02/01/2026 10:41
02/01/2026 10:41
02/01/2026 10:41
02/01/2026 10:41
02/01/2026 10:40
02/01/2026 10:39
02/01/2026 10:39
02/01/2026 10:38
02/01/2026 10:38
02/01/2026 10:37
» Clarin
Fecha: 02/01/2026 08:45
Hoy, crónica de verano. Porque en las sombras de un bosque encantado de pinos, araucarias y álamos acecha una peculiar amenaza. Como en Sherwood, allí se esconden ladrones. Tres, dicen. También se cuenta que son conocedores de cada curva de esa guarida de zorros y liebres, surcada por senderos de arena, pinocha y ramas que pueden marear traicioneramente a los extraños hasta hacerlos perder. Cada tanto, en las noches, del bosque emergen los tres duendes de manos largas. Se han ensañado con una pequeña vecindad lindera a la frondosidad de la naturaleza. Caminan casi en puntas de pie. Rostro cubierto por un pañuelo. Gorrita para esconder la cabellera delatora. Mochila en la espalda. Avanzan entre los jardines. Barreta en mano. Buscan una puerta. Entran. Suena una alarma. Lo saben. Rompen la sirena, la silencian. Manotean, buscan, toman: dinero, computadoras, joyas Lo que haya. Y se pierden en el bosque. Las incursiones se repiten cada vez con más frecuencia y los vecinos han decidido actuar: carteles de Barrio Monitoreado, empresas de alarmas. Cercos. Cámaras de seguridad, IA, detectores de movimiento, perros Aún así, los tres extraños se empeñan en volver como si toda esa parafernalia no existiera. En un atraco, encerraron a un perro en el baño. La última incursión que se conoce puso el aparato vecinal en acción y el WhatsApp del barrio se encendió como un arbolito de navidad. Esta vez, sorprendió el trueno seco de un tiro. ¿Van armados? El disparo fue de un vecino, dicen. ¿Hay un vecino armado? Los ladrones trepan a un techo, saltan, huyen, se internan en la negrura del bosque. Desaparecen. ¿El tiro sirvió como disuasión o volverán pertrechados? La policía llega, pero -como cada vez- rastrea los senderos en la oscuridad y nada. Se esfumaron como fantasmas. Los vecinos se reagrupan en el chat. Al estilo Keaton y Allen en "Misterioso asesinato en Manhattan", discuten ideas entre emojis. Pero no es chiste. Opinan. Convocan a más reuniones. Alguien concluye que no corresponde a ellos decidir sobre la seguridad, sino más bien a las autoridades. Otro comparte un contacto útil. Suben videos con las imágenes de los tres sospechosos llegando, corriendo, huyendo A 500 metros, la comisaría local anota a mano de tanto en tanto las patentes de los autos de turistas que entran incesantes en el inicio de la temporada estival por un camino coronado por un arco que reza Cariló. Sobre la firma Newsletter Clarín
Ver noticia original