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  • La agenda energética y sus desafíos urgentes

    » Clarin

    Fecha: 07/01/2026 06:35

    El presidente Javier Milei inició la segunda mitad de su mandato, y la incógnita mayor que despierta su gestión consiste en dilucidar si su gobierno tiene para la Argentina un objetivo de desarrollo; o si por el contrario, continuará su deriva decadente que la lleve a un status sin pan y sin trabajo para una mayoría de argentinos, incluyendo en ello a la otrora fortísima clase media. Es una anomalía que Argentina, a mitad de mandato de un gobierno elegido por cuatro años, en un reñido balotaje, tenga un Presupuesto Nacional donde la obra pública no juegue un rol importante. También lo es carecer de planes sectoriales que se integren a su vez en un Plan Nacional de Desarrollo que permita inferir hacia dónde irá la Argentina en los próximos 30 años. El atraso de años del Presupuesto Nacional explica por sí mismo el atraso de la Argentina. Carecer de un Plan Nacional de Desarrollo impide proyectar la disminución de la pobreza y el crecimiento del empleo. No existe una estrategia explicita que aliente el crecimiento sostenido de nuestra industria y la competitividad mundial de la misma. En Argentina, tanto el imaginario colectivo como el discurso gubernamental y empresarial confían en un despegue productivo -no fundado en estudios serios todavía- en que la energía y la minería jugarán un rol central en los próximos lustros. En ambos casos la llave del desarrollo sería la exportación de productos primarios sin valor agregado industrial. En ambos casos, la posibilidad de colocación de esos productos en el mercado mundial en forma competitiva depende de condicionalidades que Argentina todavía no ha analizado en profundidad. Entre ellas, los precios de mercado a los cuales nuestros productos serían realmente competitivos. El proceso de Transición Energética mundial, la evolución progresiva de la movilidad eléctrica, las emisiones de gases de efecto invernadero y sus consecuencias, son fenómenos ignorados en las decisiones energéticas del Gobierno. El extraordinario crecimiento tecnológico y aumento de la productividad de China y otros países del sudeste asiático y de Asia, muestran que será difícil para Argentina competir en mercados lejanos con productos primarios petróleo, gas natural, carbón, y también con manufacturas industriales como caños para gasoductos y otros insumos y maquinarias Los precios actuales en boca de pozo del gas natural que pagan los argentinos no son precios de competencia para ser ofrecidos en el mercado mundial de GNL y podrían no ser competitivos. Por otra parte la lejanía de Argentina respecto a los mercados de gas y petróleo mundiales debería ser considerada a la hora de anunciar proyectos energéticos que todavía son inmaduros. En los últimos cuatro años hemos presenciado la caída de proyectos de exportación anunciados oficialmente que demostraron la inmadurez de los mismos. Muchos son los anuncios realizados durante el gobierno del presidente Milei en 2024 y 2025 que deberán ser revisados. La política de Hidrocarburos se debería focalizar en ampliar nuestras fronteras petroleras y gasíferas. Es un imperativo geopolítico explorar nuestra plataforma económica exclusiva del Atlántico, dejando de lado la pasividad actual. Existe un problema grave heredado por el actual gobierno pero no resuelto- y debe ser comentado por tratarse de un fenómeno de época no explicado ni resuelto por la Secretaría Energía. Se trata de la probada incapacidad del sistema eléctrico argentino para abastecer la demanda máxima solicitada por los consumidores durante el verano en los días en que la temperatura media diaria llega a aprox. a los 33° C (se trata de días calurosos de diciembre, enero y febrero en los cuales la temperaturas mínimas diarias se ubican en aprox. los 25 ° C y las temperaturas máximas diarias pueden superar los 38 °C). La experiencia prueba que el Sistema Eléctrico no puede abastecer la demanda solicitada por los usuarios teniendo que recurrir al corte del suministro, provocando serios problemas al funcionamiento en la zona del AMBA. En esos casos el sistema argentino requiere el aporte de Energía Eléctrica de Brasil y Paraguay, razón por la cual creemos importante mantener fluidas relaciones de amistad y cooperación con ese grupo de países hermanados por la geografía y también por la historia. En la reciente madrugada del 31 de diciembre a la 1.30 am se produjo un corte de proporciones en la Estación Transformadora Bosques de Edesur; sin que todavía se hayan informado las causas del siniestro; el enorme apagón que afectó a más de un millón de usuarios afectó del CABA y GBA. El momento en que se produjo el corte del suministro no era de alta demanda eléctrica del sistema. El corte afectó a la CABA desde el sur hasta el barrio de Retiro; el servicio fue recuperado a las 3.15 am. Este corte eléctrico repitió -sin razón técnica aparente- el de marzo de 2025, que provocó un colapso eléctrico sin precedentes en GBA, generando a su vez un caos de tránsito pocas veces visto en la CABA. Para finalizar: el sistema eléctrico del AMBA tiene déficits crónicos que deben ser resueltos por la Secretaría de Energía. Es necesario instalar nuevas centrales eléctricas, para reemplazar el equipo obsoleto. Deben renovarse cables de media y baja tensión del AMBA obsoletos, especialmente en el área de Edesur; y ampliar la Red Extra Alta Tensión en 500 KV que abastece CABA y GBA. Jorge Lapeña es ex secretario de Energía y presidente del IAE "General Mosconi". Sobre la firma Newsletter Clarín

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