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» Clarin
Fecha: 06/01/2026 22:15
Con tres ruedas por delante hasta el pago de este viernes, el mercado espera ansioso por estas horas el anuncio del préstamo Repo con bancos privados. Cuentan en el mercado que la noticia iba a darse el lunes antes de Reyes. Fuentes oficiales aseguran que la operación ya está cerrada, solo resta definir detalles que saldrían en estas horas. En el Gobierno no dan cifras. En el mercado hablan de que sería por unos US$ 3.000 millones. Si se confirmara un monto así , el Gobierno llegaría al viernes con margen suficiente para cancelar sus obligaciones. Ese día pagará US$ 4.200 millones. Según las cuentas que hace el economista Fernando Marull, a Luis Caputo le faltarían unos US$ 1.500 millones teniendo en cuenta que tiene casi US$ 1.900 millones depositados en el Banco Central más otros US$ 700 millones de las hidroeléctricas (ingresaron ayer). Con un Repo por encima de los US$ 1.500 millones, aún después del pago, las reservas subirían. ¿Por qué esperó hasta último momento Caputo para anunciar cómo hará el pago?, se preguntaba un operador ayer. Pero en política económica las opciones la gran mayoría de las veces no son las que uno quiere sino las que están a mano. En teoría, el abanico de posibilidades que significaba conseguir esos dólares iba desde acudir al préstamo Repo (crédito a corto plazo contra entrega de un activo en garantía), a una nueva emisión de Bonar 2029 (como hizo el Tesoro en abril), salir al mercado internacional con deuda en dólares o pagar directamente con reservas cash: según Eco Go las reservas netas del Gobierno Nacional sin contar los depósitos ni Bopreal eran US$ 1.828 millones a fin de año. Si eventualmente sucediera esto último, si se cancelara el pago con reservas, el Gobierno podría argumentar que en los próximos meses recuperaría una parte, dado que la autoridad monetaria se hizo de US$ 104 millones desde la modificación del régimen de bandas. Santiago Bausili anunció que compraría cerca del 5% del volumen diario (el lunes el volumen fue U$S 400 millones), que si fueran unos U$S 21 millones por 250 días hábiles llegaría a U$S 5.000 millones anualizados, calculó Marull. Sin embargo, son cifras aún por debajo de los U$S 10.000 millones que pretende el Banco Central acumular para 2026. Y es en ese punto neurálgico de la política monetaria-cambiaria argentina, que se centran las dudas de Wall Street y que Caputo no logra despejar. Aún cuando en las últimas semanas escribió las cartas a los Reyes y congraciarse con lo que el mercado venía pidiendo: flexibilizar el régimen de bandas, anunciar un programa de compra de dólares, aprobar un Presupuesto (el primero de la era Milei) y hasta una ley que es una suerte de blanqueo permanente para mostrar que la Argentina no solo se le pide dólares a los bancos sino también a los argentinos para que utilicen los suyos. En la Argentina rige la competencia de monedas y pese a los esfuerzos de difusión por parte del Gobierno, nadie vende sus dólares y en cambio eligen atesorarlos. Para Eco Go la manta corta opera y el Gobierno sigue priorizando la desinflación con ancla cambiaria mientras busca un puente a la salida de la cosecha. Apuesta a que la cuenta financiera le permita ambas cosas, comprar dólares y sostener el ancla cambiaria sin presionar al alza las tasas de interés apuntando a reestablecer el crédito al sector privado. Quizá por todo esto el banco Goldman Sachs, uno de los Big Five de Wall Street, en su primer informe del año dijo que el riesgo más visible en Argentina sigue siendo una posible presión cambiaria debido a que la nueva política de ajustar el límite superior de la banda flotante del dólar en función de la inflación pasada, reduce el riesgo de una apreciación del peso y puede conducir a una trayectoria más gradual de desinflación. Para Goldman el pronóstico de inflación para 2026 podría ser mayor al que espera (20%), sobretodo si la mayor oferta de dólares derivada del ingreso de capitales o una cosecha récord no logran compensar las tensiones en el tipo de cambio de una banda más flexible. Economistas como Daniel Artana, por ejemplo, no descartan que en ese momento de mayor oferta de divisas, durante la cosecha gruesa, el Gobierno aproveche para no dejar atrasar el tipo de cambio y haga alguna maniobra. Un dato a favor del actual plan de estabilización es que las autoridades no parecen apresuradas a tomar decisiones que, con el objetivo de morigerar las presiones inflacionarias, produzcan lo contrario: no se congelan tarifas (de hecho comenzó el año con un nuevo esquema de subsidios), ni se prohíben exportaciones ni se adulteran estadísticas (este mes debuta el nuevo IPC). El mercado bautizó a Caputo como DVP, que son las siglas de delivery versus payment, traducido al español como pago contra entrega. Y esto quiere decir que a la Argentina ya no le alcanza con escribir la carta a los Reyes contando todo lo bien que se portó un año sino tiene que mostrar resultados y luego recibirá los regalos como podría ser el Repo o incluso extender el horizonte financiero de los vencimientos para los próximos años. En el mercado se habla de que el equipo económico podría acceder, si el entorno financiero global favorable persiste, a una suerte de canje voluntario (Liability Managment Excercise) en el que al revés que con Martín Guzmán, los acreedores tengan un incentivo a desprenderse de los títulos que emitió el ex ministro (hoy algunos ya amortizan), por otros más largos y un cupón más alto. Pero eso quizá ya sea para Papa Noel a fin de año. Sobre la firma Newsletter Clarín
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