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Parana » Radio La Voz
Fecha: 30/11/2025 15:03
A poco más de un año que se destapara una trama signada por la manipulación, el pastor evangélico Carlos Alberto Robledo fue condenado como el autor de un total de 166 casos de abuso sexual. Luego de aceptar un juicio abreviado, la Justicia de Morón lo sentenció a cumplir una pena de 15 años de prisión por un delito que, entre sus víctimas, también incluyó a menores de edad. La investigación, que derivó en la condena del líder de un templo llamado Ministerio de la Salvación, que funcionaba en sobre la calle Malarredo al 100 en Villa Tesei, se dio a conocer en junio de 2024, cuando 13 fieles denunciaron haber sido violadas en diversas oportunidades. El caso había quedado en manos de la titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 5 de Morón, Marisa Monti, que había habilitado varios canales para que otras presuntas víctimas pudieran contar su verdad. Así, la causa terminó por recolectar el testimonio de un total de 166 denunciantes, entre ellas, también jóvenes menores de edad. Después de que el expediente reuniera pruebas contundentes, el pastor aceptó que se realizara un juicio abreviado. El Tribunal Oral Criminal N° 3, a cargo del juez Federico Topino, consideró que la totalidad de los hechos fueron probados y lo declaró culpable. Según la sentencia difundida por Primer Plano Online, Robledo fue condenado por los delitos de “abuso sexual simple reiterado en 25 hechos; abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual con acceso carnal reiterado en 141 hechos, todos ellos agravados por haber sido cometido por un ministro de culto religioso”. También sumaron el cargo por corrupción de menores. El caso Luego de que los casos salieran a la luz, el Juzgado de Garantías Nº 1 de Morón, bajo la titularidad de Laura Mariel Pinto, confirmó el procesamiento y ordenó que ese mismo mes el acusado cumpla con una prisión preventiva. De acuerdo con las pruebas evaluadas en esa instancia, la causa contaba con material registrado entre 2020 y 2024. Además, reveló los métodos de manipulación y engaño que el pastor había utilizado para someter a sus víctimas. De acuerdo con los detalles a los que accedió Infobae, en uno de los casos, convenció a una mujer de que padecía una maldición que le impedía tener erecciones, solicitándole ayuda e insistiendo para que le practicara sexo oral. Así, el documento judicial señaló que, “ante el temor reverencial y el fuerte dominio psicológico que el nombrado ejercía sobre ella, la sometió sexualmente”. En otra situación, el pastor realizó un pedido sexual a una mujer que se negó a acceder. Frente a la negativa, le manifestó que no lo había logrado porque estaba con otros hombres, que estaba endemoniada y que, si no se confesaba, nunca alcanzaría la libertad espiritual. En este sentido, el expediente determinó que el acusado recurría a argumentos religiosos para justificar sus exigencias y presionar a las víctimas. No obstante, la manipulación emocional también fue una constante en el accionar de Robledo. Según consta en la causa, a una de las mujeres le dijo que era mala y que no lo amaba como pastor, por lo que concluyeron que logró quebrar su voluntad “debido al temor reverencial y fuerte dominio psicológico que ejercía sobre ella”. Cuando la víctima se resistía, el pastor la obligaba, diciéndole que era su castigo, que llevaba otra vida fuera de la iglesia y que la trataría como a una prostituta. Además, la amenazaba con arruinar a su familia y le advertía que, si se alejaba de la iglesia, se apartaría completamente de Dios. “Si hablaba con alguien respecto a lo que él le hacía, la iban a tratar de loca y la llevarían a un hospital psiquiátrico”, consta en el expediente, respecto a las otras estrategias utilizadas por el condenado para someter a sus víctimas. Otra denunciante relató que Robledo la forzó a beber una infusión que la dejó debilitada. A raíz de esto, el pastor la engañó diciéndole que su malestar se debía a su espíritu y que, a pesar de haberle extraído el útero en una intervención médica, tenía fe en que, si estaba con él, Dios le daría un hijo y que Dios la había apartado para él. En el escrito se describió el episodio de la siguiente manera: “Se acercó hasta el sillón en donde se encontraba la víctima, quien aún se hallaba debilitada y adormecida por la infusión que el agresor le había ofrecido, le sacó la parte de abajo de la ropa, se bajó su pantalón y la accedió carnalmente”. En el testimonio de otra de las víctimas, el líder religioso le aseguró que, si no cambiaba y no seguía a Dios, terminaría siendo lesbiana y prostituta a los 23 años, porque así se lo había revelado Dios. El pastor afirmaba que todo lo que hacía con ella y con otras chicas era por amor y que él solo cumplía la voluntad divina. “Él solo hacía lo que le decía Dios”, apuntó. En el relato de una de las víctimas más jóvenes, una chica de 13 años, se expuso la violencia y las amenazas a las que eran sometidas las denunciantes. La menor, que intentó defenderse arrojándole una computadora en la cabeza para evitar el abuso, fue intimidada por Robledo, quien le dijo: “Nadie te va a creer porque estás endemoniada”, y la amenazó con matarla.
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