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» La Nacion
Fecha: 04/01/2026 21:38
Aturdidos tras el operativo, los generales chavistas buscan la manera de retener su poder En un mensaje televisado, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, salió ayer a pedir la liberación inmediata de Maduro y ratificó el respaldo de las FF.AA. a Delcy Rodríguez - 6 minutos de lectura' CÚCUTA. Las fotos de Fuerte Tiuna saltaban el sábado de celular en celular. Militares muertos, vehículos destruidos y mucha desolación. Los 70.000 millones de dólares gastados por Hugo Chávez y Nicolás Maduro con el objetivo de convertir a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en la más poderosa de la región no sirvieron para nada: los bombardeos de las aeronaves estadounidenses y los armas de los Delta Force cortaron como cuchillo al rojo vivo las defensas de manteca del chavismo. Las principales compras se realizaron en Rusia durante los viajes de los líderes revolucionarios. Vladimir Putin los convenció de la efectividad de su armamento. Posteriormente, las inversiones se realizaron en China, precisamente con el sistema de defensa aérea eliminada en los primeros minutos de la Operación Resolución Absoluta. Ni siquiera el anillo de seguridad de militares cubanos, con la fama adquirida tras décadas de protección para Fidel Castro, fue obstáculo para la unidad de élite de los estadounidenses. Asesinaron a sangre fría a parte de su equipo de seguridad, reconoció a duras penas el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa y el gran señalado por el fracaso militar del 3 de enero. El cabecilla del generalato chavista, que durante casi 13 años mantuvo en el poder a Maduro a cambio de enriquecerse con la corrupción de la revolución, forma parte del póker de poder de la transición teledirigida anunciada por Washington. Pero la fortaleza que lo convertía en inexpugnable e indispensable está hoy entre interrogantes. Los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez parten con ventaja gracias a la decisión de Donald Trump, y Diosdado Cabello, exmilitar que lidera a los radicales, también aparece señalado y con una recompensa de 25 millones de dólares. La de Padrino es de 15 millones. A ambos se los vincula con el Cártel de los Soles. Padrino sigue al frente de sus funciones en las FANB, es el oficial que más ascendencia tiene entre los militares, seguido de Cabello. Pero en un país normal, luego de la humillación militar del sábado, estaría destituido. Para el chavismo nunca se trató de la capacidad militar o la competencia militar de las FANB para evitar un ataque. Se trata, siempre, del control que puede ejercer Padrino para evitar divisiones y deserciones, y asegurar la lealtad política de los componentes, desenredó para LA NACION el analista Enderson Sequera. Y fue más allá: Por el contrario, Padrino sale reforzado de este episodio porque es el único que puede asegurar el apoyo y la lealtad política de las FANB, no por su competencia militar. Delcy necesita vender continuidad y que lo de ayer fue un ataque, no una entrega, y por eso va a mantener a Padrino y a la mayoría del alto mando político en su puesto. El duelo en el seno del triunvirato chavista (Los Rodríguez, Padrino y Cabello) comenzó el domingo con la elección de quién presidirá la Asamblea Nacional (AN), órgano legislativo chavista surgido de las elecciones fraudulentas de 2024. Tanto Cabello como Jorge Rodríguez querían repetir al frente de la AN. Se trataba del primer cruce entre los favoritos y los señalados por Estados Unidos, que vería con muy malos ojos a Diosdado Cabello tomándole juramento a Delcy como presidenta interina. Hugo Chávez y Maduro diseñaron a las fuerzas armadas chavistas para exhibir fortaleza militar tanto para dentro como para fuera del país. Pero su principal misión fue siempre la represión. Contra jóvenes indefensos o contra prisioneros políticos, los militares de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgicm) se ensañaron, protegidos por la impunidad de la revolución. Acostumbrados a los ciudadanos desarmados, cuando los enfrentaron especialistas en la guerra fracasaron de forma rotunda. Ahora mismo lo que han hecho los militares es plegarse a lo que dijo Trump. Pareciera que la FANB no tiene posibilidad alguna de respuesta ante Estados Unidos y eso ya en sí mismo es un mensaje. Creo que los militares van a hacer lo que llevan haciendo durante el chavismo: jugar a ganador, precisó a este medio el politólogo Walter Molina Galdi. Pese a tener las cartas marcadas, Padrino López sufre otro punto en contra: es el hombre favorito de Moscú en el chavismo. La lejanía mostrada por Vladimir Putin en la peor hora para su aliado Nicolás Maduro tampoco juega a favor del general. El desconcierto de las primeras horas también dio paso a las sospechas en el alto mando civil y militar, mientras las acusaciones de traición a Maduro tomaban las redes sociales. Que nadie se ponga a hacerle juego al imperialismo. Aquí la unidad de las fuerzas revolucionarias está más que garantizada, porque aquí hay un solo presidente que se llama Nicolás Maduro Moros, electo por nuestro pueblo. Eso no tiene ninguna discusión, arengó Cabello ayer al resto de los oficiales. Nuestro compromiso es: lealtad al pueblo, a la libertad y al Estado de derecho. Edmundo González (@EdmundoGU) January 4, 2026 Nunca traicionaremos nuestros principios, esa será la base de la reconstrucción de la nación. Venezuela merece un futuro con derechos y esperanza. pic.twitter.com/a7IidGHYZH Las palabras del ministro de Interior llegaron horas antes del mensaje dirigido a la nación por Edmundo González Urrutia, que se presentó ante el país como el verdadero presidente. El ganador electoral volvió a reclamar a los militares para que cumplan las órdenes de los autoridades civiles, incluso les recordó que se trata de su comandante en jefe. Su deber es hacer cumplir el mandato soberano, exclamó el antiguo diplomático. Y a la postre es precisamente la actitud del generalato, parte fundamental del chavismo, la que finalmente inclinó a la Casa Blanca a apostar por Delcy Rodríguez para encabezar la primera parte de la transición, que puede durar entre uno y dos años y desembocar en unas elecciones presidenciales. Fuentes políticas consultadas por LA NACION aseguraron ayer que el equipo de María Corina Machado intentó durante semanas convencer a Washington de que llegado el momento, se harían con las riendas del poder. Pero los acontecimientos, que incluyen la juramentación de hoy como presidenta encargada, demuestran que no lo consiguieron.
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