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Gualeguaychu » El Argentino
Fecha: 02/01/2026 09:29
Miles de entrerrianos consumen agua contaminada con arsénico, agrotóxicos y desechos cloacales sin tratamiento, se denunció desde la agrupación ecologista que toca a Gualeguaychú y sus ciudades aledañas entre las más complicadas por la presencia de arsénico sobre la costa del río Uruguay. El agua sigue siendo tierra de nadie en una provincia que lleva por nombre Entre Ríos. Tampoco se toma consciencia que el agua dulce es un recurso finito, no renovable y representa el primer alimento. Sin agua no hay vida. Por eso, detrás de las cifras oficiales que celebran inversiones en obra pública y los discursos sobre desarrollo provincial, se esconde una realidad que el gobierno de Rogelio Frigerio prefiere no mencionar: miles de entrerrianos consumen agua contaminada con arsénico, agrotóxicos y desechos cloacales sin tratamiento. Y lo hacen en una provincia que lleva por nombre Entre Ríos. Toda una paradoja. La evidencia científica acumulada desde 2008, los fallos judiciales recientes y las denuncias vecinales dibujan un mapa de la emergencia hídrica que las autoridades provinciales se niegan a reconocer. Un relevamiento del Instituto Tecnológico de Buenos Aires que analizó más de 350 muestras en todo el país puso el foco sobre Entre Ríos. El estudio detectó agua con concentración de arsénico en cuatro localidades: Gualeguaychú, Gualeguay, Urdinarrain sobre la costa del río Uruguay y Cuatro Bocas, en Victoria. Pero, el problema es mucho más grave de lo que admiten las autoridades. En el Departamento Paraná, localidades como María Grande, Colonia Avigdor y Hasenkamp que se abastecen de agua de pozo registraron niveles entre 0,05 y 0,08 miligramos por litro de arsénico. Estos valores rozan o superan el límite provincial de 0,05 mg/L, que está desactualizado respecto a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud: 0,01 mg/L, cinco veces menos. Preocupa la calidad del agua, sobre todo por arsénico y plaguicidas, advirtió a ANÁLISIS la presidenta del Foro Ecologista de Paraná, Lucía Ibarra Bouzada. Los niveles están al límite y, en algunos casos, excedidos de lo permitido por la provincia, que tiene una escala desactualizada. Distintas personas realizaron pedidos de informe a las comunas sobre la calidad del agua potable. En muchos casos no hubo respuestas. Ante el silencio oficial, vecinos comenzaron a costear análisis por cuenta propia. Los resultados encendieron las alarmas. El veneno que no se ve El arsénico es uno de los elementos químicos más tóxicos que existen. La exposición crónica a lo largo de meses y años puede causar Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE): irritación del estómago e intestinos, disminución de la producción de glóbulos rojos y blancos, cambios en la piel y, en los casos más graves, cáncer de piel, pulmón, hígado y sistema linfático. En Argentina hay muchos lugares donde el arsénico se considera un contaminante natural, explicó Ibarra Bouzada. Pero hace muchos años los plaguicidas tenían arsénico, por lo que una de las hipótesis es que en Entre Ríos, por tener una gran actividad agroindustrial, ese arsénico pudo haber filtrado a las napas. Estudios recientes en anfibios demostraron que cuando el arsénico se une al glifosato, su efecto se potencia. Nos preocupa el efecto que pueda estar teniendo en las personas, siendo que están dadas las condiciones para que ambas sustancias estén presentes, alertó la referente del Foro Ecologista. Pueblo General Belgrano y sus carencias Mientras en Crespo la Justicia reaccionó ante la denuncia vecinal, en Pueblo General Belgrano la contaminación lleva una década sin resolverse. La Cooperativa de Provisión de Agua Potable tiene denuncias por contaminación desde 2015. Diez años tirando efluentes cloacales sin tratamiento al río Gualeguaychú y al río Uruguay. La Unidad de Información Financiera (UIF) fue aceptada como querellante en la causa que investiga a la Cooperativa. La pesquisa, iniciada por la Unidad Fiscal de Investigaciones de Materia Ambiental (UFIMA), indaga sobre la provocación intencional del vuelco de efluentes sin tratamiento. Desde la UIF sostienen que la investigación patrimonial centrada en los flujos económicos que genera la actividad de la Cooperativa resultará clave para establecer no sólo la magnitud del daño ambiental y su costo de reparación, sino también la eventual responsabilidad penal de sus directivos. La causa tramita en el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay N° 1 bajo el expediente FPA 016213/2017. Ocho años de trámite judicial. Diez años de contaminación. Y los efluentes siguen cayendo a los ríos de manera irregular, contaminando un recurso que no es renovable como es el agua dulce. Si alguien todavía tenía dudas sobre el impacto de la actividad agroindustrial en los recursos hídricos entrerrianos, una investigación del CONICET las despejó de la peor manera posible. El estudio, presentado por el investigador Rafael Lajmanovich, detectó en el sedimento del arroyo Las Conchas una concentración de 5.002 µg/kg (microgramos por kilo) de glifosato. Es el nivel más alto registrado hasta el momento en Sudamérica. El estudio evaluó la contaminación en cuatro arroyos de la provincia: Las Conchas, Espinillo, Crespo y Las Tunas. Todos son afluentes directos del río Paraná. Los científicos documentaron signos inequívocos de contaminación extrema: cócteles de agrotóxicos, agua de coloración negra, olores pútridos y niveles de oxígeno disuelto por debajo de los umbrales críticos para la vida acuática. El dato más impactante: en ensayos con renacuajos, el 100% de los anfibios expuestos murieron en 24 horas.
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