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» Elterritorio
Fecha: 30/08/2025 15:45
De recorrido por Misiones, tres parejas dieron sus impresiones respecto de la vida sobre ruedas, los motivos que las llevaron a asumirla, qué se encuentran en el camino y próximos planes sábado 30 de agosto de 2025 | 5:30hs. Agustín y Sabrina valoran que Misiones es mucho más que las Cataratas. Foto: Esteban González Dejar los respectivos trabajos y buscar otra manera de vida es una decisión importante. Viajar de forma particular o en compañía se vuelve un desafío y más aún cuando se está lejos de casa. Pero también es una aventura en que se puede apreciar cada momento y aprender en el camino. A la ciudad de Jardín América llegaron María Peñagaricano (35) y Lucía Miranda (34) -ambas desde Bahía Blanca-, que recorren el país desde diciembre del año pasado. “La idea surgió porque necesitábamos cambiar nuestras vidas, ambas estábamos con crisis en nuestros trabajos”, dijo Peñagaricano. Primero viajaron a Brasil y quisieron emigrar, pero al tener dos gatos era muy complicado, por eso decidieron viajar en motorhome con las mascotas. María nació en Río Negro y Lucía en Bahía Blanca. La rionegrina comentó que desde pequeña soñaba con viajar, se conocieron en la ciudad bonaerense y emprendieron el camino juntas. “Cuando conocí a Lucía estaba terminando de hacer la ciudadanía italiana para irme a Europa, después la vida cambió y los planes también, concluimos que esta era la mejor opción para los cuatro”, dijo. Ya lograron recorrer 19 de las 23 provincias y el propósito es llegar a conocer en su totalidad. “De Misiones amamos la naturaleza, los saltos, la cantidad de verde, la gente es muy amable y las rutas son hermosas”, agregó Lucía. La pareja a su vez remarcó que no hay un destino puntual para llegar. Tienen pensado volver a Brasil y permanecer unos seis meses. El deseo es recorrer Latinoamérica, pero no hay un itinerario armando. Para solventar el viaje hacen feria, venden sahumerios y atrapasueños, entre otros productos, aunque los ingresos son fluctuantes. “Aprendimos a vivir con mucho menos de lo que vivíamos en Bahía Blanca, entendimos que no necesitábamos tantas cosas”, resaltó la bahiense. A Melisa le gusta cocinar y ama el fútbol, es fanática de Boca, y a Lucía le gusta escuchar música, juntarse con amigos y bailar. Al momento de las trágicas inundaciones en Bahía Blanca, estaban en la Patagonia, pero no pudieron quedarse allí. “Volvimos Bahía para ayudar a nuestras familias, llegamos una semana después del hecho y el desastre era terrible. A la mayoría de nuestra familia y amigos les entró agua a sus casas y negocios, más de un 1 metro. Se perdieron muchas cosas, incluso varios perdieron autos (que por suerte los cubrió el seguro). Fue muy triste la situación. Estuvimos ayudando bastante a limpiar la casa de la mamá de Lucía que le había entrado muchísima agua”, dijo Melisa. Melisa y Lucía partieron de Bahía Blanca, piensan en volver y luego, recorrer el continente. Foto: Esteban González Sobre su relación de pareja, “la verdad es que no nos hacemos mucho cargo de eso, por suerte jamás tuvieron ningún inconveniente”, y aunque en general todavía sienten el prejuicio, no las afecta particularmente. El bichito les picó en pandemia También desde la ciudad de Bahía Blanca llegaron Sabrina López (30) y Agustín Seisdedos (34), ella oriunda Tres Arroyos y él de Casbas, ambas localidades de la provincia de Buenos Aires. “Los dos nos fuimos a estudiar a Bahía Blanca y ahí nos conocimos en 2017. Estuvimos tres años juntos antes de empezar a soñar y trabajar en este proyecto”, dijo la bonaerense. “Hace dos años que estamos viajan en nuestra casita sobre ruedas”. La idea surgió en plena pandemia: empezaros mirando videos, lo charlaron y en noviembre del 2020 compraron una camioneta para camperizar. Les llevó tres años armarla, porque la hicieron acorde al gusto de la pareja, mientras seguían con sus respectivos trabajos. Para ellos, recorrer el país es aprender y valorar mucho más lo que tiene: su cultura, sus paisajes y su gente. Cada lugar muestra una cara distinta del país y les hace ver la riqueza y diversidad que hay como país. “Las Cataratas son imponentes, pero Misiones es mucho más que eso. Nos sorprendieron los parques provinciales, los saltos de agua más pequeños y la naturaleza tan viva en cada rincón. Es una provincia que conecta profundamente con lo natural”, dijo él. La pareja no tiene un destino final definido. La idea es seguir recorriendo mientras pueden y el camino los lleve. El principal sustento son las artesanías que hacen y venden en el camino. Según el lugar, a veces es más fácil y otras veces se complica por permisos, poca gente o cuestiones meteorológicas. Es un desafío constante, pero también les da mucha satisfacción. “Antes de salir, yo trabajaba como contadora y Agustín como profesor de geografía. Hoy trabajamos juntos con las artesanías, aunque yo además sigo haciendo algunos trabajos online como contadora, pero en menor medida”, expuso la entrevistada. Para finalizar, comentaron que lo más gratificante es la libertad de elegir cómo y dónde vivir cada día, las personas hermosas que conocen en el camino y la posibilidad de estar en contacto con la naturaleza. Sienten que construyen la propia forma de vida. Conectar con la gente Desde la ciudad de La Plata llegaron Laura Rosser (34) y Pablo Rosales (34), junto a Milú, el perrito viajero. Ella es de Ensenada y él, de la capital bonaerense. “Nos conocemos desde los 15 años y a los 17 nos pusimos de novios. Siempre nos gustó viajar, pero después de ese viaje de más de 20 días por Perú, por nuestra luna de miel, nos dimos cuenta que teníamos ganas de conocer más y por más tiempo los lugares”, describió el platense. Desde La Plata, Pablo, Laura y Milú, el perrito viajero. “Lo mejor es generar vínculos”. Foto: Esteban González “Es un orgullo para nosotros tener el privilegio de poder conocer los diferentes rincones de nuestro país, los diferentes paisajes y las diferentes costumbres de cada región. También estuvimos seis meses en Brasil y eso nos hizo valorar más nuestra cultura y las pequeñas cosas del día a día, las comidas, las tradiciones y la fraternidad de nuestra gente”, relató Laura. Incluso agregó que lo que más les está gustando de Misiones es la naturaleza, la selva que acompaña en las rutas y en los diferentes pueblos que conocen. También la gran cantidad de saltos por conocer y la hospitalidad de la gente. El propósito que tienen es conocer todas las provincias argentinas y luego los países de Latinoamérica, pero no hay límite. Nunca planean a donde ir, el camino les va llevando. El viaje lo financian armando el puestito con artesanías y otros productos. “A veces vendemos más y a veces menos, y dependemos exclusivamente de ello para seguir moviéndonos, así que de eso también depende un poco el tiempo de estadía de cada lugar”, comentó Rosser. Ella, profesora de Artes Visuales, tenía un emprendimiento de repostería. Él era empleado de comercio. Ahora se dedican exclusivamente al puesto: hacer pulseras, pintar mates, cuadritos, buscar proveedores. “Lo más lindo del viaje es poder volver a conectar entre nosotros y con otras personas, generar vínculos que de no ser por el viaje no se hubieran generado nunca. Manejar el tiempo a nuestro ritmo, ir despacio, valorar las pequeñas cosas que antes dábamos por sentadas y hoy descubrimos que no son así para todas las personas. Realmente somos afortunados y privilegiados por poder darnos el gusto de elegir la vida que queremos y soñamos”, finalizó la pareja.
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