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  • Hoy renacen los buenos deseos, la fe y la esperanza, pero es sólo el principio

    Chajari » Chajari al dia

    Fecha: 01/01/2026 00:07

    Hay cosas que razonablemente son inexplicables. Una de ellas es afirmar que al llegar el fin de año es el momento de hacer un balance. En realidad, el balance se lo puede hacer en cualquier momento, y además, cuando llega el 31 de diciembre, a las 12 de la noche, lo que cambia es el almanaque, el día. No se produce nada que sea excepcional. Hoy es fin de año, pero no siempre fue así. Desde que se cambió al calendario gregoriano en el año 1582, se celebra el fin de año cada 31 de diciembre. Pero esto no es igual para todos. El Año Nuevo Judío (Rosh Hashaná), por ejemplo, es otro. Por otra parte, el Año Nuevo Musulmán es en el primer día del Muharram (primer mes del calendario islámico). Citamos esto solamente a manera de ejemplo. A pesar que todo esto se sabe, llega el 31 de diciembre y se producen ciertas cosas que, como apuntábamos, podrían suceder en otro momento, pero suceden en esta fecha. Mañana iniciamos el nuevo año, el 2026, y solamente lo sabemos porque el calendario nos indica que lo dicho sucede, pero para algunas personas es un día como cualquier otro, porque no pretenden hacer ningún tipo de cambio en su vida cotidiana, no iniciarán el nuevo año prometiendo cambiar, o haciendo buenos propósitos con su vida, tal vez es porque se sienten satisfechos con la vida que llevan, o tal vez no estén satisfechos, pero no están dispuestos a hacer ningún cambio para mejorar su situación. Sin embargo, la inmensa mayoría tiene en esta fecha una mentalidad positiva, se llena de entusiasmo y de esperanza y no escatima los buenos deseos hacia los demás. Claro está que, comenzado el año, debemos observar la realidad y en ella las áreas de nuestra vida en las que debemos trabajar para poder ser mejor persona, mejor ser humano. Cada uno conoce sus debilidades y fortalezas. Sin duda, en las áreas en las que se es más débil será donde se deberá buscar la manera de fortalecerse y no solo por uno mismos, sino por las personas que nos demuestran su cariño, su afecto y que tenemos alrededor y con las que se convive. Es bueno sentirte en paz con uno mismo, porque al sentirte así, quiere decir que se está en paz con quienes se vive. No estamos solamente para vivir la vida; es necesario aprender que cada minuto, cada segundo que transcurre, debe tener un propósito positivo. Cada minuto, cada segundo, es irrepetible y único. No lo podemos repetir ni recuperar. Pero no solamente porque inicia un año nuevo hay que hacer buenos propósitos, porque los buenos propósitos se deben hacer a diario, cada día, comenzando con los miembros de la familia, ayudando en lo que se pueda a cada uno, incluso dar una mano a muchos que no se conoce, pero necesitan esa ayuda que uno le puede dar. Pasa lo mismo en el trabajo. ¿Por qué no ayudar a quien tiene un problema? No se debería esperar una fecha específica para iniciar con los buenos propósitos. Cada día hay que hacerlo, cada día es propicio. Si se pretende una vida mejor, no alcanzará con un brindis cada 31 de diciembre. Si se pretende lograr cambios para mejor en la vida hay que empezar ya, poco a poco, y no sólo con promesas que en un día se olvidan. No perder la fe, la esperanza, las ganas de hacer, la decisión para lograr ciertas cosas, es muy importante. Tan importante como aprender a valorar lo que la vida pone a nuestro alcance a cada momento. Por eso destacamos que cada 31 de diciembre renacen los buenos deseos, la fe y la esperanza, pero es sólo el principio. Los cambios no vendrán solamente con buenos deseos. Hay que obrar. Felicidades para todos; fe, esperanza y voluntad para, entre todos, hacer que el año venidero sea mejor.

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