01/01/2026 14:41
01/01/2026 14:41
01/01/2026 14:41
01/01/2026 14:41
01/01/2026 14:34
01/01/2026 14:33
01/01/2026 14:30
01/01/2026 14:30
01/01/2026 14:28
01/01/2026 14:21
» La Nacion
Fecha: 01/01/2026 12:57
Cinco películas de hoy y de siempre para comenzar 2026 en plan descontracturado Dejemos de lado los balances del año, las películas que ahora danzan en todas las listas, las recurrentes entre amigos, críticos sesudos y comentaristas al paso. El Año Nuevo nos regala un tiempo laxo para revisitar algunos clásicos, para recoger algunas deudas pendientes de años recientes, o para completar algunos olvidos de listas ya archivadas. O para elegir rápido y sin demoras y sortear esos eternos devaneos que nos envuelven en un loop por las plataformas y reemplazan al zapping de la era analógica. Con ese espíritu décontracté y revisionista, acá van algunas recomendaciones para estas últimas horas del 2025 y las primeras de resaca de este enero que llega con calores y bonanza cinéfila. La peor persona del mundo El reciente estreno de Valor sentimental, la última película del noruego Joachim Trier -una de las voces más importantes del cine nórdico contemporáneo-, es una buena oportunidad para repasar su película anterior y la que lo colocó como uno de los favoritos de la crítica del presente. Además, fue la consagración de Renate Reinsve, una actriz que ha demostrado tanto su versatilidad para el drama y la comedia, como su inminente consagración como una de las intérpretes más interesantes del panorama festivalero. La película recorre varios años de la vida de Julie (Reinsve), desde su inicial desorientación tanto en la búsqueda profesional como en el descubrimiento del amor, hasta llegar a su vaivén entre dos formas del romance, la que representa Askel (Anders Danielsen Lie, otro recurrente de Trier y epicentro de la llamada trilogía del Oslo), más maduro y responsable, y la que ofrece Eivind (Herbert Nordrum), más cercano a la ventisca efímera y cálida de la pasión. Trier desarma las convenciones de la comedia romántica -como en Valor sentimental lo hará con el drama bergmaniano- para ofrecer un vendaval inusual de emociones, un relato profundo y sentido sobre los interrogantes afectivos de su generación, y también para confirmar que hay destino para las narrativas de género fuera de las convenciones habituales de Hollywood. - La peor persona del mundo, de Joachim Trier, está disponible en Prime Video Septiembre 5 Una de las películas más sorpresivas de este año que termina fue también una de las más rápidamente olvidadas en el recambio constante de la cartelera cinematográfica. Septiembre 5, dirigida por el suizo Tim Fehlbaum, ofrece una de las miradas más lúcidas sobre el rol de los medios de comunicación en la cobertura de actos terroristas. La acción se circunscribe a la sala de operaciones de la división de deportes de la cadena ABC en Berlín, durante la transmisión en vivo del secuestro de once atletas israelíes en las Olimpíadas de 1972. El gesto fundamental de esta ficción consiste en eludir el atractivo sensacionalismo de la imagen para revelar los dilemas morales de los responsables de la difusión y propagación de los actos de un grupo militar palestino llamado Septiembre Negro. Una historia que ya fue contada en el documental de Kevin McDonald, One Day in September (1999), y en el tenso thriller de espías de Steven Spielberg, Múnich (2005), y que esta vez encuentra una perspectiva interior desde el equipo de prensa de la ABC. Las disputas entre Roone Arledge (Peter Sarsgaard), titular de la división Deportes, y Marvin Bader (Ben Chaplin), segundo en responsabilidad en la cobertura de la noticia, intentan descifrar cuáles son los límites éticos y las responsabilidades históricas a la hora de difundir demandas y extorsiones de los secuestradores. Septiembre Negro sabe que todo el mundo está mirando -expresa uno de ellos-. Por eso eligieron las Olimpíadas. Si le disparan a alguien en vivo, por televisión, ¿de quién es la historia entonces? ¿Es nuestra o es de ellos?. - Septiembre 5, de Tim Fehlbaum, está disponible en Netflix. La fuga Estas fechas son ideales para repasar algunos clásicos, y qué mejor que la adrenalina y el vértigo de una de las citas obligadas de la filmografía de Sam Peckinpah, director que une los estertores de la generación de la violencia de Sam Fuller, Nicholas Ray y Don Siegel, con los nuevos directores de los 70. Su mundo fue heredero de la paranoia de la posguerra, la sensación de sospecha y traición que había inundado las pantallas en los 50, la inquietud por un miedo irracional a un enemigo que se hacía tan ominoso como invisible, y la hipocresía de una sociedad cuyos valores se habían puesto en tela de juicio ya hacía unos años. Si el western clásico había construido el modelo del héroe patriota, fundador de la gran nación, Peckinpah estaba dispuesto a mostrar la otra cara: una Norteamérica sucia y putrefacta en la que solo quedaba lugar para la injusticia y la desesperanza. Después de La pandilla salvaje (1969), incursionó en el cine negro con igual pulso y furia. Basada en la novela de Jim Thompson, La fuga (1972) es también una película sobre la traición: en las primeras escenas, Doc (Steve McQueen) ve como su salida por vía legal de la cárcel es impedida por quien luego lo saca para cometer un robo en conjunto. Carol (Ali McGraw) es una pieza decisiva en el medio de esos hombres y la mezquina delación. Peckinpah refugia a sus personajes en la intensidad de un amor -que además traspasó la pantalla e inició el romance entre McQueen y McGraw- como la única salvación posible en el medio de la muerte y la codicia. - La fuga, de Sam Peckinpah, está disponible en HBO Max. El sabor de la vida Otra de las olvidadas de este último tiempo fue una película de amor y cocina, cuyo título en francés es La passion de Dodin Bouffant. Dirigida por el vietnamita Anh Hung Tran -famoso hace ya unas décadas por otra película culinaria como El aroma de la papaya verde- y protagonizada por Juliette Binoche y Benoît Magimel -quienes también fueron pareja en el pasado y comparten un hijo-, la película explora el surgimiento de la cocina moderna y el arte culinario propiamente dicho. Situada a fines del siglo XIX en la campiña francesa, muestra el vínculo entre el amor y la comida que une al burgués Dodin Bouffant (Magimel), un hombre de paladar gourmet y vida social exquisita, y Eugénie (Binoche), su talentosa cocinera, una mujer de ideas de vanguardia y libertades que anuncian el mundo que viene. La conquista del corazón a través del estómago adquiere aquí un entresijo artístico, en tanto el director revela a la cocina no como la mera ingesta para la subsistencia sino como un don de creación constante, que incluye la preparación de platos exquisitos, la innovación en los sabores, el manejo de utensilios y alimentos con una destreza admirable, para llegar a despertar, en nosotros los espectadores, las maravillas que nunca imaginamos. - El sabor de la vida, de Anh Hung Tran, está disponible en Prime Video. Una segunda oportunidad Como sonrisa final del año, ¿qué mejor que una comedia romántica que propone el amor en el otoño de la vida como una segunda oportunidad de encuentro y felicidad? Esa es la propuesta de la directora Nicole Holofcener, una de las olvidadas de la generación de los 90 -entre directores como Noah Baumbach o Richard Linklater, por mencionar otros dos asiduos al género que han conseguido más vítores-, quien ofrece esta historia de amor en tono menor, casi cotidiano, sin estertores de pasión o gritos de alborozo, guiada por el hallazgo de la compañía allí donde los miedos y las inseguridades la habían extraviado. Eva (la siempre excelente Julia Louis-Dreyfus) es una masajista y, si bien conoce a Albert (James Gandolfini, en su penúltima aparición en la pantalla) en una fiesta y comienza a salir con él con más expectativa que firme convencimiento, será el encuentro con Marianne (Catherine Keener), una poeta bohemia con la que traba amistad, la que opaque ese inicial encuentro. ¿Cómo operan los prejuicios en el destino de un amor en ciernes? ¿Y cómo inciden las miradas de los otros en la construcción de la propia? Las tensiones entre amistad y amor y las posibilidades de placer y compañía más allá del tamiz social son los recorridos que Holofcener propone desde un tono nada solemne, regado por un humor amable y ajeno a cualquier crueldad, que entiende lo amoroso como un terreno siempre fructífero, en el que las segundas oportunidades hay que perseguirlas hasta el cansancio, aun cuando se crean perdidas. - Una segunda oportunidad, de Nicole Holofcener, está disponible en Disney+.
Ver noticia original