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  • El Corolario Trump de la Doctrina Monroe en acción: "I took Venezuela"

    » Clarin

    Fecha: 06/01/2026 06:41

    En la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 (ESN 2025) se anunció la resurrección de la Doctrina Monroe, aunque con un agregado: el Corolario Trump. Hubo, en el pasado, un momento en el que a la Doctrina se le añadió otro Corolario. En el discurso de la unión de 1904 el presidente estadounidense notificó que nacía el Corolario Roosevelt. El gobierno se arrogaba el derecho de intervenir en los asuntos internos de los países de América Latina. Años más tarde, en marzo de 1911, Theodore Roosevelt aseveró, casi como insinuando el preámbulo del Corolario de 1904, en un discurso en la Universidad de Berkeley, I Took Panama: Me hice de Panamá. Con ello, Roosevelt se refería a las acciones propiciadas por Washington para promover la secesión de Panamá de Colombia con el propósito posterior de construir en ese nuevo país el Canal de Panamá. Era la fase de expansión de una potencia que ambicionaba ser hegemónica en el área. En diciembre de 2025, la Administración Trump divulgó la nueva ESN; el 3 de enero, luego de 35 ataques previos a lanchas en el Caribe y el Pacífico que produjeron la ejecución extra-judicial de 115 personas, Trump ordenó el bombardeo a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, sin que Venezuela hubiera amenazado al gobierno o atacado a ciudadanos estadounidenses. El Corolario Trump se ponía en marcha y con ello su sueño de diciembre de 2023 cuando dijo, por primera vez, que deseaba tener el petróleo venezolano: I Took Venezuela. Aún existe confusión respecto al operativo militar de captura, bastante fácil, por cierto, y en cuanto al devenir de los acontecimientos políticos en Venezuela. En ese marco, Trump aseveró que iba a tutelar el futuro del país. Ni en la acción militar propiamente ni en materia del control de la riqueza petrolera, el derecho internacional, los principios de soberanía e integridad territorial fueron o serán objeto de consideración por parte de Washington. Ya no hay pretensión hegemónica alguna. Lo que me interesa en esta oportunidad es remarcar la obsesión estadounidense en cuanto a que, de algún modo, tiene un derecho a poseer el continente. Un análisis de las distintas estrategias de seguridad resulta revelador. La ESN 2025 menciona en sus cinco páginas dedicadas al área seis veces our hemispherenuestro hemisferio (América Latina, el Caribe insular y Canadá)como si el continente fuera un espacio de mando exclusivo de Washington. Más ahora, ante la proyección económica y diplomática de China. La primera ESN se publicó en 1987: el hemisferio ocupó una página. La ESN 1988 lo cubrió en una página y media. La ESN 1990 le otorgó media página. La ESN 1991 habló de un Nuevo Orden Internacional y en una página dedicada al continente se refirió, con incuestionable énfasis, a our own hemisphere: nuestro propio hemisferio. La ESN 1993 no le dedicó página alguna al área. En las ESN 1994 y 1995 se afirmó que Estados Unidos tenía la disposición de trabajar con los países del área. En la ESN 1996 ya se habló, a secas, de nuestro hemisferio. En la ESN 1997 la expresión nuestro hemisferio se usó en dos ocasiones. En la ESN 1998 se utilizó en tres oportunidades. En la ESN 2000 se invocó la condición de nuestro hemisferio cuatro veces. En la ESN 2002 pos-atentados del 11/9/2001 no hubo referencias, pero. en la ESN 2006 se retomó la noción de nuestro propio hemisferio. En la ESN 2010 se mencionó el hemisferio una vez. En la ESN 2012 se le otorgó media página y destacó dos veces nuestro propio hemisferio. La ESN 2017de Trump I le dedicó una página al hemisferio y a los principales desafíos provenientes del área: la proyección de poder de China, drogas ilícitas y migración. La ESN 2022 cubrió el hemisferio en dos páginas y rescató una idea que, con variada ponderación, se ha repetido desde la primera estrategia de 1987: el hemisferio occidental impacta directamente a Estados Unidos más que cualquiera otra región. En síntesis, la ESN 2025 reivindica y refuerza un precepto algunas veces tácito, otras explicito que ha recorrido históricamente gobiernos demócratas y republicanos por igual: que el hemisferio occidental debe estar siempre bajo la ascendencia de Estados Unidos, así el mundo y la región hayan cambiado. En ciertos momentos con la pretensión de restablecer la debilitada hegemonía; en ciertas circunstancias con el propósito de imponer la dominación. Trump II se inclina por esto último, con más garrotes que zanahorias, sin apelar a valores democráticos ni a principios jurídicos. Sin prometer recursos. Por ello es bueno recordar el Memorándum sobre América Latina que escribió en 1950, después de un periplo por el área, el renombrado George Kennan, padre de la estrategia de la contención. El mensaje que los funcionarios debían dar a los gobiernos era terminante: nos preocupa más ser respetados que ser queridos o comprendidos. Seguramente Trump y figuras claves de su entorno concuerden con ese mensaje. El secretario de Estado, Marco Rubio, no se cansa de recordarnos ese dictum. El ilegal ataque militar a Venezuela es, quizás el primer ejemplo del siglo XXIno olvidar que en 1989 Estados Unidos invadió Panamá y secuestró al dictador Manuel Antonio Noriegade un intervencionismo recurrente. Ahora, con una dimensión geopolítica global mayor: convertir a la región en territorio de contienda y laboratorio de ensayo del uso de la fuerza. Sobre la firma Newsletter Clarín

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