver al profesional que la había operado cuando tuvo el embarazo retenido, el médico Andrés Chucair. Fue muy amoroso, empático, profesional. Sentí que me podía acompañar en esto. Lo recomiendo a los gritos, es lo mejor que le puede pasar a cualquier embarazada, afirma con la voz quebrada. Me contuvo todo el embarazo, hasta que nació Clara, dice quien fue mamá por cuarta vez el pasado 11 de noviembre. Con los estudios y el diagnóstico en la mano, Daniella pensó en el doctor Chucair para retomar la búsqueda. Cuando tuve el embarazo retenido, mi obstetra en ese entonces me salió con una pavada enorme, que no puedo ni replicar. Me dejó tirada. Entonces, fui a la guardia de un sanatorio y ahí me atendió el doctor Chucair. Él fue quien me operó. Me trató con un amor, una empatía y un respeto que no puedo explicar. Me preguntó si después de eso buscaría otro embarazo y le dije que sí. Entonces, lo vamos a hacer tranquilos, prolijos, para que puedas buscar a tu bebé, le respondió el profesional antes de la intervención. Dentro de todo el dolor, lo vivía con paz, recuerda la cantante de 38 años. Y admite que haber conocido al médico en ese contexto hizo que, de alguna manera, lo relacionara con la primera pérdida. Es por eso que cuando inició las siguientes búsquedas, no se le ocurrió atenderse con él. Yo lo tenía asociado a eso, solo porque me operó, no tenía nada que ver, claramente. Era algo que yo tenía que trabajar en terapia, continúa. Y después de pasar por varios obstetras, que ninguno me diera bola, y también luego de haber trabajado esto de que lo tenía asociado a eso, pensé en volver con él porque la verdad había sido el único que me contuvo y que me entendió. Me escuchaba, agrega sobre el profesional al que le llevó todos los estudios y cuando le contó de las siguientes dos pérdidas la alertó sobre la trombofilia. Para ese entonces, ella ya sabía que lo tenía. E inició la cuarta búsqueda. El rol clave de su compañero de vida Daniella también se emociona al hablar de su esposo. Estuvieron juntos en el proceso y sufrieron cada pérdida. Fue mi pilar, el sostén de todo, remarca. Dale, mi amor, lo estás haciendo bien, le decía él una y otra vez a su esposa, que había puesto el cuerpo en reiteradas ocasiones y que lo estaba poniendo una vez más, dándolo todo para que llegue su hija tan deseada. El proceso no es solo de la mujer, es un proceso familiar. Lo atravesamos los dos. Para ambos fue un desafío. Daniella también cuenta cómo lo atravesó el resto de su familia. Fue impactante. Cada embarazo se esperaba con muchísima ilusión. Y al llegar el desenlace, era un baldazo de agua fría. Una, dos y tres veces. Pero las ganas que tenía de tener a Clarita en brazos, el amor y que pudimos dar con el médico correcto, fueron fundamentales. Matías Fabiani es instructor de taekwondo, es Sexto Dan, y trabaja en una escuela. Una vida dedicada a eso, cuenta la actriz con orgullo. Además, define a su marido como multifacético ya que es coaching, acompaña a las personas en su desarrollo personal y profesional. También trabajan juntos con el contenido de ella en las redes sociales con El Rincón de Dani, donde vuelca sus proyectos enfocados a las infancias. Compartimos la vida pero también ciertos puntos de trabajo que nos conectan y nos gustan. Los disfrutamos, resalta sobre la conexión con su pareja. Una asignatura pendiente Desde hace un tiempo que Daniella decidió enfocar su arte hacia el público infantil. Hace 10 años que quería llevarlo a cabo, pero siempre aparecían otras prioridades y su proyecto quedaba relegado. Por caso, tenía escritas ideas, obras. Era solo cuestión de tener el tiempo para poder hacerlo. Con mucho esfuerzo y dedicación, logró cumplir con aquella asignatura pendiente que tanto deseaba. Y le está yendo muy bien: en la cuenta de YouTube de El Rincón de Dani tiene más de 300 mil suscriptores, y en Instagram (@elrincondedaniok) otros tantos. Ahí se encuentra contenido sano, para chicos. Es lo que me gusta que mi hijos reciban, por eso pienso en que sea algo para toda la familia, destaca quien también escribe cuentos y hasta se anima a hacer comedia en cada sketch. Con su beba de un mes y medio, Mastricchio se organiza para publicar un nuevo video cada viernes. ¿Cuáles son sus proyectos para este 2026?: Estoy trabajando para lanzar colaboraciones con artistas, hacer nuevas canciones, adelanta quien también ha compartido contenido con su hija Sol, que se llama igual que el personaje que ella interpretó en Chiquititas. ¿Cómo hago? La verdad es que puro amor. Algunas noches me quiero dormir pero se me ocurre algo, entonces lo anoto para no olvidármelo al día siguiente: me vienen las melodías y las escribo, explica quien suele trabajar durante la mañana, cuando su marido se queda con su hija. Trabajo todos los días un poquito, lo disfruto así que no lo veo como una carga. Pero sí me sorprendo de cómo lo logro hacerlo con una beba tan chiquita, se sincera quien próximamente volverá a dictar un nuevo taller intensivo online para adultos que quieren reconectar con su cuerpo, su creatividad y su expresión, sin exigencia y sin juicio. Trabajar me hace feliz, finaliza Daniella Mastricchio, aquella niña que conocimos como Sol en Chiquititas y que hoy se convirtió en una mujer multifacética que logró combinar la maternidad con el trabajo y que se define como alguien que nunca dejó de creer que jugar es algo serio.

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