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  • Paritarias: cómo será la pelea salarial de 2026, el impacto de la reforma laboral y quiénes pueden ganar y perder

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 06/01/2026 03:34

    Aún reina la incertidumbre. Lo dijo Gerardo Martínez, dirigente de la CGT y líder de la UOCRA cuando Infobae lo consultó sobre cómo pueden ser las paritarias en 2026, el año en que, según se prevé, se consolidaría la inflación a la baja, las negociaciones salariales tendrán incidencia de la reforma laboral si se convierte en ley y los cambios en la economía impactarán también porque habrá sectores con menos margen para aumentos. Sindicalistas y empresarios están a la expectativa de qué sucederá este nuevo año con la inflación. Aunque desde mayo se registró una suba progresiva del Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuando alcanzó el 1,5% mensual y terminó en noviembre con un 2,5%, el Gobierno cree que los niveles inflacionarios caerán por debajo del 1% en los próximos meses. De por sí, el propio Javier Milei estimó que a mediados de 2026 o en agosto la inflación seguro va a empezar con cero. Las primeras negociaciones salariales del año, como es tradicional, estarán a cargo del Sindicato de Comercio, que lidera Armando Cavalieri, y la Asociación Bancaria, dirigida por Sergio Palazzo, pero en febrero arrancará la paritaria 2026 del Sindicato de Camioneros, que, a cargo de Hugo Moyano, no marca tendencia como en otras épocas, pero siempre es una referencia salarial. ¿Qué línea bajará el ministro de Economía, Luis Caputo, al secretario de Trabajo, Julio Cordero, para homologar o no los acuerdos salariales que están por pactarse? Para Juan Luis Bour, economista y director de la consultora FIEL, las paritarias de este año por ahora se ven sin mucha presión para aumentos por arriba de la inflación. La recuperación de actividad en la industria, el comercio y los servicios será lenta en el primer trimestre y quizás se notará mejor desde el segundo -agregó-. La combinación de disciplina fiscal y monetaria con apertura, más la lenta recuperación de la demanda, implica poco crecimiento empleo formal. Habrá que ver si pasando la reforma laboral eso empieza a cambiar. Pero un buen objetivo de los convenios colectivos de trabajo sería ir con la inflación y cuando se puede, sumar un punto, lo que evitará que descarrile el programa antiinflacionario y da para crecer moderadamente. Mucho más contundente es el pronóstico de Dante Sica, economista, ex ministro de Producción y Trabajo del gobierno de Cambiemos y socio fundador de la consultora ABECEB, acerca de las negociaciones salariales en 2026: Claramente vamos a paritarias anuales porque cuanto más baja la inflación más se estiran los plazos de negociación y, en el marco de lo que va a ser la reforma laboral, serán mucho más equilibradas. Según este experto, en 2026 los acuerdos salariales dejarán de ser fragmentados y pactados por períodos más cortos (mensuales, bimestrales o trimestrales), pero la situación será mucho más dura para algunos gremios porque van a tener menos margen de maniobra. ¿Por qué Sica hace esta afirmación? Si bien va a ser un año de crecimiento, no todos van a tener la misma tasa de expansión este año -vaticinó-. En la industria, seguramente, la UOM va a estar más apretada y los márgenes de maniobra para negociar salarios van a ser más estrechos. Creo que se producirá una situación similar en el sector bancario. Pero habrá otros sectores que tendrán más margen, como en la energía, la minería y todos aquellos que estén vinculados a la exportación. Detalló que entre los que estén vinculados al mercado interno, los márgenes van a ser menores porque va a haber recuperación, pero será a una velocidad distinta. En la mirada de Jorge Colina, economista y presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), cuando baja la inflación, ya generalmente el salario acompaña esa tendencia y no hay grandes variaciones". De hecho, en 2025 los salarios formales salieron empatados, es decir, no crecieron al nivel de la inflación y en 2026 va a ser lo mismo; el tema es que no se desmadre la inflación mensual, enfatizó. En sintonía con Sica, Colina consideró que las negociaciones salariales podrían pactarse en forma anual: Puede ser porque cuando no hay tanta inflación no hay tanta necesidad de estar negociando paritarias y posiblemente se vaya a un esquema de una vez al año. Si la inflación se mantiene baja, pero sin llegar al 0% que predijo Milei, ¿cómo va a ser la lucha de los sindicatos para recuperar esos puntos perdidos? Creo que se viene la discusión por competitividad y la negociación salarial ya no va a ser más por inflación, para recuperar lo perdido, resaltó Sica, quien añadió: Comparado con 2017, que fue el último año de expansión, debés estar todavía un 20 por ciento por debajo porque el periodo fuerte de caída salarial real en los asalariados privados formales fue en el gobierno de Alberto Fernández. Lo que cayó desde que asumió Milei ya lo recuperaste. O sea, hoy los salarios están igual que en diciembre de 2023 o un poquito por arriba en algunos casos". La pregunta que se hace el ex ministro de Cambiemos es si frente a ese 20% por debajo que quedaron los salarios entre diciembre 2017 y diciembre 2023, la pelea ahora será por la recuperación de la inflación y algo más. Según consideró, va a ser inflación más productividad en función de los márgenes que tenga cada sector y ahora las variables son distintas: todos los sectores van a mirar cómo está la competencia, cómo están los costos internos. Todos están discutiendo porque los márgenes de ganancia también están ajustando a la baja -sostuvo-. Cuando estás en una economía estable con competencia, los márgenes de ganancia tienden a equilibrarse y tienden a la baja. Colina, por su parte, expresó sus dudas acerca del impacto de la reforma laboral en las paritarias: El proyecto oficial habla de salarios dinámicos (como un ítem para mejorar los sueldos), pero no hace falta decirlo porque los salarios son dinámicos al nivel de las empresas. Mientras no haya desborde inflacionario, la paritaria va a ser solamente por la inflación, para compensar, y la empresa misma es la que negocia con los trabajadores cuánto más le va a dar por su buen comportamiento o su productividad. De la misma forma, el presidente de IDESA opinó que tampoco tendrá un efecto concreto la prelación de los convenios por empresa que contempla la reforma laboral, ya que a su juicio ese artículo está incompleto, le faltó priorizar la representación a los trabajadores de la empresa porque si no, tal como está, la representación la sigue teniendo el sindicato central, que no va a negociar nada con la empresa. De hecho, ya en la Ley Pyme, que se sancionó en 1995, dice que las pequeñas y medias empresas pueden tener un convenio, pero no sucede porque el sindicato central no se va a sentar con una pyme a negociar un convenio: por ejemplo, (Armando) Cavalieri se sienta a negociar con un gran supermercado, no con un mercadito", señaló Colina. Sica, a su vez, afirmó que las paritarias 2026 pueden ser muy distintas no sólo para los sindicalistas porque, en una economía estable, con inflación a la baja y con competencia, cambia la negociación también para los empresarios: cuando vos tenés una economía cerrada, restricciones, cargás inflación alta; el gerente de recursos humanos no quiere lío cuando negocia una paritaria y entonces ¿qué le puede preocupar dos o tres puntos más si total lo suma al precio?. Hoy no porque si te equivocás y das un poco más, chau, quedás fuera de competencia o perdés renta, con lo cual se perjudica tu bono o perdés mercado, que es lo mismo -advirtió-. Entonces, hoy, ahora la negociación va a ser más dura porque van a tener que defender la competitividad, porque todos están apretando y mejorando los números para abajo. Al mismo tiempo, Sica hizo hincapié en que todo este escenario económico-salarial se da cuando el sindicalismo está en una situación de pérdida de poder, donde existe una deslegitimación de los propios dirigentes, que, aunque están en proceso de renovación, cambian las caras y no las prácticas. Hay 5,5 de trabajadores informales contra 6 millones de trabajadores formales, en donde menos del 30 por ciento está afiliado a un sindicato. Eso quiere decir que hay un mercado flexible de hecho y que, estructuralmente, el sindicalismo perdió poder, capacidad de movilización y, de cara a la discusión de la reforma laboral, tiene capacidad de daño, pero no de marcar agenda, reflexionó.

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