30/08/2025 09:17
30/08/2025 09:17
30/08/2025 09:17
30/08/2025 09:17
30/08/2025 09:17
30/08/2025 09:17
30/08/2025 09:17
30/08/2025 09:17
30/08/2025 09:17
30/08/2025 09:17
» Diario Cordoba
Fecha: 30/08/2025 02:25
-Queremos hablar del libro ‘Cuaderno de bitácora de la pandemia por covid en las UCIs de Andalucía’, del que usted ha sido coordinadora por su cargo, hasta hace poco, de presidenta de la Sociedad Andaluza de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias (Samiuc). Pero ya que le hemos sacado unos minutos de la UCI del Reina Sofía... ¿Hay mucha ‘bulla’ ahora, en verano? -Afortunadamente, las UCI en verano suelen estar un poco más tranquilas. Hay menos cirugía programada, mucha gente sale de Córdoba... Pero esta época es vital para nosotros, es la que usamos para desinfectar todas las unidades a fondo, limpiar y preparar nuestros espacios para el periodo de máxima frecuentación, que se extiende habitualmente desde noviembre hasta febrero o marzo. -Han hablado de un repunte de casos de covid-19 después de mayo. ¿Han llegado enfermos a la UCI con esta patología? -Ahora mismo no hay nadie. La verdad es que los pacientes que ya ingresan de Covid-19 son casos muy puntuales, generalmente personas con una escasa respuesta a la vacunación, inmunodeprimidos o con patologías previas graves. El covid, como patología primaria causante de ingreso crítico, es muy poco frecuente en las UCI en la actualidad. Lo que sí vemos a menudo es gente que ingresa por otra patología grave y que, además, tiene covid, pero no es la razón principal de su estado crítico. -Pues eso nos deja ante lo que nos ha traído aquí, el ‘Cuaderno de bitácora de la pandemia por covid 19en las UCIs Andaluzas’, impulsado por la Samiuc. ¿Qué es el libro y qué han buscado con él? -Para nosotros, este libro es de una importancia capital. Como presidenta de la Sociedad Andaluza de Medicina Intensiva hasta 2025, mi equipo directivo se encontró de lleno con la pandemia. Las sociedades científicas tenemos la enorme responsabilidad de asegurar el mejor tratamiento posible para nuestros pacientes, y nos vimos obligados a actuar con rapidez ante una patología que nos tocaba de pleno, afectando a pacientes críticos con necesidades respiratorias y de tratamiento muy intensas. El libro surgió de la necesidad de documentar el inmenso trabajo realizado, la multitud de acciones que se llevaron a cabo en un momento tan trascendental, no solo para los intensivistas, sino para toda la sociedad. Queríamos asegurar que este esfuerzo no cayera en saco roto, porque la mente humana olvida con demasiada facilidad. -¿Se trata de un ejercicio de memoria, que no es poco? -Exacto, el concepto de cuaderno de bitácora, como el que se usaba en los barcos para reflejar cada jornada, no solo busca registrar, sino también servir como una herramienta de aprendizaje. El libro consta de varias partes, incluyendo reflexiones del coordinador del grupo de trabajo de Enfermedades Infecciosas y mías propias. Pero lo más sustancioso es la recopilación de todos los informes que la sociedad elaboró durante dos años y medio, detallando la situación en las UCI y el pronóstico previsible de los pacientes. Además, incluye entrevistas a jefes de servicio, enfermeras supervisoras y al coordinador de trasplantes, para conocer cómo la pandemia afectó a las unidades de cuidados intensivos. Hemos preguntado a todos los participantes qué cambiarían, qué errores se identificaron al principio y cómo fue nuestra participación como sociedad en el contexto general. Aspectos tan críticos como la parte ética y cómo se vivieron los cuidados al final de la vida también están minuciosamente reflejados. Queríamos que la memoria colectiva funcionara, y sobre todo, que, si alguna vez volvemos a enfrentar otra pandemia (que nadie puede descartar), podamos recordar los errores cometidos y los aprendizajes que debemos aplicar. Es un testimonio del arduo trabajo que se realizó. Es importante que la memoria funcione. -Entonces, poniéndome en lo peor... ¿Qué sería lo más peligroso que podríamos olvidar de la pandemia? -Lo más peligroso que podríamos haber olvidado es la importancia de no ir con escasez de recursos, tanto humanos como materiales. La pandemia nos mostró de forma brutal que no podemos funcionar ‘con lo justo’. Es fundamental tener una reserva, áreas de desbordamiento y una dotación de recursos holgada, ya que España, a diferencia de otros países que superaron mejor la crisis, no contaba con camas de sobra o una preparación adecuada. Se realizó una inversión significativa en recursos materiales, pero también es crucial recordar la importancia del cuidado y el apoyo a los profesionales. Estas situaciones de crisis impactan profundamente a nivel psicológico, y muchos profesionales han quedado con secuelas. (Baja los ojos). Hemos vivido de cerca la pérdida de compañeros. Resulta peligroso pensar que con esto, con la pandemia pasada, ya lo hemos aprendido todo o que somos inmunes y que no volverá a pasar. Debemos tener siempre presente que somos muy vulnerables y que una situación así puede repetirse en cualquier momento. Por lo tanto, el entrenamiento para el futuro debe ser continuo. La formación, el entrenamiento y la preparación deben integrarse completamente en nuestro día a día, tanto a nivel social como sanitario. -Una última pregunta, existe una percepción de que el trabajo en la UCI es inmensamente duro, de que es «el último frente» de la sanidad. ¿Es un tópico? -La pandemia, si algo puso de manifiesto, fue la importancia crucial del trabajo en las unidades de cuidados intensivos. Las UCI nunca van a desaparecer, al contrario, su relevancia crece porque la esperanza de vida es mayor, y cada vez contamos con más tecnología y dispositivos. Los profesionales que trabajan en las UCI son altamente cualificados, requieren una formación muy compleja y es esencial que estén muy arropados anímicamente, prestando mucha atención al estrés profesional y a la carga de trabajo. En cuanto a la idea de «el último frente», es un concepto un poco erróneo. La medicina intensiva también se ocupa de lo que denominamos «medicina intensiva preventiva». -¿UCI preventiva? Eso sí que choca con los tópicos. -Nos preocupamos por aquellos pacientes que potencialmente se pueden agravar, cuidándolos antes de que lleguen a una situación crítica. De hecho, los intensivistas desempeñamos un papel muy importante en la evaluación de pacientes en las plantas de hospitalización, identificando los factores de riesgo que podrían desembocar en una situación grave. Nuestro objetivo es trabajar en escalones más tempranos para evitar complicaciones mayores, no solo actuar en la fase final. Suscríbete para seguir leyendo
Ver noticia original