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  • Identifican un mecanismo genético clave en la replicación del virus de la gripe aviar

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 30/11/2025 18:34

    La gripe aviar es una enfermedad infecciosa causada por virus de la influenza que afecta principalmente a aves y, en ocasiones, puede transmitirse a seres humanos y otros animales./Archivo REUTERS/Stephane Mahe La gripe aviar es una infección viral que afecta principalmente a las aves, pero en algunos casos puede transmitirse a los seres humanos. La capacidad de los virus de la gripe aviar para resistir altas temperaturas durante la fiebre humana despertó el interés de la comunidad científica. Ahora, investigadores de las universidades de Cambridge, Oxford y otras instituciones del Reino Unido, los Estados Unidos y Australia consiguieron descubrir el mecanismo genético que le otorga al patógeno esa sorprendente tolerancia al “calor” corporal. El gen PB1 otorga a la gripe aviar una resistencia única a las altas temperaturas corporales humanas, según un nuevo estudio científico (Freepik) El hallazgo, que se publicó en la revista Science, revela el papel central de un gen llamado PB1. Esta “pieza” genética permite a los virus aviares multiplicarse en ambientes mucho más cálidos que aquellos en los que los virus humanos prosperan. Este avance ayuda a entender por qué la gripe aviar puede mantener su agresividad aun en presencia de fiebre. La investigación estuvo dirigida por Matt Turnbull y Sam Wilson. El problema de la fiebre y la gripe aviar Investigadores del Reino Unido, Estados Unidos y Australia identifican el mecanismo genético que permite la agresividad de la gripe aviar durante la fiebre. (Imagen Ilustrativa Infobae) Los virus de la gripe humana habitualmente infectan el tracto respiratorio superior. Este sector tiene una temperatura menor que el resto del cuerpo, cerca de 33 grados. En cambio, los virus de la gripe aviar suelen prosperar en las aves acuáticas. Estas especies tienen un tracto digestivo con temperaturas mucho más elevadas, entre 40 y 42 grados. El equipo de investigación buscó entender por qué la fiebre, que eleva la temperatura del cuerpo, sirve para controlar mejor las infecciones de gripe humana, pero no logra el mismo efecto ante la gripe aviar. La pregunta principal fue si existe un mecanismo específico que le da a los virus de la gripe aviar una mejor tolerancia al incremento térmico provocado por la fiebre en humanos. Qué descubrieron sobre la gripe aviar La gripe aviar puede replicarse en ambientes cálidos, a diferencia de los virus de la gripe humana, según un estudio publicado en Science./Archivo REUTERS/Dado Ruvic/ Los investigadores emplearon modelos de ratón para analizar el impacto de la fiebre. Las pruebas se hicieron usando aumentos en la temperatura ambiente para elevar la temperatura corporal de los animales. Se utilizaron dos variantes del virus influenza tipo A. Primero, uno adaptado a humanos y, luego, otra variante modificada con el gen PB1 de origen aviar. Los ratones a los que se les provocó fiebre demostraron una diferencia importante en la evolución de la gripe. Con el virus humano, un alza de temperatura de 2 grados redujo la gravedad de la infección. En cambio, cuando se infectaron con la variante con el gen PB1 aviar, la fiebre ya no logró atenuar el cuadro. Los animales presentaron síntomas graves y los virus pudieron reproducirse igual. Modelos de ratón demuestran que la fiebre reduce la gravedad de la gripe humana, pero no afecta a la gripe aviar con gen PB1. (Crédito: Freepik) Los investigadores detectaron que el gen PB1 es clave. Permite que el virus de la gripe aviar se replique con eficacia aun cuando la temperatura corporal es alta por la fiebre. Este gen viral específico permite que el virus mantenga la producción de nuevas partículas virales en condiciones de estrés térmico que normalmente suprimirían la replicación del virus humano, explicaron los científicos. Detallaron que cuando se introdujo el gen PB1 de ave en el virus humano, se observó una notable resistencia a las temperaturas elevadas. Además, el equipo resaltó la importancia histórica. En pandemias como las de 1957 y 1968, el PB1 aviar ingresó en los virus humanos y aumentó su patogenicidad. Consecuencias y desafíos futuros El gen PB1 de origen aviar permite que el virus mantenga su capacidad de multiplicación incluso bajo fiebre alta. (Archivo AP) Al considerar los resultados, los investigadores propusieron que vigilar la genética de los virus aviares ayudará a anticipar posibles riesgos para la salud. Señalaron la necesidad de monitorear variantes zoonóticas y su capacidad para resistir la fiebre. Advirtieron que, aunque la fiebre suele considerarse beneficiosa para combatir infecciones, en el caso de la gripe aviar puede no ser suficiente. La investigación aclaró que se necesita más evidencia en humanos para cambiar recomendaciones sobre el uso de medicamentos que bajan la fiebre. Los científicos advierten que se necesita más evidencia en humanos antes de modificar recomendaciones sobre el uso de medicamentos para la fiebre en casos de gripe aviar (Imagen Ilustrativa Infobae) El trabajo utilizó un modelo animal. Por lo cual, los investigadores admitieron que las conclusiones aún no pueden trasladarse de forma directa a las personas. Sin embargo, sugirieron que estudiar el gen PB1 y otras variantes es clave para prevenir la aparición de amenazas pandémicas relacionadas con la gripe aviar.

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