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Paraná » Confirmado.ar
Fecha: 06/01/2026 11:21
Tras 15 años de funcionamiento ininterrumpido, el Estado dejó sin su equipo médico al sistema que garantizaba diagnóstico, derivación y cirugías cardíacas a miles de recién nacidos en todo el país. La decisión genera alarma en la comunidad médica. El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas, una de las políticas sanitarias más sólidas y federales de la Argentina en materia de salud infantil, quedó virtualmente paralizado tras la desvinculación de los profesionales que lo sostenían. El equipo médico, integrado por especialistas de altísima formación, fue apartado sin previo aviso, dejando sin coordinación a una red que durante años salvó vidas en cada rincón del país. La medida se conoció de manera abrupta a comienzos del año, cuando varios de los médicos que cumplían guardias permanentes detectaron que ya no formaban parte del sistema. Sin notificación formal ni transición alguna, el programa perdió a los siete profesionales que evaluaban los casos, determinaban la urgencia y gestionaban derivaciones a centros de distinta complejidad según la necesidad de cada paciente. La decisión provocó estupor y rechazo en hospitales, servicios de pediatría y áreas de cardiología infantil. Especialistas coinciden en que no se trata de una estructura administrativa más, sino de un engranaje clave para atender una de las principales causas de mortalidad infantil en el país. Las cardiopatías congénitas requieren intervenciones rápidas y coordinadas, especialmente en las primeras horas de vida, cuando una demora puede ser fatal. Durante más de una década, el programa articuló una red de centros especializados, fortaleció capacidades en las provincias y redujo drásticamente los tiempos de espera para cirugías cardíacas. Gracias a ese esquema, miles de niños pudieron ser atendidos cerca de su lugar de origen o trasladados de forma urgente a hospitales de alta complejidad, con protocolos claros y seguimiento permanente. Además de resolver cirugías, el sistema avanzó en diagnóstico prenatal, atención de embarazadas y formación de recursos humanos en todo el país. La lista de espera quirúrgica se redujo a cero y la sobrevida de los pacientes alcanzó niveles comparables con los de países desarrollados. Todo ello con un equipo reducido, guardias activas las 24 horas y salarios que distaban de reflejar la responsabilidad asumida. Hoy, sin médicos coordinadores y con apenas personal administrativo, el programa quedó desprovisto de su capacidad operativa. Para los especialistas, el impacto no se sentirá en los grandes hospitales de referencia, sino en los bebés nacidos en provincias con menor infraestructura sanitaria, donde la red nacional era la única garantía de acceso equitativo a una atención adecuada. El desmantelamiento de este dispositivo sanitario reabre el debate sobre las prioridades en salud pública y expone las consecuencias de decisiones administrativas tomadas sin considerar el impacto humano. Detrás de cada derivación truncada y de cada coordinación que ya no existe, hay familias, recién nacidos y vidas que dependen de un sistema que, hasta ahora, había demostrado que funcionar bien era posible.
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