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Gualeguaychu » El Dia
Fecha: 31/08/2025 01:21
María Laura Broggi es una apasionada por el “trekking” de alta montaña desde hace una década y en febrero de este año se propuso dos objetivos: uno de ellos, ya lo cumplió y fue escalar el pico más alto del continente americano, el Cerro Aconcagua, ubicado en el Parque Provincial Aconcagua (Mendoza), a 6.962 metros sobre el nivel del mar. Ahora, la misión se encuentra en el otro lado del océano Atlántico: el ascenso al volcán del Monte Kilimanjaro, que se halla a 8.895 m. s. n. m. y ubicado al Noroeste de Tanzania, cerca de la Frontera con Kenia. En comunicación con Ahora ElDía y a minutos de iniciar el desafío, que comenzó este sábado (8 am hora local, 2 am de Argentina), María Laura Broggi contó sus expectativas sobre la nueva aventura extrema, esta vez a casi 10.300 kilómetros de distancia de su tierra natal. La gualeguaychuense de recorrida por las calles de Moshi, días previos al ascenso. “Estoy en Moshi, Tanzania, desde el jueves. Vinimos junto a nueve amigos, a través de una empresa cordobesa, a hacer el ascenso a la cima del volcán Kilimanjaro. La travesía tiene un total de siete días y la ruta que vamos hacer para llegar a la cumbre se llama Machame. La característica que tiene el escalar esta montaña es que comenzamos por una selva, donde hay muchas probabilidades de lluvia. Después pasaremos por una zona más abierta que se llama páramo, que es como un bosque bajo”, contó sobre los primeros días de la travesía y completó: “Luego seguimos por un terreno más desierto y terminamos en la cumbre con los glaciares”. Sobre la preparación para el desafío en tierras africanas, la también jugadora de vóley en Racing e integrante de la comparsa Papelitos detalló: “Este año vengo de hacer el ascenso al Aconcagua, entonces llego entrenada, además de respetar una buena alimentación y descanso. Por eso buscamos nuevas aventuras en otro continente con todo lo que significa: culturas y climas distintos, fuera de lo que es nuestra cordillera. Como siempre decimos los montañistas ‘buscando nuevas cimas’”. “Este año vengo de hacer el ascenso al Aconcagua, entonces llego entrenada, además de respetar una buena alimentación y descanso. Por eso buscamos nuevas aventuras en otro continente con todo lo que significa: culturas y climas distintos, fuera de lo que es nuestra cordillera”. “Ahora surgió la posibilidad de hacerlo en este lugar maravilloso y este sábado empezamos la escalada que finalizaremos el viernes con el descenso, ya que el jueves llegaremos a Uhuru Peak (5.895m.), el punto más alto de África. El clima aparenta no ser hostil y creo que nos va a acompañar. Esperemos que salga todo como lo planeamos y deseamos, y podamos coronar con la cumbre en este hermoso continente”, completó. La montañista local en un mercado callejero de Tanzania. La estadía de la gualeguaychuense, de 45 años, y su grupo, no será solamente deportivo, ya que también disfrutarán unos días de los paisajes naturales de Tanzania. Tras el descenso del Kilimanjaro, al día siguiente saldrán hacía el Parque Nacional Tarangire, conocido por sus grandes manadas de elefantes y abundante vida salvaje. Allí, el domingo, vivirán la experiencia del safari en el cráter de Ngorongoro, lugar donde tendrán la oportunidad de avistar rinocerontes negros, leopardos, guepardos y una gran variedad de aves, antes de emprender el regreso a Argentina el lunes 8. El majestuoso Kilimanjaro, techo de África Ubicado al noreste de Tanzania, cerca de la frontera con Kenia, el monte Kilimanjaro se erige como el punto más alto de África con 5.895 metros sobre el nivel del mar. Esta imponente formación volcánica inactiva está compuesta por tres conos principales: Kibo, Mawenzi y Shira. En el Kibo se encuentra el Uhuru Peak, la cima que atrae a miles de montañistas de todo el mundo. La primera ascensión documentada al Kilimanjaro tuvo lugar el 6 de octubre de 1889, cuando el alemán Hans Meyer, el austriaco Ludwig Purtscheller y el guía local Yohanas Kinyala Lauwo alcanzaron su cumbre. Desde entonces, la montaña se convirtió en un emblema natural y cultural del continente africano. Es además la montaña aislada más alta del planeta, visible desde cientos de kilómetros a la redonda. Su ascenso no requiere técnicas avanzadas de alpinismo, aunque los desafíos se centran en la altitud extrema y las bajas temperaturas que ponen a prueba la resistencia de los visitantes. Las nieves perpetuas que coronan la cima, inmortalizadas en la literatura por Ernest Hemingway, se encuentran en rápido retroceso debido al cambio climático, lo que añade un valor simbólico a cada expedición. Entre las rutas más populares para alcanzar la cumbre se destacan Marangu, conocida como la más clásica; Machame, apodada la “Whiskey Route” por su dureza; además de Lemosho y Rongai, que ofrecen diferentes perspectivas del paisaje. El Kilimanjaro no solo representa un desafío deportivo, sino también un ícono natural que refleja la riqueza geográfica y ambiental de África, además de ser un recordatorio de la urgente necesidad de preservar su entorno único.
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