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» Diario Cordoba
Fecha: 30/08/2025 02:24
Mientras participaba en la final de aro en el campeonato mundial de gimnasia rítmica de Río, hace un par de días, Taisiya Onofrichuk-17 años, ucraniana- perdió la referencia del aro y, en los primeros segundos de su ejercicio, se le escapó. Supo inmediatamente que había perdido sus opciones de medalla. Sin embargo, terminó su actuación sin quejarse, afrontando la dificultad sabiendo que no iba a servirle para nada tangible. Terminó su ejercicio brillantemente, dio un breve abrazo a su entrenadora y siguió pendiente de la competición. Fue impresionante. Acostumbrados a realizar sólo lo que tiene una inmediata traducción en utilidad, especialmente económica, el esfuerzo parecía en vano. No lo fue. Demostró amor propio, disciplina, capacidad sobrada y sobre todo la clave de todas las vocaciones y las grandezas, que es que ese esfuerzo, probablemente, lo haría gratis. Somos especialistas en justificar nuestras huidas del deber: no va a servir, es malo para la salud, no lo pagan o no lo pagan bien, no tengo tiempo. Es admirable ver a alguien seguir, sencillamente, y hacer lo que tiene que hacer. También es admirable la compostura: no por estar haciendo un enorme sacrificio o esfuerzo hay que armar escándalos. Cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro. Seguir, además, permite ciertas recompensas milagrosas. Si dejas de andar el fin desaparece. Si sigues, lenta o torpemente, dolorosamente, llegas. Por eso no se abandonan a la primera las partidas de ajedrez ni los exámenes en los que alguna se ha quedado en blanco: hay que dejarle siempre un centímetro al destino. *Abogado
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