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  • Protagonizó un trágico accidente, durante años estuvo prohibido por una superstición y ahora vuelve para cambiar su historia

    » La Nacion

    Fecha: 03/01/2026 00:18

    El verde en los autos tiene una historia bastante peculiar, teñida de cuestiones vinculadas con el reino de la superstición. Los inicios de ese derrotero que terminó por encasillar a este color en el terreno de los mitos se remontan a principios del siglo XX. Los orígenes de este legendaria superstición aunque quizás no tan difundida al punto de ser popular tienen sus cimientos en el mundo de la competición, donde a raíz de una serie de infortunios, pasó a ser tildado de mufa en clara alusión a la mala suerte que acompaña a los corredores que usaban un auto con este tono. Sí, dentro de la industria y durante un buen tiempo, el verde no fue considerado color esperanza. Para encontrar la inserción documentada de este color en la movilidad hay que remontarse a 1903, cuando en Irlanda se disputó la carrera Gordon Bennett Cup. Resulta que para homenajear al país anfitrión que, por entonces no podía competir con su propia bandera (las carreras eran consideradas ilegales en el Reino Unido), los británicos pintaron sus autos en un verde intenso para esta edición que contó con la aprobación de una ley específica. Fue un gesto que terminó por definir uno de los colores más icónicos de la competición. Escuderías legendarias como Bentley, Jaguar, Lotus, Aston Martin y más tarde Caterham, hicieron del verde un símbolo de identidad, al punto de convertirse en parte de su ADN. Durante un buen tiempo este color fue asociado a la elegancia, la tradición y la ingeniería deportiva británica. Si bien ya desde la sociedad medieval, el verde solía asociarse al universo espiritual del mal, la muerte y las catástrofes, cuenta la historia que en el automovilismo se instala a partir de un incidente ocurrido en 1910 en Estados Unidos, que tuvo como protagonista al piloto Lee Oldfield quien, al perder el control de su auto verde, sale disparado a toda velocidad para atravesar una cerca y estrellarse contra el público. La tragedia dejó a varios heridos y fallecidos y, a partir de ahí, en buena parte de la prensa y la memoria colectiva, el color quedó asociado a la catástrofe. La otra gran sentencia llegó 10 años después, cuando cuando Gastón Chevrolet (hermano de Louis Chevrolet, fundador de la automotriz) murió en un accidente durante una carrera en Beverly Hills, California. Era una pista de madera y, según cuenta la historia, el auto que manejaba era verde. La resistencia al color se fue acentuando a tal punto que, en los años 60 y 70, pilotos de distintas categorías evitaban correr con autos verdes por considerarlo un presagio de desgracia y no fueron pocas las escuderías que vedaron su uso. El correr del tiempo llevó a que esa superstición se traslade también al mercado general, influyendo en los desarrollos y en la oferta comercial. El verde quedó relegado a ediciones especiales o a tonos muy específicos y discretos. Un lento retorno Las cosas cambian y la evolución hace su trabajo. Hoy la globalización va aparejada de nuevas tendencias estéticas, un terreno en el que conviven la búsqueda de sostenibilidad y un cambio generacional que relativiza -o pone en tela de juicio- viejas creencias. Así, lo que alguna vez fue un color mufa, para muchos hoy se convierte en un símbolo de modernidad, estilo y ruptura con las convenciones. En los últimos años, varias automotrices fueron reintroduciendo el color en sus paletas, que los tiene en diferentes tonos, desde los más tenues y lavados a los más vibrantes, llegando a los más oscuros, asociados a lo más tradicional y elegante. La industria de los eléctricos hace su aporte ya que la simbología del color, vinculado por el lado de la naturaleza y la eficiencia, también juega un rol destacado en esta reaparición. Varios diseñadores argumentan que el consumidor actual es menos permeable a creencias y más abierto a colores innovadores que transmitan personalidad. En mercados asiáticos y europeos el verde está teniendo una recepción particularmente fuerte, impulsando a fabricantes globales a incluirlo nuevamente en sus catálogos. Al momento de elaborar un argumento, los más aventurados, apelan a mencionar al Feng Shui, en el que el verde se asocia con la calma, la paciencia, la naturaleza y el crecimiento, por lo que es un color propicio para un viaje tranquilo. En la parrilla actual de la Fórmula Uno, Aston Martin y Sauber son las escuderías que optan por el verde. Y las curiosidades que regala la máxima categoría mundial tuvo como protagonista a los McLaren durante los test de inicio de temporada, que abandonaron temporalmente su clásico color con dominio del naranja por un verde chillón y tras varias especulaciones se explicó la verdadera razón: fue para medir el rendimiento aerodinámico con el flow-vis, una pintura de colores brillantes que se utiliza durante los test de pretemporada o en sesiones de entrenamientos libres. Es una mezcla de polvo fluorescente y aceite de parafina que se desparrama por algunas zonas específicas de la carrocería y cuando el auto alcanza una velocidad determinada, la pintura se desplaza por la carrocería de acuerdo al flujo de aire. Cuando el aceite se evapora y la pintura seca, deja un patrón visual que muestra los lineamientos del comportamiento aerodinámico. En Europa, fuera del mundo de la competición, Renault lanzó la reinterpretación del Twingo (ahora 100% eléctrico) con una variante pintada en vivo verde, y también al nuevo R5 E-Tech, por mencionar a dos de los retornos más resonantes. El peso del mito a nivel local En el plano doméstico tuvo sus propios matices, en buena parte porque la superstición forma parte del folklore cotidiano. En categorías locales como el Turismo Carretera la más popular de la Argentina, algunos pilotos evitaban autos verdes porque los asociaban con accidentes trágicos de otros corredores. Estuvieron quienes se le animaron y mal no les fue, tal es el caso de Juan De Benedictis (Johnny de Necochea) que corrió primero con un Dodge y luego con un Ford Falcon en el TC, siendo siempre uno de los animadores más destacados. Sin embargo, esa creencia se fue derramando hasta recaer en talleres, fábricas y concesionarios, donde los vendedores llegaron a desaconsejar la compra, o los mismos clientes pedían cambiar de color a último momento. Hasta que en muchos casos llegó a erradicarse de las líneas de pintura para evitar que quedaran por la eternidad en los showrooms. Imposible pasar por alto su asociación con las oscuras épocas de la dictadura durante la década del 70 y parte de los 80. Pero en los últimos años se está dando un fenómeno inesperado: el verde parece estar volviendo a las calles, esta vez con una impronta moderna y respaldado por estrategias de diseño globales. No es para exagerar afirmando que hay una enorme cantidad, pero sí que en los más recientes lanzamientos se han visto más de un tono verde dentro de las gamas. Si bien aún no compite en volumen con los tradicionales blanco, gris y negro, los vendedores aseguran que aparece cada vez más en consultas, reservas especiales y pedidos personalizados. Algunos ejemplos actuales en los concesionarios locales Modelos de segmentos de lujo o alta gama donde el cliente valora más la exclusividad cromática impulsaron la tendencia. En diferentes tonalidades e intensidades, el verde o verdoso, dice presente en un grupo con tendencia al crecimiento de modelos de diferentes marcas. Comenzando por las premium, Audi encabeza el listado de integrantes la mayoría técnicamente llamado Verde Distrito en los modelos: A1, A3, S3 RS3, Q5 y SQ5. BMW tiene presencia con el M5 en un Isle of Man Green, el iX2 disponible en un delicado Brooklyn Grey Metallic, el X1 en dos tonos diferentes (Cape York Green y San Remo Creen). En la familia MINI tiene al John Cooper Works teñido con el Sprout Green. Alfa Romeo Tonale tiene en su paleta el Montreal Green. Desde Mercedes-Benz Argentina aseguran que, si bien no están disponibles en los salones, modelos Mercedes se traen a pedido de concesionario o bien la elección del tono está disponible en el configurador para modelos como GLC (en Verde Plata Metalizado), Clase E, S, GLE, entre otros. Otra de carácter premium es Lexus, que con el Terrane Khaki ofrece los modelos: UX 300h, NX 350 F SPORT, NX 350h Luxury, NX 450h+, RX 450h+ Luxury, GX 550 Luxury, LX 600 Urban. Entre las generalistas, Toyota ofrece la RAV4 con el Urban Khaki; Ford hace lo propio con la Bronco Sport y la Wildtrak V6 en tono oscuro llamado Verde Salvaje; mientras que Jeep tiene como representante al Renegade Willys, versión alusiva a los orígenes de la compañía especialista en off road con un emblemático Recon Green. BYD tiene al Dolphin Sprout Green que es medio amarillento, pero técnicamente la marca lo denomina como verde. De nuevo, quizás no en todos los casos se los vea en la vidriera del concesionario, pero sí dice presente en los configuradores digitales de los sitios webs oficiales. Aún hay marcas que no ofrecen el verde en ninguna escala dentro de su portfolio, tal es el caso de Renault, Chevrolet (que supo contar con una Montana) o Fiat, que vendió una Toro verde. Ojo que otros pueden confundir, como por ejemplo el Azul Obsession de los nuevos Peugeot 3008 y 5008 que es más un turquesa, o Gris Salvia de los Volkswagen Amarok y T-Cross que no deja de ser técnicamente un gris. El verde parece seguir su camino de recuperación. El tiempo y la performance comercial dirán si es o no un retorno definitivo al punto de competir por el podio con grises, blancos, negros y azules y dejar en el olvido aquellas supersticiones y accidentes que lo retiraron de los salones y talleres.

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