03/01/2026 00:19
03/01/2026 00:18
03/01/2026 00:18
03/01/2026 00:18
03/01/2026 00:18
03/01/2026 00:18
03/01/2026 00:16
03/01/2026 00:13
03/01/2026 00:13
03/01/2026 00:13
Concordia » Concordia Directo
Fecha: 02/01/2026 22:32
Estudio de investigación y divulgación Autor: Maximiliano Paisojovich Introducción Hablar de René Favaloro no es hablar solamente de medicina. Es hablar de ética, de compromiso social, de educación, de política sanitaria y de una tragedia profundamente humana. Favaloro fue uno de los médicos argentinos más reconocidos en el mundo, pero también uno de los más ignorados y maltratados en su propio país. Su vida resume una paradoja dolorosa: un hombre que salvó millones de vidas, pero no pudo salvar su propio proyecto ni su esperanza. Orígenes y formación René Gerónimo Favaloro nació el 12 de julio de 1923 en La Plata, Argentina, en el seno de una familia humilde. Se graduó como médico en la Universidad Nacional de La Plata. En lugar de buscar prestigio inmediato, decidió ejercer la medicina rural en Jacinto Aráuz, un pequeño pueblo de La Pampa. Allí fue médico clínico, cirujano, pediatra y acompañante social de toda una comunidad. Esa experiencia marcó su visión: la medicina no podía ser un negocio, sino un acto moral. El logro que cambió la historia de la medicina Durante los años 60 se incorporó a la Cleveland Clinic, en Estados Unidos. Allí desarrolló y estandarizó la cirugía de bypass aortocoronario utilizando la vena safena. Antes de Favaloro, el tratamiento de la enfermedad coronaria era limitado y riesgoso. Después de su aporte, el bypass se convirtió en una cirugía segura, reproducible y masiva, salvando millones de vidas en todo el mundo. Este avance es considerado uno de los hitos médicos más importantes del siglo XX. Reconocimiento mundial Favaloro fue reconocido internacionalmente como pionero de la cirugía cardiovascular moderna. Recibió premios, distinciones y doctorados honoris causa de universidades y academias médicas de todo el mundo. Su nombre figura en libros, manuales y cátedras de medicina. A pesar de este reconocimiento, eligió regresar a la Argentina para aportar su conocimiento y experiencia. La Fundación Favaloro En 1975 creó la Fundación Favaloro con el objetivo de brindar medicina de excelencia, impulsar la investigación científica y formar profesionales de alto nivel. La fundación se convirtió en un centro médico de referencia internacional. Sin embargo, el proyecto se vio afectado por la falta de apoyo estatal, deudas acumuladas, obras sociales que no cumplían con los pagos y un sistema de salud atravesado por la corrupción y la desidia. Favaloro y la política sanitaria Favaloro no fue un político partidario, pero sí un firme defensor de la ética pública. Denunció la corrupción en el sistema de salud, la mercantilización de la medicina y el abandono del Estado en áreas esenciales como la educación y la salud. Escribió cartas a presidentes y funcionarios reclamando políticas de Estado sostenidas en valores éticos. La mayoría de esos reclamos no obtuvo respuesta. La tristeza y el final Con el paso del tiempo, Favaloro sufrió un profundo desgaste emocional y moral. Observaba cómo su proyecto se desmoronaba mientras el Estado permanecía indiferente. Se sentía solo, cansado y sin fuerzas para seguir luchando contra un sistema que no acompañaba su visión. El 29 de julio del año 2000 decidió quitarse la vida, en un acto que reflejó su desesperanza frente al abandono institucional. Citas recurrentes de René Favaloro La medicina sin compromiso social es solamente un negocio. La ética debe estar por encima de cualquier interés. Formar médicos sin humanismo es fabricar técnicos. La salud no puede depender del dinero. Nuestros jóvenes no tienen futuro sin educación. La corrupción es el cáncer de la democracia. Estoy cansado de luchar contra molinos de viento. El país no necesita genios, necesita personas honestas. Favaloro como persona Quienes lo conocieron lo describen como un hombre austero, exigente, honesto y profundamente humano. Vivió de acuerdo con sus principios, sin buscar beneficios personales ni reconocimiento material. Su coherencia moral lo convirtió en una figura incómoda para el poder, pero admirada por sus pacientes y discípulos. Legado René Favaloro dejó un legado inmenso en la medicina mundial, en la formación de profesionales y en el debate ético sobre la salud pública. Su vida y su muerte siguen interpelando a la sociedad argentina y al mundo. Recordarlo no es solo un homenaje, sino una responsabilidad colectiva.
Ver noticia original