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Parana » Analisis Litoral
Fecha: 29/08/2025 23:49
La normativa vigente establece un orden estricto para repartir los bienes cuando no existe testamento, dejando fuera a ciertos familiares si no cumplen con los requisitos legales. En el caso de que una persona muera sin haber otorgado testamento, el reparto de su patrimonio se rige por lo establecido en el Código Civil español. Este marco legal establece un orden sucesorio claro con el objetivo de proteger los derechos de los herederos y evitar disputas. Orden de sucesión y reparto entre familiares directos La ley establece que, ante la ausencia de testamento, la herencia debe repartirse en primer lugar entre los descendientes, es decir, los hijos o nietos del fallecido. Este reparto se efectúa por partes iguales entre los hijos, y en caso de que alguno de ellos haya fallecido, sus propios descendientes heredan su parte mediante el principio de representación. Cuando una persona fallece sin haber otorgado testamento, el reparto de su patrimonio se rige por lo establecido en el Código Civil español. (Fuente: Shutterstock) Si no existen descendientes, el orden sucesorio se traslada a los ascendientes: padres o, en su defecto, abuelos. En estos casos, el patrimonio se distribuye igualmente entre ellos. Este sistema garantiza que los bienes permanezcan dentro del núcleo familiar más cercano al fallecido. El papel del cónyuge viudo y los colaterales en ausencia de descendencia El cónyuge supérstite tiene derechos sucesorios condicionados a la existencia de otros herederos. Cuando hay hijos, no accede a la propiedad de los bienes, pero sí adquiere el usufructo del tercio de mejora, lo cual le permite disfrutar de una parte del patrimonio, aunque no lo posea en propiedad plena. En los casos en los que tampoco existan descendientes ni ascendientes, el cónyuge sí se convierte en heredero universal. Si también falta la figura del cónyuge, la herencia se asigna a hermanos y, en su ausencia, a sobrinos. Posteriormente, se extiende hasta los colaterales de cuarto grado, como tíos o primos. Finalmente, si no se encuentra ningún heredero dentro de los grados legalmente reconocidos, el Estado asume la titularidad del patrimonio. Aplicación del reparto y derechos hereditarios complementarios Cuando una persona fallecida deja cónyuge e hijos, los hijos reciben la titularidad de la herencia a partes iguales, mientras el cónyuge mantiene el derecho de usufructo vitalicio sobre una porción. Este usufructo no le convierte en propietario, pero le garantiza el uso de ciertos bienes. El derecho de representación también cobra relevancia en contextos donde los hijos han fallecido, pero sobreviven nietos. Estos heredan la parte que hubiera correspondido a sus progenitores, manteniendo así la línea sucesoria directa. Este principio evita que la herencia pase a ramas colaterales cuando existan descendientes legítimos vivos. Si no existen descendientes, el orden sucesorio se traslada a los padres o abuelos Qué se debe tener en cuenta en herencias intestadas La sucesión sin testamento puede generar conflictos, en especial cuando los bienes heredados pasan a un régimen de copropiedad entre varios herederos. Estas situaciones dificultan la gestión del patrimonio, ya que cualquier decisión requiere consenso entre todas las partes. Para una correcta gestión, es recomendable obtener el Certificado de Últimas Voluntades, verificar si existe testamento y, en su defecto, iniciar el procedimiento de declaración de herederos abintestato. La intervención de un notario o de asesoramiento jurídico especializado puede resultar fundamental para garantizar que el proceso se desarrolle conforme a la ley y sin conflictos innecesarios.
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