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  • Una cueva mexicana confirma el motivo por el cual se extinguió la civilización maya

    » Diario Cordoba

    Fecha: 29/08/2025 18:27

    Una sequía que duró 13 años y varias otras que se prolongaron más de tres años cada una podrían haber contribuido al colapso de la civilización maya, según revelan las huellas químicas de una estalagmita existente en una cueva mexicana. De este modo, los científicos corroboran lo que ya habían apuntado otras investigaciones: esta floreciente cultura, que perduró durante siglos, se derrumbó por falta de agua. Un análisis detallado de los isótopos de oxígeno en la estalagmita en cuestión permitió a un equipo de investigadores, dirigido por la Universidad de Cambridge (Reino Unido), determinar los niveles de precipitación para las estaciones húmedas y secas individuales entre los años 871 y 1021 d. C., período que coincide con el Clásico Terminal de la civilización maya. Esta es la primera vez que ha sido posible aislar las condiciones de precipitación para las estaciones húmedas y secas individuales durante el Clásico Terminal, que fue la época de declive social históricamente conocida como el colapso maya. Antigua ciudad maya en Tikal, Guatemala / Agencias Durante el Clásico Terminal, las ciudades mayas de piedra caliza fueron abandonadas y las dinastías reales llegaron a su fin, a medida que esta civilización, una de las más importantes del mundo antiguo, se desplazaba hacia el norte y perdía así gran parte de su poder político y económico. Sucesión de sequías Los datos contenidos en la estalagmita, procedente de una cueva en la península de Yucatán, mostraron que hubo ocho sequías en temporada de lluvias que duraron al menos tres años cada una, siendo la más prolongada una que duró 13 años consecutivos. Estos datos climáticos coinciden con la evidencia histórica y arqueológica existente: la construcción de monumentos y la actividad política en varios sitios mayas importantes del norte, incluida la famosa ciudad de Chichén Itzá, se detuvieron en diferentes momentos durante este período de estrés climático. Las sequías, datadas con precisión y exactitud, proporcionan un nuevo marco para el análisis detallado de la cronología y la dinámica de las poblaciones humanas en su relación con el clima. Los resultados de la investigación se publican en la revista Science Advances. Península de Yucatán, con asentamienos mayas / Science Advances «Este período de la historia maya ha sido motivo de fascinación durante siglos», afirmó Daniel H. James, autor principal de la investigación. “Ha habido múltiples teorías sobre las causas de este derrumbe, como cambios en las rutas comerciales, guerras o sequías severas, basadas en la evidencia arqueológica que dejaron los mayas. Pero en las últimas décadas, hemos comenzado a aprender mucho sobre lo que les sucedió a los mayas y por qué, combinando los datos arqueológicos con evidencia climática cuantificable”, añadió. A partir de la década de 1990, los investigadores comenzaron a combinar los registros climáticos con los vestigios que dejaron los mayas, como las fechas que esculpieron en determinados monumentos, para demostrar que una serie de sequías durante el Clásico Terminal contribuyó a este colapso de la sociedad maya. Una estalagmita para analizar el fin del imperio Ahora, James y sus coautores del Reino Unido, Estados Unidos y México han utilizado las huellas químicas contenidas en las estalagmitas de una cueva en el norte de Yucatán para estudiar con mayor claridad esas sequías. Las estalagmitas se forman cuando el agua gotea del techo de una cueva y los minerales que contiene se acumulan formando grandes depósitos en el suelo, creando lo que parece una estalactita al revés. Reconstrucción de un asentamiento arqueológico de la civilización maya / Agencias Mediante la datación y el análisis de las capas de isótopos de oxígeno dentro de la estalagmita, los investigadores extrajeron información muy detallada sobre el clima en el período Clásico Terminal. Investigaciones anteriores habían medido los isótopos de oxígeno contenidos en sedimentos lacustres para determinar la gravedad de la sequía, pero estos sedimentos no contenían suficiente detalle para identificar las condiciones climáticas en un año determinado y en un sitio en particular. "Los sedimentos lacustres son excelentes para obtener una visión global, pero las estalagmitas nos permiten acceder a los detalles más precisos que nos faltaban". Aislando cada una de las estaciones Investigaciones anteriores sobre estalagmitas ya habían determinado las precipitaciones medias anuales durante el Clásico Terminal, pero el equipo dirigido por Cambridge ha podido ir más allá y aislar información de las estaciones húmedas y secas individuales, gracias a las capas anuales relativamente gruesas (de aproximadamente 1 mm) en la estalagmita utilizada en este estudio. Los isótopos específicos de oxígeno en cada capa son un indicador de la sequía durante la temporada de lluvias. “Conocer la precipitación media anual no revela tanto como saber cómo fue cada temporada de lluvias”, dijo James. “Poder aislar la temporada de lluvias nos permite rastrear con precisión la duración de la sequía, que es lo que determina el éxito o el fracaso de los cultivos”. Según la información contenida en la estalagmita, hubo ocho sequías durante la temporada de lluvias que duraron al menos tres años entre 871 y 1021 d. C. La sequía más larga del período duró 13 años. Incluso con las técnicas de gestión del agua que poseían los mayas, una sequía tan prolongada habría tenido un gran impacto en la sociedad. Jeroglífico maya / Freepik La información climática contenida en la estalagmita coincide con las fechas inscritas por los mayas en sus monumentos. En los períodos de sequía prolongada y severa, la inscripción de fechas en sitios como Chichén Itzá cesó por completo. “Esto no significa necesariamente que los mayas abandonaran Chichén Itzá durante estos períodos de sequía severa, pero es probable que tuvieran preocupaciones más inmediatas que la construcción de monumentos, como sacar adelante los cultivos de los que dependían”, dijo James. “Además de lo que las estalagmitas pueden revelarnos sobre este período de la historia maya, también podrían indicarnos, por ejemplo, la frecuencia y la severidad de las tormentas tropicales”, dijo James. “Como caso de estudio para realizar comparaciones detalladas entre datos climáticos e históricos, es emocionante poder aplicar métodos generalmente asociados con el pasado más remoto a la historia relativamente reciente”.

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