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» Elterritorio
Fecha: 31/08/2025 07:11
Este trastorno del aprendizaje de base neurobiológica impacta en la fluidez lectora y la escritura; detectarlo a tiempo permite un mejor acompañamiento. domingo 31 de agosto de 2025 | 3:00hs. La psicopedagoga brindó recomendaciones para incluir a chicos con dislexia. La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje de origen neurobiológico que no guarda relación con la inteligencia, pero que afecta directamente la lectura y la escritura. Incide en la precisión, la fluidez y la comprensión lectora, impactando en la trayectoria educativa de niños y adolescentes. Por este motivo, conocer sus manifestaciones, síntomas y abordajes resulta fundamental para garantizar la inclusión en el aula y un acompañamiento integral desde la escuela, la familia y los profesionales. “La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje de base neurobiológica que afecta la precisión, fluidez y comprensión lectora. No está relacionada con la inteligencia, sino con dificultades en el procesamiento fonológico y la automatización de la lectura y escritura”, explicó la licenciada en Psicopedagogía Natalia Aída Papatolios, matrícula profesional Nº 073 del Colegio de Psicopedagogos de Misiones. En este sentido, la especialista aclaró que en niños y adolescentes suele manifestarse a través de la dificultad para reconocer palabras escritas, errores frecuentes de lectura como omisiones, sustituciones o inversiones, problemas de ortografía y escritura espontánea, además de una lectura lenta y poco fluida. “Los principales síntomas que pueden alertar a padres o docentes son el retraso en el aprendizaje de la lectura y la escritura, la dificultad para recordar letras, sonidos y palabras, los problemas para seguir secuencias como los días de la semana o las tablas, la baja comprensión lectora, la evitación de tareas que impliquen leer o escribir y la baja autoestima y frustración escolar”. Asimismo, la profesional precisó que la detección es más frecuente entre los 7 y 9 años, etapa en la que se intensifica la exigencia en lectura y escritura. No obstante, advirtió que en el nivel inicial ya pueden observarse signos tempranos, como la dificultad para aprender rimas, confundir palabras semejantes o un retraso en la adquisición del lenguaje. “Se estima que la dislexia afecta aproximadamente al 5-10% de la población escolar a nivel mundial y en Argentina ronda entre el 10% y el 15%. Es uno de los trastornos del aprendizaje más frecuentes en la edad escolar”, indicó Papatolios. De igual manera, señaló que es aconsejable acudir a un profesional cuando un niño presenta dificultades persistentes en lectura y escritura después de un período razonable de enseñanza, si existen antecedentes familiares de dislexia o cuando se observa desmotivación, frustración o bajo rendimiento académico pese a un esfuerzo sostenido. “El psicopedagogo es quien generalmente realiza el diagnóstico, pero también pueden intervenir neuropsicólogos, psicólogos infantiles con formación en evaluación cognitiva y pedagógica, neurólogos infantiles o médicos especialistas en neurodesarrollo para descartar otras causas”. Además, la licenciada remarcó que el trabajo debe realizarse siempre de manera interdisciplinaria, ya que esa mirada integral permite acompañar de forma más efectiva a cada estudiante. “Desde la escuela se puede acompañar a un niño con dislexia adaptando actividades y tiempos de evaluación, utilizando material visual, auditivo y multisensorial, evaluando más por contenidos que por ortografía, favoreciendo la participación oral y promoviendo un ambiente de apoyo y comprensión”, detalló la profesional. Por otra parte, observó que los docentes pueden aplicar múltiples estrategias para favorecer la inclusión educativa. Entre ellas, destacó el uso de tipografías claras y materiales impresos accesibles, la necesidad de dar consignas simples y por escrito, la posibilidad de permitir apoyos como reglas espaciadoras de lectura y escritura, reglas Grip, así como herramientas tecnológicas como notebooks, lectores de texto, audiolibros, correctores y calculadoras. También consideró importante reforzar positivamente los logros y promover actividades cooperativas en el aula. “El rol de la familia es fundamental porque es allí donde el niño puede ser valorado o desestimado en mayor medida. Se recomienda que los padres y hermanos compartan lecturas de todo tipo: cuentos, chistes, historietas, cómics, listas de supermercados, recetas o carteles. También es importante fomentar juegos con palabras, rimas y canciones, no sobreexigir en las tareas, sino acompañar, estimular la confianza en sus capacidades y valorar los intereses y talentos más allá de la lectura y escritura”, mencionó. En cuanto a los tratamientos más efectivos, la especialista puntualizó que la intervención psicopedagógica especializada resulta clave, ya que se apoya en programas de enseñanza explícita de lectura y escritura. También recomendó métodos multisensoriales que integren vista, oído y movimiento, el entrenamiento en conciencia fonológica y ortográfica y el uso de tecnologías de apoyo como software lector, audiolibros o dictado por voz. “Los equipos interdisciplinarios son clave porque permiten una mirada integral. Yo particularmente trabajo siempre en conjunto con la fonoaudióloga y docente de grado, pero según sea el caso puede incluir psicopedagogos, psicólogos, docentes de apoyo, neurólogos y otros profesionales. La idea es diseñar y coordinar estrategias conjuntas entre escuela, familia y salud”. Del mismo modo, hizo hincapié que la inclusión social de un niño con dislexia también debe fomentarse fuera del ámbito escolar. En ese marco, resaltó la importancia de sensibilizar a la comunidad educativa y social, recordando que cada 8 de octubre se conmemora el Día de la Dislexia, con el objetivo de concientizar sobre el trastorno y los desafíos que enfrentan quienes lo transitan. “Es importante promover actividades extracurriculares en las que el niño pueda destacar, como el arte, el deporte o la música, reforzando sus talentos y brindando espacios donde se valore la diversidad de aprendizajes”, agregó la profesional. Finalmente, la licenciada recordó que la provincia de Misiones adhirió a la Ley Nacional Nº 27.306, conocida como Ley DEA, a través de la Ley provincial Nº 196. “Este marco establece el abordaje integral e interdisciplinario de las dificultades específicas del aprendizaje, como la dislexia, asegurando la detección temprana, el diagnóstico, el tratamiento y la capacitación de los docentes en Misiones”.
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