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  • De resiliencia a madurez emocional, los 7 rasgos que impulsan la fortaleza mental y favorecen el bienestar

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 29/08/2025 20:42

    Un metaanálisis de 2025 confirmó que la resiliencia no es innata, puede entrenarse con intervenciones específicas La fortaleza mental es una cualidad que se forja a través de la resiliencia y el afrontamiento de la adversidad, no un rasgo innato o exclusivo. Existen siete rasgos fundamentales que caracterizan a las personas mentalmente fuertes, los cuales, respaldados por investigaciones y ejemplos, ofrecen una comprensión clara de su manifestación y de su importancia para el equilibrio emocional, según afirma Psychology Today. La relación entre fortaleza mental, resiliencia y salud mental ha sido ampliamente estudiada en la literatura psicológica, siendo que la resiliencia se vincula a una menor incidencia de psicopatologías y a una capacidad superior para abordar situaciones difíciles. Las personas resilientes se distinguen por su flexibilidad de personalidad, buena adaptabilidad y habilidades proactivas para resolver problemas. Tienen una visión objetiva de la realidad, buscan apoyo cuando les resulta necesario y mantienen una actitud de mejora continua. Esta madurez emocional les permite analizar los problemas de forma equilibrada y aprovechar las experiencias negativas como oportunidades de aprendizaje. Programas de mindfulness e inteligencia emocional demostraron eficacia en profesionales de la salud.-(Imagen Ilustrativa Infobae) Un metaanálisis, publicado en abril de 2025 en BMC Nursing, confirmó que la resiliencia no es un rasgo fijo, sino una capacidad que puede entrenarse con intervenciones específicas. El estudio comparó más de una docena de ensayos clínicos en profesionales de la salud y concluyó que programas basados en inteligencia emocional, mindfulness y psicoeducación en manejo del enojo fueron altamente efectivos para mejorar la resiliencia. Según los autores, estas estrategias no solo redujeron el estrés laboral, sino que también aumentaron el bienestar psicológico general Es que, un principio central de la fortaleza mental es la madurez emocional. Según Psychology Today, quienes presentan esta condición no quedan atrapados en la inmadurez emocional, vinculada a trastornos de personalidad y a una percepción distorsionada de la realidad. Quienes carecen de madurez tienden a centrar los problemas en su propia perspectiva y culpar a los demás, mientras que las personas mentalmente fuertes asumen la responsabilidad de sus actos y buscan soluciones constructivas. El autocontrol, la aceptación de las consecuencias y la separación entre emociones y hechos fortalecen la resiliencia. (Imagen Ilustrativa Infobae) Los siete rasgos de la fortaleza mental El primer rasgo es la capacidad para afrontar la realidad y los desafíos de manera directa. Psychology Today subraya que estas personas evalúan los hechos de manera objetiva, solicitan orientación a profesionales y personas de confianza, y no modifican los acontecimientos para adaptarlos a sus deseos. Esta actitud les permite planificar de forma clara y anticipar las consecuencias de sus decisiones. Como segundo rasgo se encuentra aceptar las consecuencias de las propias elecciones. Las personas resilientes asumen la responsabilidad de sus acciones y rechazan el papel de víctimas. Reconocen el dolor derivado de sus decisiones y se muestran compasivas consigo mismas en momentos complejos, conscientes de que actúan de acuerdo con sus posibilidades en cada circunstancia. El autocontrol es el tercer pilar fundamental. De acuerdo con Psychology Today, ser mentalmente fuerte implica una conciencia activa de pensamientos, sentimientos y comportamientos, y la regulación adecuada de las respuestas según lo que requiere la situación. Solicitar ayuda cuando es necesario y considerar el impacto de las propias acciones en los demás son claves para actuar de manera responsable y equilibrada. El autocontrol y la capacidad de autocorrección figuran entre los siete pilares de la fortaleza mental.- (Imagen Ilustrativa Infobae) La capacidad de autocorrección representa el cuarto elemento. Quienes la poseen modifican sus respuestas de acuerdo con las circunstancias para obtener resultados positivos. Aprenden de sus errores, lo que se traduce en una mayor frecuencia de consecuencias favorables en su vida cotidiana y una consolidación de la fortaleza mental. El quinto rasgo implica dar sentido a las experiencias pasadas y sostenerse en un marco espiritual que ayude a comprender los acontecimientos negativos. Un ejemplo destacado es el de Beethoven, quien canalizó la desesperación causada por su sordera para componer la Novena Sinfonía, convirtiendo el sufrimiento en una contribución artística invaluable. Convertir el dolor en aprendizaje y ayuda para otros define a las personas mentalmente fuertes. El sexto rasgo consiste en no caer en el realismo afectivo: no confundir emociones con hechos objetivos. Psychology Today expone que, aunque las emociones afectan a las personas mentalmente fuertes, mantienen la capacidad de separar sus sentimientos de la realidad y recurren a la lógica para analizar las situaciones. Este equilibrio entre razón y emoción es esencial para la madurez y la resiliencia. Transformar el dolor en aprendizaje y mantener una actitud proactiva ante los desafíos son características de quienes logran el bienestar emocional.- (imagen ilustrativa Infobae) Por último, el séptimo rasgo se centra en afrontar y procesar el pasado y los eventos dolorosos. Las personas mentalmente fuertes reconocen el impacto de experiencias traumáticas y buscan formas saludables de canalizarlas, como el apoyo profesional, el acompañamiento de seres queridos o la escritura. No reprimir emociones ni recuerdos negativos resulta esencial para evitar problemas a largo plazo. Una investigación publicada en Frontiers in Psychiatry en 2025 analizó a estudiantes universitarios y halló una asociación inversa: a mayor resiliencia, menores niveles de ansiedad y depresión. El estudio empleó modelos de red para identificar los factores protectores más influyentes y destacó uno en particular: la capacidad de manejar sentimientos desagradables. Los autores concluyeron que esta habilidad actúa como un núcleo de la fortaleza mental y puede marcar la diferencia frente a los trastornos emocionales más frecuentes en la juventud. Trabajar en el desarrollo de estos siete rasgos contribuye no solo a superar la adversidad, sino también a construir una vida más estable y saludable. Aquellos que procesan y metabolizan experiencias difíciles avanzan con mayor bienestar y estabilidad emocional, y logran que los problemas del pasado no se conviertan en obstáculos mayores en el futuro.

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