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» La Capital
Fecha: 31/08/2025 15:10
Fabbiani cree que puede revertir el mal presente futbolístico de Newell's. Se aferra como un león a la Copa Argentina. El entrenador de Newell’s vivió con intensidad el duelo ante Barracas Central. “Ahora es tiempo de poner la cara y comer mierda”, dijo en redes sociales. Newell's está bloqueado. No puede salir a flote en su juego ni en los resultados. El viernes por la noche coleccionó una nueva derrota de local ante Barracas Central y así agudizó su crisis deportiva en el Clausura. El equipo está muy relegado en todas las tablas, los niveles individuales son muy bajos y la tentadora zanahoria que lo mantiene con una luz de ilusión en el horizonte es la Copa Argentina. Tras la caída con el Guapo el vestuario leproso fue un manojo de especulaciones de todo tipo, hasta que este sábado el técnico Cristian Fabbiani en redes sociales dio “la cara”, como el mismo dijo, y despejó las dudas: el Ogro sigue en su cargo y quiere revertir esta situación. “Hay que poner la cara y comer mierda”, destacó. En el ciclo del DT hay un claro punto de inflexión. Porque cuando tomó el equipo hace justo una rueda logró levantarlo anímica y futbolísticamente para hacerlo competitivo y hasta quedó a dos puntos de meterse en zona de play-offs. Pero tras la pretemporada, con la llegada de los refuerzos y la partida de algunos titulares como Keylor Navas, Tomás Jacob y Mateo Silvetti, entre otros, el equipo se vino a pique en su solvencia y productividad. Leer más: Cristian Fabbiani habló por primera vez tras la derrota de Newell's en el clásico rosarino Newell's arrancó mal el Clausura En las siete fechas jugadas del Clausura logró sumar apenas seis puntos sobre 21 unidades. Todavía no ganó de local, donde cayó con Banfield y Barracas y empató con los santiagueños. La única victoria fue en la lejana primera fecha en la visita a Independiente Rivadavia de Mendoza. Pero sin dudas lo más doloroso y lo que encendió las alertas fue el traspié en el clásico, que si bien fue en el marco de un partido parejo y por la mínima diferencia, los hinchas cuestionaron el planteo demasiado cauteloso que dispuso entrenador. Así, con tanta mezquindad, era muy difícil cortar la racha adversa con el archirrival y algo se dañó en la relación entre el Ogro y la buena consideración que todavía le tiene el grueso del pueblo leproso. La herida del clásico El clásico es una herida abierta al punto que al término del partido del viernes con Barracas en el Coloso retumbó un rato: “que se vayan todos, que no quede ni uno sólo”, repartiendo culpas entre todos los actores del mundo rojinegro, tanto dentro como fuera de la cancha. Fabbiani otra vez como tras el derbi prefirió no hablar con la prensa, decisión que puede ser entendible por la calentura y el fastidio que le generó una nueva derrota. Leer más: Newell's anunció la llegada de un refuerzo en la previa del partido ante Barracas en el Coloso "Hablar dentro de la cancha" Lo que tiene que hacer el Newell’s de Fabbiani es “hablar adentro de la cancha”, con juego, determinación, consistencia y competitividad los noventa minutos, ya que en los segundos tiempos el equipo siente el trajín. Newell’s además tiene que recuperar la autoestima, forzar su propio destino aunque cometa errores y no esperar como único recurso que el rival se equivoque para lastimarlo. Sin dudas en este escenario el 17 de septiembre será un día clave para la suerte de Newell’s en lo que resta del 2025. Ese día jugará ante Belgrano de Córdoba por un boleto a la semifinal de la Copa Argentina, una chance inmejorable de quedar a tiro de un título y Fabbiani se aferra como un león a ese sueño. Igual para eso debe reconvertir a su equipo, resetearlo, darle una vuelta de tuerca porque así no funciona. Tiene un par de semanas para encontrar la salida del laberinto en que se metió.
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