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» tn24
Fecha: 06/01/2026 03:57
Tras el impactante operativo estadounidense que culminó con la detención de Nicolás Maduro en Venezuela, una pregunta quedó flotando con fuerza en el escenario internacional: ¿por qué Washington no avanzó también contra otras figuras clave del régimen chavista, como Diosdado Cabello o Vladimir Padrino López, ambos con pedidos de captura y recompensas millonarias? La respuesta llegó de boca del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, quien brindó detalles sobre la lógica estratégica detrás del despliegue militar que permitió extraer al ex mandatario venezolano y a su esposa sin registrar bajas estadounidenses. Según explicó Rubio en una entrevista televisiva, la operación tuvo un objetivo central y excluyente: capturar al hombre que Washington considera el principal responsable del régimen narco-terrorista venezolano, es decir, Nicolás Maduro. El número uno en la lista era quien decía ser el presidente del país y no lo era. Ese era el blanco prioritario, sintetizó. Durante el operativo, helicópteros de fuerzas especiales aterrizaron en una de las bases militares más protegidas de Venezuela, lograron irrumpir en el entorno del ex mandatario, lo esposaron, le leyeron sus derechos y lo sacaron del país en cuestión de minutos. Para Rubio, ampliar la misión hubiera significado multiplicar los riesgos y comprometer el éxito del plan. ¿Querían que nos quedáramos cuatro días más tomando otras bases militares para capturar a más personas?, ironizó. En ese contexto, el funcionario estadounidense fue tajante al explicar por qué Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López no fueron arrestados. Ambos continúan en Caracas, pese a que enfrentan acusaciones por narcotráfico y, en el caso de Cabello, una recompensa de USD 25 millones ofrecida por la justicia de Estados Unidos. Para Rubio, la decisión fue puramente operativa: capturar al objetivo principal sin generar un escenario de guerra abierta. El secretario recuerda que la misión fue diseñada para minimizar daños colaterales, evitar un enfrentamiento prolongado y enviar un mensaje contundente al mundo: ningún líder está fuera del alcance de la justicia internacional. En palabras del propio Rubio, conseguimos lo prioritario. Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump reforzó esa línea discursiva, calificando la captura de Maduro como el golpe decisivo contra el régimen venezolano, mientras el futuro judicial de los demás jerarcas chavistas permanece abierto y bajo observación. Por ahora, Caracas intenta recuperar una apariencia de normalidad. Pero el mensaje de Washington fue claro: la prioridad ya cayó, y el resto sigue en la mira.
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