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Parana » Paginajudicial
Fecha: 06/01/2026 18:34
DERECHOS HUMANOS Una casa de torturas de la dictadura habría funcionado en el campus de Uader 06/01/2026 Una investigación del Registro Único de la Verdad, organismo en vías de desguace por el Gobierno provincial, identificó un nuevo centro clandestino de detención de la última dictadura en la zona sudoeste de Paraná. Se trata de una casa operativa de la Policía de Entre Ríos dentro o un terreno aledaño al campus universitario. Juan Cruz Varela De la Redacción de Página Judicial El Registro Único de la Verdad (RUV) identificó un nuevo centro clandestino de detención y tortura que habría funcionado donde se ubica actualmente el campus de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), en cercanías de los cuarteles del Ejército, durante la última dictadura cívico-militar. La novedad se formalizó este martes en una denuncia judicial que presentaron empleados del RUV ante la Unidad Fiscal de Derechos Humanos, en medio del ajuste brutal, despidos, recorte de tareas y el desguace del área encargada de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia. La investigación se realizó en forma conjunta entre el RUV, la Justicia Federal y la Unidad Fiscal de Derechos Humanos y permitió determinar, a partir de testimonios de sobrevivientes y pruebas documentales, que el centro clandestino de detención y torturas habría comenzado a funcionar con anterioridad al golpe cívico-militar en terrenos que pertenecieron al Ejército y que fueron adquiridos por el Estado provincial en 2011 para el emplazamiento del campus universitario. En medio de los despidos La investigación surgió a partir de testimonios de sobrevivientes de la dictadura que aseguran haber permanecido secuestradas en un predio cercano al Batallón de Comunicaciones del Ejército, el mayor centro clandestino de detención de la provincia, ubicado sobre una pequeña colina, al cual se accedía a través de un camino en pendiente, de modo tal que el vehículo en el que eran trasladadas las víctimas quedaba inclinado mientras aguardaban la apertura de una reja. De acuerdo con esos testimonios, en el predio había una edificación principal, a unos cien metros del acceso; una construcción de menores dimensiones hacia la derecha y un galpón alargado hacia la izquierda, separados por una calle interna rodeada por una arboleda. Los ex detenidos políticos relataron además que el galpón tenía una columna, una fosa de grandes dimensiones y, frente a ella, un sótano estrecho y de escasa altura, al que se accedía por una escalera recta que giraba hacia la izquierda. La mención a la existencia de una casa operativa en cercanías al Batallón de Comunicaciones del Ejército se registra en distintos testimonios de sobrevivientes de la dictadura. Eso permitió, por ejemplo, identificar una propiedad ubicada en Lebensohn y Don Uva, cercana a los cuarteles. Pero las descripciones sugerían que podría haber otra u otras casas operativas en la zona, a distancia de entre cinco y diez minutos de los cuarteles. Se hizo un relevamiento de los testimonios de sobrevivientes, entrevistas, análisis de documentos existentes en el Archivo Provincial de la Memoria, se cotejaron planos y fotografías aéreas de la época y llegamos a la conclusión de que era otro lugar, detalló Alejandro Milocco, uno de los trabajadores despedidos en la razzia de trabajadores que hizo el Gobierno provincial en diciembre e integraba el Equipo de Investigación del RUV. La documentación recabada por los investigadores del RUV revela que la edificación estaba en pie desde 1933 y, al menos, hasta 1979. La planimetría y los testimonios de sobrevivientes la ubican dentro o en un terreno lindero al campus de Uader. La hipótesis de los investigadores es que allí funcionaba una casa operativa de la Policía de Entre Ríos incluso desde antes del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, y siguió siendo utilizada luego de que las Fuerzas Armadas asumiera el control del plan sistemático de represión ilegal. En la presentación realizada por los trabajadores del RUV ante la Unidad Fiscal de Derechos Humanos se consignó que, durante una recorrida, transitando por calle General Alvarado e ingresando por Tomás Guido Spano, una de las víctimas manifestó haber sido llevada a una vivienda ubicada en ese sector. En otra oportunidad, recorriendo General Alvarado, con ingreso por General Gerónimo Espejo, y deteniéndose entre las calles Benjamin Franklin y Leopoldo Lugones, otra víctima indicó que, mientras realizaba tareas de reparación de luminarias subido a una escalera, pudo reconocer a una distancia aproximada de entre cien y ciento cincuenta metros la casa en la que había sido sometida a tormentos. El desguace de la memoria El lugar sería escenario de secuestro de muchas víctimas que hasta el momento desconocían su lugar de cautiverio. Este hallazgo revaloriza el trabajo del Registro Único de la Verdad y demuestra la necesidad de seguir investigando estos hechos porque lejos estamos de haber concluido la tarea de reconstrucción de la verdad histórica. Hay muchos baches, hay muchas preguntas sin respuestas para llegar a la verdad, afirmó Milocco. En los últimos días de diciembre, un número indeterminado de trabajadores estatales fueron despedidos. El Gobierno argumentó, entre otras cosas, que se había tenido en cuenta si determinadas tareas o funciones dejaron de ser necesarias. Cuatro trabajadores del RUV fueron despedidos, la mitad del personal. Decir que el Registro Único de la Verdad se cierra o que nuestra función ha dejado de ser necesaria es falso. Reconstruir la verdad de lo que ocurrió durante la dictadura es como un rompecabezas que hay que seguir armando; pero al gobierno de Rogelio Frigerio no le interesa, agregó Milocco en diálogo con Página Judicial.
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