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Parana » Lasexta
Fecha: 02/01/2026 18:28
Resumen IA supervisado La Policía Nacional ha detenido al dueño de un local de comida rápida en Lliçà d'Amunt, Barcelona, por mantener retenido y amenazado a un trabajador migrante sin papeles durante ocho meses. El empleado vivía en condiciones insalubres en la parte trasera del local, donde trabajaba más de 13 horas diarias sin sueldo ni vacaciones, recibiendo solo restos de comida. Además, el jefe le amenazaba con ser arrestado si intentaba salir del local. La conducta del detenido podría constituir un delito de detención ilegal. El trabajador ha sido atendido por servicios sociales, mientras el detenido está bajo disposición judicial. * Resumen supervisado por periodistas. La Policía Nacional ha detenido al dueño de un local de comida rápida por tener retenido y amenazado a un trabajador migrante y sin papeles durante ocho meses. Los hechos han ocurrido en Lliçà d'Amunt (Barcelona). En este sentido, los agentes han publicado un vídeo en el que se pueden ver las pequeñas habitaciones en las que dormía el empleado, situadas en la parte posterior del local. El jefe le obligaba a trabajar jornadas de más de 13 horassin sueldo ni vacaciones, de hecho, solo recibía a cambio restos de comida. Según ha informado la autoridad, el detenido tenía retenida de manera ilegal a su empleado, que una vez liberado aseguró que, además de propinarle golpes e insultarle, le "metía miedo" con la amenaza de que si salía del local podría ser arrestado y tener dificultades para regularizar su situación. Además, le decía que no se preocupase por la falta de salubridad del local porque no le iban a atacar las ratas. Tal y como ha recogido la 'Agencia EFE', la conducta del arrestado, en un contexto de explotación laboral y abuso de superioridad, excede el ámbito laboral y podría ser constitutiva de un delito de detención ilegal, al mantener al trabajador en una situación de sometimiento y ausencia de libertad real. El migrante explicó que vivía en la parte posterior del local, en una estancia habilitada como dormitorio, con colchones, ropa y enseres personales, en malas condiciones de higiene y salubridad, y que el jefe cerraba por fuera el establecimiento con llaves por la noche, por lo que no podía salir. Asimismo, el sancionado explotaba laboralmente a la víctima, ya que no solo no le hizo un contrato de trabajo ni le dio de alta en la Seguridad Social, sino que además le obligaba a trabajar más de 13 horas al día, sin vacaciones ni descanso, todos los días de la semana, y la única recompensa era proporcionarle comida, generalmente las sobras del local, y una habitación insalubre. El miedo que le provocaban las amenazas y advertencias de su jefe, así como su dependencia económica y situación irregular en España, donde llegó hace diez meses, limitaron su libertad de movimientos, ya que en los últimos ocho meses no salió del local. Igualmente, el responsable del local le pidió 10.000 euros para tramitarle un contrato de trabajo. También denunció el migrante que, cuando pidió ropa de invierno porque hacía frío por las noches, el detenido le dijo que se aguantase, que no se iba a morir por el frío, y sobre la falta de salubridad del local le comentó que no se preocupase, porque tampoco le iban a atacar las ratas. La víctima reconoció a los agentes que estaba en una situación de vulnerabilidad económica y personal y que las condiciones en las que vivía y trabajaba eran ilegales, pero que eran la única forma que tenía de disponer de alimentación y un lugar donde vivir en España. Con todo, una vez liberada, el empleado ha sido atendida por los servicios sociales, que le han proporcionado los recursos previstos por la normativa, mientras que el detenido ha pasado a disposición judicial.
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