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» Nova Entre Rios
Fecha: 29/08/2025 18:20
La ONU y Hengaw advierten sobre un número récord de ejecuciones en Irán, con 841 muertes este año, entre ellas mujeres, minorías y presos políticos, e instan a una moratoria de la pena capital. La Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha informado de que las autoridades iraníes ejecutaron al menos a 841 personas desde principios de 2025 hasta el 28 de agosto, a pesar de los repetidos llamamientos internacionales para que se suspendiera la aplicación de la pena capital. Solo en julio, Irán llevó a cabo 110 ejecuciones, más del doble que las registradas en el mismo mes del año pasado. Este fuerte aumento se suma al ya significativo incremento de las ejecuciones durante la primera mitad de 2025. Según la ONU, la magnitud de las ejecuciones refleja un uso sistemático de la pena de muerte como herramienta de intimidación, que afecta de manera desproporcionada a las minorías étnicas y a los migrantes. En la actualidad, 11 personas se enfrentan a una ejecución inminente. Seis de ellas han sido condenadas por «rebelión armada» por su presunta pertenencia al grupo Mojahedin-e-Khalq (MEK), mientras que otras cinco han sido condenadas en relación con las protestas de 2022. El 16 de agosto, el Tribunal Supremo confirmó la pena de muerte contra la activista por los derechos de los trabajadores Sharifeh Mohammadi. Datos adicionales publicados por la Organización Hengaw para los Derechos Humanos el 18 de agosto indicaban que Irán había ejecutado al menos a 800 personas desde principios de año, con una media de 100 al mes. Según Hengaw, entre los ejecutados había al menos 30 presos políticos e ideológicos, 22 mujeres y un menor condenado por un delito cometido cuando era menor de edad. Hengaw informó de que las minorías étnicas y nacionales se vieron afectadas de manera desproporcionada, con 116 kurdos, 107 lores, 92 baluchis y 82 turcos entre los ejecutados. Al menos 46 ciudadanos afganos también fueron ejecutados durante este periodo. El grupo advirtió de una escalada alarmante y pidió a los gobiernos democráticos, a los organismos internacionales y a la sociedad civil que adoptaran una postura firme contra el uso sistemático de la pena capital por parte de Irán. El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, subrayó que la pena de muerte es incompatible con el derecho a la vida y la dignidad humana, y advirtió del riesgo irreversible de ejecutar a personas inocentes. Señaló que el derecho internacional prohíbe imponer la pena capital por conductas protegidas por las normas de derechos humanos. Türk pidió al Gobierno iraní que se abstuviera de ejecutar estas sentencias e instó una vez más a Teherán a que estableciera una moratoria de las ejecuciones como primer paso hacia su abolición.
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