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  • Mi vida se ordenó mucho más desde que creo, no es que no tenga problemas, pero me siento protegida y bendecida Agustina Rinaldi, creyente del Gauchito Gil

    Concordia » Despertar Entrerriano

    Fecha: 08/01/2026 16:27

    Mi vida se ordenó mucho más desde que creo, no es que no tenga problemas, pero me siento protegida y bendecida Agustina Rinaldi, creyente del Gauchito Gil En esta edición N° 152 de Entrevistados, Despertar Entrerriano charló con Agustina Rinaldi, creyente del Gauchito Gil, quien relata cómo nació su vínculo con esta fe popular, las promesas que marcaron un antes y un después en su vida, la protección que siente en lo cotidiano y por qué su creencia es una elección íntima y profundamente personal, atravesada por la memoria, el agradecimiento y la reconstrucción emocional. Contanos cómo fue tu primer acercamiento al Gauchito Gil Mi primer acercamiento fue hace cinco años, más o menos. Yo siempre veía en la casa de un amigo que creía, él tenía un santuario, pero al principio le tenía respeto, porque pensaba que si creías tenías que cumplir. Ese era mi pensamiento. Igual siempre tuve curiosidad, ganas de saber más, de interiorizarme. El momento clave fue cuando yo estaba muy mal: había perdido mi departamento, el trabajo, y me fui a vivir con mi mamá. Estuve así unos seis meses, sin poder alquilar de nuevo porque necesitaba mucha plata y no la tenía. Un día, casi sin pensarlo, saqué una cintita del santuario de mi amigo y le dejé plata. A los veinte días, más o menos, conseguí trabajo. Después, al año, me compré mi primer auto. Pude volver a alquilar un departamento, tengo un hijo y vivo con él. Fueron cambios muy drásticos y muy buenos. Ahí fue cuando empecé a creer de verdad. ¿Y hoy tenés un santuario propio o solés visitar alguno? Sí, tengo un santuario en mi casa, chiquitito. Lo compré la última vez que fui a Corrientes. Y voy muy seguido al santuario que está en Ruta 4. Cada vez que me siento mal, voy. Yo no soy mucho de pedir, soy más de agradecer. Hubo un momento en el que pasé por una depresión, estuve muy mal durante un tiempo, y sentí que el Gauchito me acompañó sin que yo le pidiera nada. Estaba muy sola, una soledad que igual yo elegí porque me alejé de todo el mundo, pero sentí compañía. Por eso digo que no soy de pedir, soy más de agradecer. ¿Cómo lo vivís yendo a ese lugar tan simbólico para los creyentes en Corrientes? Voy cada vez que puedo, cualquier fecha, cualquier día. Las últimas veces que fui estaba bastante tranquilo, con pocos puestos, pero ahora está el santuario nuevo, que todavía no conozco. Lo voy a conocer recién este 8 de enero, porque tengo que cumplir una promesa. Va a ser mi primer 8 de enero en la fiesta. Sé que es algo multitudinario, que hay combis desde todos lados, que se come, se baila, hay folklore, shows, es una fiesta que dura toda la noche y hasta el otro día. Incluso hay casitas para alquilar porque mucha gente se queda a dormir. Yo voy por mis propios medios, voy y vuelvo, y voy con mi hijo, que también se hizo creyente y vive todo esto conmigo. ¿Cuáles son las prácticas que tenés en tu día a día en relación a tu fe? Yo me levanto y agradezco. No hago grandes rituales. Prendo una vela de vez en cuando, cuando pasa algo significativo que tengo que agradecer. Llevo siempre la cinta conmigo. Me pasó, por ejemplo, que una amiga estaba enferma, estábamos en el hospital, le puse la cinta y enseguida salió del hospital. Hasta el día de hoy me lo agradece. A otro amigo lo llevé al santuario de acá y después pudo volver a ver a sus hijos, cosas muy fuertes que pasan de repente. Yo comparto mi creencia con mi círculo cercano. Mi hijo tiene 12 años y a veces me dice le voy a pedir al Gauchito esto o mirá mami, me pasó esto del Gauchito. ¿Qué es lo que más te representa de la historia del Gauchito Gil? Sé que existen muchas versiones sobre su historia. La que a mí me llegó es la del Gauchito como el santo de los más humildes, de quienes más lo necesitan. La versión que conozco cuenta que un oficial ordena su ejecución y, tiempo después, su hijo cae gravemente enfermo. Desesperado, reza y el chico se cura. Esa es la historia sobre la que se sostiene mi fe. Más allá de lo que se diga o de cómo se lo interprete, para mí el Gauchito es alguien que ayuda. Y en lo personal, siempre sentí que a mí me ayudó. Si alguien se te acerca para interiorizarse de esta fe, ¿qué consejo le darías? Que lo haga con fe y con respeto, sabiendo que se va a solucionar y que no va a estar solo. Yo siempre digo eso. Y también les aclaro que si pedís, después hay que cumplir. No prometer cosas imposibles. Prometer cosas que sabés que vas a poder hacer. Contunuó: Yo casi no pido. Agradezco. Voy, prendo una vela y agradezco. Cuando pido algo, que es muy pocas veces, trato de prometer solo cosas que sé que puedo cumplir. Por eso nunca pongo fechas. Este año sí, prometí ir el 8 y no puedo fallar. El año pasado no pude ir el día exacto porque estaba de viaje, fui después e hice una placa que quedó en el santuario de acá, con mi nombre, como agradecimiento. Para mí cumplir es fundamental. Compartinos alguna experiencia que te haya marcado especialmente Una persona que quiero muchísimo estaba muy enferma. Fuimos los dos a pedir, cada uno por su parte. A los dos días se internó y hoy, después de un año, está bien. Eso fue lo más grande. Y el amor que yo siento por esa persona es enorme. Son cosas que te van acercando cada vez más, que hacen que tu fe crezca. Sin dudas que volverías a elegir este camino de fe Sí, toda la vida. Sin dudas. Mi vida se ordenó mucho más desde que creo. No es que no tenga problemas, pero siempre encuentro soluciones. Yo me siento protegida, bendecida, y eso lo vivo todos los días. ¿Cómo se siente esa protección de la que mencionas? El 31 de diciembre, por ejemplo, entraron a robar a mi casa. Rompieron un vidrio, rompieron todo y nosotros estábamos durmiendo al lado y no escuchamos nada. Con el ruido que hicieron, lo lógico era despertarnos, y no pasó. Yo siento que eso fue una forma de cuidarnos, porque si nos despertábamos no sé qué hubiese pasado. Y también que la persona robó sin hacernos daño. Yo lo identifiqué enseguida y se lo agradecí. Yo también creo en Dios, pero esto es algo que empecé de grande. No es algo de mi familia, es muy mío, muy personal. Y algo positivo de todo esto, que de a poco vamos recuperando las cosas que nos robaron, mi telefono por ejemplo, lo tengo conmigo ahora. Te invitamos a ver lo más destacado de la entrevista a través de los reels en redes sociales, buscános como @Despertarentrerriano.

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