Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 09/01/2026 10:50
Una mayoría cualificada de países de la Unión Europea aprobó este viernes el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, negociado durante más de 25 años y fuertemente cuestionado por el sector agropecuario europeo, en especial por Francia, según confirmaron fuentes diplomáticas a la agencia AFP. Con este aval, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quedará habilitada para viajar a Asunción y firmar el lunes el tratado comercial, que vinculará al bloque europeo con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, allanando el camino para la creación del mayor acuerdo de libre comercio del mundo. El respaldo se formalizó durante una reunión de embajadores de la UE en Bruselas, donde, pese a la oposición de Francia y otros países, se alcanzó la mayoría necesaria para la aprobación. Para que el acuerdo avanzara solo se requería una mayoría cualificada de los Estados miembros, condición que finalmente se cumplió. El pacto, que busca eliminar aranceles e impulsar las exportaciones, dará lugar a un mercado integrado de unos 780 millones de consumidores. Sin embargo, el acuerdo genera una fuerte controversia, sobre todo entre los agricultores europeos, que temen una afluencia masiva de productos agropecuarios sudamericanos. En la antesala de la votación, agricultores protestaron en el centro de París, mientras que el viernes también se registraron manifestaciones en Polonia. Irlanda se ubicó entre los países que votaron en contra del acuerdo. El rol clave de Italia La aprobación no estuvo exenta de tensiones. En la cumbre del mes pasado, los líderes europeos esperaban cerrar el acuerdo, pero la oposición de último momento de Italia, que se convirtió en un voto decisivo, bloqueó el avance. Finalmente, Roma cambió su postura y respaldó la propuesta en la reunión del viernes, en parte gracias a fondos adicionales prometidos por la Comisión Europea para el sector agrícola dentro del próximo presupuesto plurianual de la UE. Salvaguardas para el agro europeo Otro factor determinante fueron las medidas de salvaguardia ofrecidas a los agricultores. Entre ellas se incluye el compromiso de abrir una investigación para suspender aranceles preferenciales si se detecta un aumento significativo de importaciones desde Sudamérica o una caída de precios frente al promedio de los últimos tres años. El umbral para activar este mecanismo se fijó en un 5%, por debajo del 8% propuesto inicialmente, tras la presión ejercida por Italia, Francia y el Parlamento Europeo. La oposición de Francia Francia mantuvo su rechazo al acuerdo. El presidente Emmanuel Macron reiteró que, si bien su país es favorable al comercio internacional, el acuerdo UE-Mercosur responde a otra época y se negoció sobre bases obsoletas, que ponen en riesgo sectores agrícolas sensibles y la soberanía alimentaria europea. Pese a ello, el tratado que aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo se perfila como el más grande jamás negociado por Bruselas. Durante más de dos décadas, las negociaciones se vieron interrumpidas en varias oportunidades por preocupaciones ambientales y sanitarias, aunque países como Alemania y España apoyaron firmemente el acuerdo por las nuevas oportunidades de exportación que abrirá. Según estimaciones de Bloomberg Economics, el pacto podría impulsar la economía del Mercosur hasta un 0,7% y la de Europa en un 0,1%, además de reforzar la presencia geopolítica de la UE en una región donde China ganó peso como proveedor industrial y comprador de materias primas.
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