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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 30/11/2025 04:45
Con una formación que va desde diferentes estilos de danza al canto, la joven artista apuesta a sus sueños (Ivanna Mazza) El teatro musical argentino suma una protagonista con luz propia. Y tiene nombre propio, Isabel Elías Barón es la artista emergente que, tras años de formación y búsqueda personal, hoy se libera del rótulo de “la hermana de” para brillar por mérito propio. Hija menor de una familia donde el arte fue siempre refugio y motor, Isabel atravesó desde pequeña pérdidas personales profundas, la influencia de una madre llena de creatividad y el impulso de hermanos ligados a la música y la actuación. En una charla exclusiva con Teleshow, se anima a recorrer su historia, las dudas de infancia, la construcción de una identidad propia y el equilibrio entre la pasión y la vulnerabilidad. Desde que tiene memoria, el arte formó parte de su vida cotidiana: primero en los juegos familiares junto a sus hermanos Jimena y Federico, luego en escuelas con fuerte impronta creativa y, más tarde, en un recorrido profesional nutrido de diferentes disciplinas que fueron desde la danza al perfeccionamiento vocal. Con tan solo 29 años, Isabel abraza la experimentación y el aprendizaje permanente, y confiesa que el escenario, como lugar de adrenalina, riesgo y contacto directo con el público, es donde más viva se siente, aunque también disfruta la cámara y sueña con el cine. Ya consolidada como una de las protagonistas de Alberdi, el musical éxito de la temporada que retrata la vida de Juan Bautista Alberdi, Isabel mira el futuro con deseo de crecer: sueña con temporadas largas, proyectos propios y, sobre todo, seguir fiel a un mandato que trasciende el apellido. Y en cada paso, demuestra que el arte y la resiliencia pueden ir de la mano para construir una carrera singular y honesta. –¿Recordás el primer momento en que sentiste que el arte era parte de tu vida? –La verdad es que siento que el arte fue parte de mi vida desde que tengo memoria, por mi familia. Sin embargo, mi primer recuerdo de escenario fue en Brasil, en un Club Med, yo era muy chica y nos disfrazamos en un show infantil: fui una flor y después una cebra. Lo extraño es que recuerdo poco y nada del momento real, pero sí esa mezcla de emociones de estar con mis hermanos en el escenario. Yo estaba acompañada de ellos y eso era lo que más seguridad me daba. Isabel, disfrazada de cebra, en el primer recuerdo que tiene ligado al arte (Gentileza de Isabel Barón) –¿En qué momento sentiste de verdad que lo artístico era tu camino? –Creo que fue natural. En mi hogar siempre hubo música, o algún instrumento... Mi mamá compone, mi tía es música, mis hermanos también, aunque Fede ahora no lo haga de forma profesional. La variedad de música que yo escuché en mi vida y que escucho hoy en día varía entre jazz, rock nacional, pop y también música clásica. En el colegio que fui, el Jean Piaget, que mis abuelos fundaron, había mucho arte también: actos, teatro, canto, talleres de carpintería y plástica. Siempre estuve rodeada de arte. A los cuatro años empecé Danzas Árabes y después hice clásico, aunque admito no es mi fuerte. Después hice jazz, tap, flamenco, hip hop, reggaetón... Desde que arranqué a tomar clases, no frené. –¿Tu mamá fue una persona clave a la hora de elegir ese camino? –Mi mamá siempre nos acompañó en lo que elegimos, nunca nos obligó. Nos llevó, nos trajo, nos acompañó desde la locura más linda. Siempre tuve la compañía de ella. No es que me crié en familia de médicos y de golpe me gustó el arte, el ambiente era artístico y me di cuenta de que me gustaba bailar, que la música me movilizaba. Apenas tuve la oportunidad, empecé canto y luego actuación. La influencia de mis hermanos fue clave, al ser la menor adquirís mucho. Incluso desde la actividad más simple uno quiere hacer lo que hacen los hermanos mayores. Por suerte, tuve apoyo, no presión. "Mi mamá siempre nos acompañó en lo que elegimos, nunca nos obligó", asegura Isabel sobre Gabriela, quien tiene un rol importante en su vida (@isabaronok) La joven artista se dedica a múltiples disciplinas como canto, baile y actuación (Kaladani) –¿Sentís que eso te ayudó a probar cosas nuevas? –Mi signo solar es piscis. Entonces mi cabeza sueña más allá de lo que sea posible. Me es fácil volar con la imaginación. Me siento una persona creativa, y bastante dinámica y hábil para cosas que incluso nunca probé. Me doy fe y me interesa, soy curiosa en probar. Este año empecé cerámica, que nunca había hecho, y me encantó, siento que soy buena y tal vez es algo con las manos que nunca había hecho. Toco la batería, el piano, guitarra... En pandemia aprendí teclado, porque en casa hay varios instrumentos, y le agarré la mano enseguida. Tengo facilidad para aprender y si se me brinda la oportunidad de probar cosas nuevas, las agarro. –¿Hubo presión para que estudiaras una carrera tradicional o fue tuya la decisión de ir hacia el arte? –No particularmente, porque yo perdí a mi papá cuando tenía 11 años. Fede y Jime tienen un papá, yo tengo otro papá, compartimos mamá. Nunca fue que mi vieja me dijo: “¿Terminaste el secundario? Andá a estudiar algo con título”. Por suerte no, siempre tuve el apoyo y acompañamiento de ella y de mis hermanos. Terminé el secundario y dudé. Amo los animales y empecé el CBC de veterinaria pero no era lo mío, no me sentía cómoda en otro ambiente. El arte me da herramientas con las que conecto desde otro lado; cuando volví a las clases de teatro y canto me di cuenta que ese era mi lugar. Pese a que intentó estudiar la carrera de Veterinaria, Isabel siguió el llamado del arte (Kaladani) –¿Cómo fue tu formación técnica? –Además de danzas árabes, clásico, jazz, tap, flamenco, reggaetón, hice canto comedia musical desde los 15. Fueron ocho años de clases de canto, que me dieron muchas herramientas. Hoy ya sé cómo prepararme y qué cosas evitar antes de cada función, pero nunca dejaría de perfeccionarme. Ahora, además de teatro, bailo en eventos, tengo un emprendimiento de moda circular, y hace tiempo empecé la carrera de la carrera de Artes Dramáticas en la UNA, que hago a mi ritmo. No paro porque si no me aburro. "No paro porque si no me aburro", explica Isabel ante la gran cantidad de actividades que realiza a diario (Ivanna Mazza) En el último tiempo, Isabel deslumbra con su participación en Alberdi, el musical (Gentileza de Isabel Barón) – Tu hermana Jimena ya estaban en el ámbito, ¿crees que el apellido te pesó o te dio impulso? – Es un orgullo ser su hermana, es una referente, pero siempre quise hacer mi propio camino. Tener el apellido ayuda, pero hago todo lo posible por no depender de él. Audiciono, mando mi portfolio, busco mis propios proyectos. Jime nunca me presionó, siempre me aconsejó y fue súper compañera. –¿Qué sentiste la primera vez que saliste sola a un escenario profesional? –Un vértigo total. La ansiedad que tenía era enorme, recuerdo que la primera vez que me subí sola y sabía que la función era mi responsabilidad, terminé llorando muchísimo en el camarín. Era una mezcla rara de miedo, felicidad y ganas de salir corriendo pero también de quedarme. Pero una vez que salís, y sentís la reacción del público y la energía de tus compañeros, sabés que ese es tu lugar. –Respecto a tus últimos proyectos, ¿cómo llegaste a El Barro y a Alberdi, el musical? –En El Barro fue a través de audiciones. Ahí hice mi primer casting grande, no quedé para el papel que quería, pero luego me llamaron para hacer un bolo, fue hermoso por la experiencia de set y ver gente de trayectoria. Respecto a la obra, Pablo Flores Torres me conocía ya de talleres de montaje y me propuso sumarme a Alberdi. Es un gran sueño cumplido porque puedo hacer canto, baile y actuación en el mismo show. El grupo es hermoso, muy horizontal y creativo; empezamos con función semanal, ahora crecemos, tenemos gira a Rosario y ojalá temporada en verano. Me encantaría tener muchas funciones seguidas y llegar a más público. Por otro lado, también trabajo como bailarina para eventos privados. La artista se crió en una familia donde el arte, especialmente la música, la fue guiando hasta su vocación (@isabaronok) "Tener el apellido ayuda, pero hago todo lo posible por no depender de él", comenta la artista al referirse a su hermana, Jimena (@isabaronok) –¿Cómo fue investigar el personaje de Ignacia Gómez de Calva para Alberdi y dar vida a una mujer poco conocida de la historia? –Al principio, no sabía bien de quién se trataba porque no hay mucha información: solo cartas de ella y Alberdi, una foto en Internet, nada de Wikipedia. Investigamos mucho, Pablo se leyó las ochenta cartas entre Ignacia y Alberdi y así fuimos armando el personaje. Lo interesante es darle una impronta propia y que el público conozca una historia desconocida. Además, la obra tiene la particularidad de tener casi la misma cantidad de personajes mujeres que hombres, y eso está bueno, porque da visibilidad a mujeres de la historia argentina que no suelen aparecer en los libros escolares. Arriba de las tablas, Isabel encarna a Ignacia Gómez de Calva (Norberto Salazar) En medio del éxito de la obra, la figura emergente busca seguir creciendo en su carrera (Ivanna Mazza) –¿Te siguen sorprendiendo y desafiando los personajes después de varias funciones? –Sí, aunque llevamos ocho funciones, sigo investigando y sumando cosas al personaje, sobre todo por sugerencias constructivas de amigos, familiares, compañeros. Siempre se puede hacer mejor, no me quedo quieta. Después de una coreo intensa tengo que cantar, entonces entreno mucho para controlar la respiración y lograr la mejor performance posible. –¿Te sentís más cómoda frente a cámara o en el escenario? –Me gustan las dos cosas, pero creo que el escenario es mi lugar preferido. Grabar videos, hacer cosas audiovisuales, está buenísimo porque te permite perfeccionar, editar, probar mil veces si querés. Pero el teatro es irrepetible, sucede una sola vez cada vez y tiene mucho de emoción del momento. Igual, no descarto seguir probando literalmente de todo: me gusta aprender cosas nuevas y a futuro me gustaría hacer tele, cine, series. "Creo que el escenario es mi lugar preferido", destaca al poner en balance qué lugar prefiero a la hora de trabajar (Joaquín Rodolico) –¿Qué consejo le darías a alguien que quiere empezar en el arte o no se anima? –Que se animen, que disfruten, que no se dejen frenar por la comparación, las opiniones externas ni el odio en redes. Hay que rodearse de gente que acompañe y ayude. No se logra nada de un día para el otro, pero si es tu pasión y luchás por tus sueños siendo auténtico, todo puede llegar.
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