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» Tu corrientes
Fecha: 30/08/2025 20:22
En la madrugada del 31 de agosto de 1997, en el túnel del Pont de l’Alma en París, moría Diana Spencer, princesa de Gales y eterna “reina de corazones” del pueblo británico. Han pasado 28 años desde aquella tragedia que conmovió al mundo, pero mientras la Familia Real guarda silencio absoluto y no organiza ningún acto oficial en su memoria, miles de personas en distintos países la recuerdan con flores, homenajes y mensajes en redes sociales. La figura de Lady Di sigue rodeada de enigmas. The Daily Beast, un medio estadounidense fundado por la periodista británica Tina Brown, publicó un extenso ensayo de 3.300 palabras escrito por su corresponsal real, Tom Sykes. En él sostiene que la princesa no murió por un accidente fortuito, sino que fue víctima de un asesinato planificado por “un poderoso grupo con información privilegiada de los servicios de seguridad británicos”, aunque aclara que sin conocimiento directo de la propia familia real. Las conclusiones de Sykes reavivan viejas teorías conspirativas que nunca se apagaron. Una investigación oficial en 2008 concluyó que Diana y su pareja, Dodi Al-Fayed, fallecieron por un “homicidio ilícito” debido a la imprudencia del chofer, Henri Paul, bajo los efectos del alcohol. Años más tarde, en 2013, una fuente militar sugirió una posible participación de las fuerzas armadas británicas, pero esa línea nunca prosperó. En diálogo con Clarín desde Viena, Roberto Devorik, diseñador argentino y uno de los grandes confidentes de la princesa, también expresó sus dudas. Convocado en su momento a declarar por la Scotland Yard, aseguró que Lady Di temía por su vida y llegó a decirle: “Soy un orzuelo en los ojos de la corona”. Según él, Diana estaba convencida de que podía ser asesinada en un auto, un avión pequeño o un helicóptero, y vivía con esa premonición. Devorik sostiene que hubo demasiadas inconsistencias en la investigación: cámaras de seguridad que no funcionaban en el túnel, el traslado inexplicablemente demorado al hospital y un Fiat blanco nunca identificado. “Para mí fue una inducción a la muerte”, afirmó. El recuerdo de Diana sigue dividiendo incluso a su propia familia. El príncipe Harry, que ha recorrido decenas de veces el túnel del Alma, expresó públicamente que no cree en la versión oficial. Guillermo, en cambio, eligió el silencio y el camino de la institucionalidad. Más allá de las sospechas, lo cierto es que la princesa Diana marcó un antes y un después en la monarquía británica: desafió protocolos, se acercó a los más vulnerables y conquistó la empatía global. Sin embargo, a casi tres décadas de su partida, su legado convive con el silencio de la corona y la persistencia de una pregunta sin respuesta: ¿fue un accidente o la eliminaron porque incomodaba al sistema? Fuente: Clarin
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