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Concepcion del Uruguay » La Calle
Fecha: 31/08/2025 10:10
Karl Ehn nació en Viena el 1º de noviembre de 1884 y murió en su ciudad natal el 26 de julio de 1959. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Viena, donde fue discípulo de Otto Wagner, arquitecto que formó parte del grupo de artistas de la “Secesión” vienesa. Wagner influyó de manera decisiva en la carrera de Ehn, inculcándole un enfoque que se alejaba tanto de los planteos academicistas como de la ortodoxia de las vanguardias; combinando funcionalidad, rigor geométrico y una peculiar sensibilidad estética orientada al simbolismo. Tras graduarse, Ehn ingresó en 1908 al Servicio de Arquitectura del Ayuntamiento de Viena, donde trabajaría hasta 1950, consolidándose como un profesional clave en la construcción de viviendas sociales. Tras la Primera Guerra Mundial, Viena se encontraba en medio de una profunda crisis socioeconómica, y en un momento de gran turbulencia política. La disolución del Imperio austrohúngaro dejó a Austria como una nueva república parlamentaria, con un territorio reducido y una economía colapsada, y a Viena como su ciudad capital enfrentada a una conflictiva situación social, con alto desempleo y enormes contingentes de población viviendo en condiciones deplorables. En este escenario, entre 1919 y 1933, el Partido Socialdemócrata, a cargo del gobierno municipal, impulsó un ambicioso programa de construcción de viviendas, en el marco de un conjunto de profundas reformas en las políticas públicas, en un período que conoce como la «Viena Roja». Las obras de ese período, en las que se priorizó la construcción de viviendas adecuadas para los trabajadores, transformaron la ciudad y trascendieron la “Viena roja”, influyendo en la evolución posterior, al punto tal de que hoy en día Viena sigue siendo pionera en materia de políticas habitacionales y una de las ciudades que puede exhibir mayores logros en esta cuestión, en el contexto de una democracia liberal con economía capitalista y con un Estado que reconoce derechos sociales básicos y asegura de manera efectiva un piso mínimo de acceso a tales derechos. Entre los arquitectos que dieron forma a esta realidad que en algún momento pudo constituir un proyecto utópico sobresale la figura de Ehn, cuya obra maestra, el Karl-Marx-Hof, se convirtió en el emblema de esta reforma urbanística. Antes de su proyecto más famoso, Ehn diseñó obras que mostraban su evolución estilística. En 1925, con el conjunto de viviendas Bebelhof, Ehn comenzó a acercarse a las vanguardias, pero con un estilo propio. Este conjunto de viviendas, a 100 años de su construcción, se encuentra en perfecto estado de conservación y sigue albergando familias que viven en un barrio tranquilo pero cercano al centro, bien dotado de equipamientos comunitarios y con buen acceso a redes de transporte público. Este conjunto residencial cuenta con 301 departamentos dispuestos en torno a un patio central, ocupando toda una manzana. El nombre del complejo recuerda a August Bebel, figura emblemática de la socialdemocracia alemana. Construido entre 1927 y 1930, el Karl-Marx-Hof es un superbloque de más de un kilómetro de longitud que alberga 1.382 viviendas de entre 30 y 60 m², diseñadas para unas 5.000 personas. Este complejo no solo respondía a la necesidad de vivienda, sino que también encarnaba los ideales de la Viena Roja. Financiado por el impuesto Breitner, que gravaba consumos suntuarios y a los propietarios, el proyecto integraba servicios comunitarios como lavanderías, guarderías, una biblioteca, una farmacia, correos y amplias zonas verdes. Solo el 18,5% de los 156.000 m² del terreno se edificó, dejando el resto para espacios recreativos y jardines, un lujo para la clase obrera de la época. El diseño del Karl-Marx-Hof es monumental, con una fachada simétrica de revestimiento amarillo y detalles rojizos en torres, culminando en un bloque central con arcos que evocan un arco triunfal. Ehn logró una síntesis entre funcionalidad racionalista y simbolismo épico, dotando al complejo de una estética que reflejaba ideales de progreso y justicia. Las torres y pasajes centrales, junto con los motivos salientes en las fachadas, crearon una imagen poderosa, casi de fortaleza, que se convirtió en un símbolo de resistencia, especialmente durante la Guerra Civil de 1934, cuando el edificio fue bombardeado por fuerzas fascistas. Cabe señalar que Karl Ehn no era un militante social demócrata. Aunque trabajó bajo la administración de ese partido, su trayectoria sugiere una postura más bien pragmática antes que ideológica. Antes de unirse al ayuntamiento, colaboró con Max Fabiani, un discípulo de Wagner vinculado a la monarquía de los Habsburgo. Esta neutralidad contrasta con la carga simbólica de sus obras, que encarnaban los ideales de la Viena Roja. Según Owen Hatherley, “sencillamente, es la clase de edificio por el que uno podría imaginarse que la gente daría su vida. Y, sin embargo, su arquitecto, Karl Ehn, no era un activo socialista. Siguió ocupándose de sus encargos tras el golpe fascista de 1934 y trabajó incluso para los nazis tras la anexión de Austria, cuatro años más tarde. Pese a la desenvoltura del diseño, éste provenía de las instrucciones, no de las inclinaciones políticas o incluso arquitectónicas del diseñador. Por el contrario, procedía de la intersección de las necesidades de la ciudad de Viena de viviendas de gran densidad en los barrios del centro y del tipo de ideas arquitectónicas de la capital del imperio de los Habsburgo a principios del siglo XX”. La Viena Roja, durante el gobierno socialdemócrata, significó la construcción de unas 64.000 viviendas en 15 años, albergando a un cuarto de millón de personas. Este programa transformó la ciudad y estableció un modelo de vivienda social que sigue siendo referencia mundial. A diferencia de las propuestas modernistas de Alemania o Francia, que priorizaban la industrialización, Viena optó por técnicas constructivas tradicionales, aprovechando la mano de obra local y las fábricas de ladrillo, lo que generó empleo en un contexto de crisis. El legado de Ehn trasciende el Karl-Marx-Hof. Durante su carrera, diseñó un total de 2.716 viviendas. En 1934, uno de cada diez vieneses vivía en una vivienda social. Pero la hegemonía de la socialdemocracia llegaría a su fin abruptamente cuando Engelbert Dollfuß, del Partido Socialcristiano, disolvió el Parlamento y ordenó al ejército disparar contra el Karl-Marx-Hof en la guerra civil de febrero de 1934. Perdieron la vida más de 350 personas. Tras los bombardeos de 1934, el Karl-Marx-Hof fue restaurado en 1950 y renovado entre 1989 y 1992, albergando hoy un museo en su antigua lavandería. Karl Ehn personificó la capacidad de la arquitectura para formar parte de procesos de transformación social. Su trabajo en el Karl-Marx-Hof dio forma física a una visión de equidad e integración social. Este superbloque no solo resolvió necesidades prácticas, sino que se convirtió en un símbolo de resistencia y esperanza. La Viena Roja, con Ehn como uno de sus principales artífices, demostró que algunas utopías urbanas pueden hacerse realidad, dejando un legado que sigue inspirando a arquitectos, urbanistas y decisores políticos en la búsqueda de ciudades más equitativas. «Algún día, estas piedras hablarán por nosotros», profetizó el alcalde Karl Seitz durante la inauguración del Karl-Marx-Hof el 12 de octubre de 1930 en Heiligenstadt. Y las piedras siguen hablando, porque como sostuvo Octavio Paz, la arquitectura es el testigo insobornable de la Historia. Fuentes: https://www.sinpermiso.info/textos/la-arquitectura-como-poltica-e-ideologa-el-karl-marx-hof-de-viena https://www.revistaad.es/diseno/iconos/articulos/podemos-aprender-viviendas-sociales-viena-roja/28959 https://archxde.com/arquitectos/ehn-karl/ https://www.wien.info/es/arte-y-cultura/viena-roja/100-a%C3%B1os-de-la-viena-roja-337616
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