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Concordia » Despertar Entrerriano
Fecha: 29/08/2025 19:08
Cada vez son más los hogares y comercios de Concordia que reciben semanalmente la visita del repartidor de bidones. La escena se repite en barrios y oficinas, donde los envases de 20 litros se convirtieron en parte del mobiliario cotidiano. El cambio de hábito es evidente y plantea un interrogante que resuena en la ciudad: ¿los concordienses buscan simplemente practicidad o, detrás de esta elección, late una desconfianza hacia el agua de red que hay en la ciudad? Para saberlo, desde Despertar Entrerriano se dialogó con distintas distribuidoras de aguas de mesa. Desde Agua de Manantial, reconocen que lo que la gente más valora es la certeza de tener agua lista y segura. “El cliente no quiere pensarlo demasiado: pone el bidón en el dispenser y sabe que puede tomar sin dudas. Eso le da una tranquilidad que la red, aunque cumpla con los parámetros oficiales, no siempre transmite. Más que desconfianza absoluta, lo que vemos es que se busca una solución práctica, inmediata, que dé confianza”, explicaron a este medio. En Aguas Vertientes, en cambio, subrayan un aspecto que se repite en las charlas con los clientes: la economía y la ecología van de la mano. “Un bidón de 20 litros rinde para toda la familia durante varios días, aunque depende de su consumo. El costo termina siendo menor que comprar botellas de a litro o litro y medio, y al mismo tiempo se evita generar montañas de plásticos descartables. Muchos vecinos nos dicen que sienten que están haciendo algo por el bolsillo y por el ambiente al mismo tiempo. Eso, en una ciudad como la nuestra, pesa mucho”, señalaron. La visión de Aguaserena se centra en la salud, una preocupación creciente que atraviesa todas las edades. “Hoy ya no se trata solo de calmar la sed. La gente nos dice que busca un agua que les ayude en la digestión, que no les caiga pesada, que contribuya a mantener el equilibrio del cuerpo. Hay deportistas, personas mayores y hasta familias jóvenes que eligen el bidón porque lo asocian directamente con bienestar. Para ellos, es una inversión en salud más que un gasto”, afirmaron. Aunque cada empresa destaca diferentes matices, hay un punto en el que todas coinciden: el bidón dejó de ser un lujo. Lo que hace unos años se veía como un servicio extra hoy es un insumo básico. “Ya no existe la idea de que el bidón es solo para algunos sectores. En la ciudad lo vemos en casas de todos los barrios, en oficinas públicas, en negocios chicos y grandes. El bidón se convirtió en parte del día a día”, expresaron desde Agua de Manantial. La transformación es visible también en el paisaje urbano. Los camiones de reparto circulan con mayor frecuencia, los dispensers se multiplican en gimnasios, escuelas y hasta consultorios médicos. Para Aguas Vertientes, ese cambio no tiene vuelta atrás: “Una vez que la familia prueba la comodidad y la tranquilidad de tener un bidón en casa, difícilmente vuelva a confiar solo en la canilla. Es un hábito que ya está instalado”. Desde Aguaserena remarcan la misma idea: “El consumidor no quiere dudar de lo que toma. Puede que el agua de red sea potable, pero la percepción es otra. Con el bidón hay una certeza tangible, visible, que la gente no está dispuesta a abandonar. Por eso creemos que esta tendencia no es una moda, sino un cambio cultural en la forma de consumir agua”. En Concordia, el fenómeno del bidón no se explica por un único motivo. Es la combinación de seguridad, practicidad, ahorro y salud lo que sostiene la demanda creciente. Pero detrás de todas esas razones, hay una conclusión que las propias empresas reconocen sin rodeos: los vecinos ya no quieren arriesgarse. Prefieren pagar por la confianza de lo que beben. Fuente: Despertar Entrerriano
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